Javier May Rodríguez y María Luisa Albores González muestran el convenio firmado para impulsar el programa de precio justo del cacao en Tabasco.
El gobernador Javier May Rodríguez, la directora de Alimentación para el Bienestar, María Luisa Albores González, y el secretario de Desarrollo Agropecuario y Pesca, Jorge Suárez Vela, muestran el convenio de colaboración que dará soporte al programa federal para el acopio de cacao y la estrategia de Precio Justo en Tabasco.

Albores pone piso al cacao: 100 pesos contra coyotes y mercado

La directora de Alimentación para el Bienestar reveló que la primera propuesta federal plantea pagar desde 100 pesos por kilo de cacao fermentado y seco; el reto será que el precio alcance al productor sin quedarse en otra promesa de escritorio.

La primera cifra ya está sobre la mesa: 100 pesos por kilo de cacao tabasqueño, fermentado y seco. La directora general de Alimentación para el Bienestar, María Luisa Albores González, reveló que ese es el piso inicial planteado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para construir el programa de precio justo al cacao de Tabasco. No se trata todavía del anuncio definitivo, sino de una propuesta en revisión técnica y presupuestal, pero ya marca el punto de partida de una negociación que puede cambiar la relación entre los pequeños productores y los compradores que durante años han impuesto condiciones en la Chontalpa.

Albores explicó que la propuesta fue presentada a la Presidenta después del plazo de 15 días comprometido durante la gira presidencial del 24 de mayo en la finca El Morralero, en Comalcalco, donde Sheinbaum pidió elaborar un esquema para ordenar precio, acopio e industrialización. “Ya se le presentó a la presidenta. Nos hizo algunas observaciones. Hoy seguimos revisando cómo va a quedar ese planteamiento y ese programa”, dijo la funcionaria, al precisar que, como todo programa nuevo, requerirá presupuesto federal antes de darse a conocer de manera formal.

Un precio con matices

El dato exige leerse con cuidado. 100 pesos por kilo no necesariamente está por encima de todos los precios actuales del mercado, pues el cacao seco o fermentado ha llegado a venderse en rangos superiores durante los últimos meses. Sin embargo, como precio piso para pequeños productores puede resultar competitivo si se garantiza compra directa, pago seguro y menor dependencia del coyotaje. La diferencia está ahí: no es lo mismo vender poco volumen, sin capacidad de negociación, que entrar a un esquema de acopio con precio mínimo, reglas claras y acompañamiento técnico.

El punto débil del mercado tabasqueño no ha sido solamente cuánto vale el cacao, sino quién captura el valor. Albores reveló que, de acuerdo con el diagnóstico federal y estatal, casi 84 por ciento del cacao en Tabasco se entrega en baba. Eso significa que muchos productores venden antes de fermentar y secar, justo en la etapa donde el grano todavía vale menos. Quien compra en baba termina el proceso, mejora la calidad comercial y se queda con una parte mayor del margen. “Lo que buscamos nosotros es que la mayoría del ingreso le quede al productor”, sostuvo la funcionaria.

Cacao tabasqueño

PRECIO JUSTO

La propuesta federal fija un piso inicial para cacao fermentado.

Indicador Dato clave
Precio planteado 100 pesos por kilo
Tipo de cacao Fermentado y secado
Productores considerados Más de 15 mil
Cosecha estimada Más de 10 mil toneladas
Próximo ciclo Inicia en septiembre

Nota: El piso de 100 pesos busca proteger al pequeño productor frente al coyotaje.

Fuente: Alimentación para el Bienestar / Elaboración propia.

Del precio al acopio

El diagnóstico también identificó a más de 15 mil pequeñas y pequeños productores y una cosecha superior a 10 mil toneladas para el próximo ciclo, que inicia en septiembre. Con esos datos, el Gobierno federal busca diseñar un esquema que no se limite a comprar cacao, sino que organice a las comunidades para fermentar, secar y entregar un producto con mayor valor. Ahí está la parte más delicada del plan: si el productor no mejora el proceso, el precio de 100 pesos puede quedarse corto frente al mercado; si logra entregar cacao fermentado y seco de manera constante, el piso puede convertirse en una red de protección real.

El antecedente político viene de la gira de Claudia Sheinbaum en Comalcalco, cuando se anunció la futura Planta Agroindustrial Chocolate Bienestar y se abrió la discusión sobre un precio justo para el cacao tabasqueño. Aquella visita no fue el anuncio del precio de hoy, sino el punto de arranque del compromiso. Lo nuevo es que Albores ya puso una cifra inicial al planteamiento y confirmó que el proyecto está en revisión presidencial.

Cadena de valor

DEL CAMPO AL CHOCOLATE

El plan busca que más valor económico se quede en Tabasco.

1. Productor
Más de 15 mil pequeños productores forman la base del esquema.
2. Fermentado
El cacao deja de venderse en baba y gana valor comercial.
3. Secado
El proceso mejora calidad, precio y margen para las comunidades.
4. Acopio
La compra directa busca reducir intermediarios y ordenar la entrega.
5. Chocolate Bienestar
La futura planta procesaría cacao tabasqueño para productos propios.
6. Tiendas Bienestar
La red pública sería una vía inicial para distribuir el chocolate.

Nota: La clave será pasar del precio de compra a una operación industrial sostenida.

Fuente: Alimentación para el Bienestar / Gobierno de México / Elaboración propia.

La fábrica y el riesgo

La planta de Chocolate Bienestar aparece como el otro lado de la ecuación. Si el Estado compra cacao, pero no logra transformarlo y venderlo con eficiencia, el programa puede convertirse en otro esquema costoso y vulnerable a la burocracia. Si funciona, en cambio, Tabasco podría dejar de ser únicamente proveedor de grano barato y participar en una cadena más amplia: acopio, fermentación, secado, procesamiento y venta de chocolate.

Por eso el precio de 100 pesos debe entenderse como una señal, no como la meta final. Frente a los picos recientes del mercado puede parecer moderado. Frente al productor que vende en baba, sin organización y bajo presión de intermediarios, puede representar una base más justa. La prueba estará en el diseño final: presupuesto, reglas de compra, centros de acopio, calidad exigida y capacidad real para pagar a tiempo. Ahí se sabrá si el precio justo será política pública o sólo otra buena intención sembrada entre cacaotales.

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