Las grandes obras públicas rara vez se discuten únicamente por el concreto o el acero. Conforme avanzan, la conversación suele trasladarse al terreno donde convergen dinero, competencia y confianza institucional: la forma en que se adjudican los contratos. Eso ocurre ahora con Villahermosa 2030, el proyecto insignia de infraestructura del Gobierno de Tabasco, luego de que el gobernador Javier May Rodríguez rechazara las acusaciones de presuntas irregularidades en la licitación de la primera etapa y defendiera la legalidad del procedimiento.
Durante su conferencia de prensa, el mandatario sostuvo que las versiones sobre un supuesto “amaño” para favorecer a una empresa carecen de sustento porque el procedimiento corresponde a una licitación pública nacional, abierta a cualquier participante que cumpliera los requisitos establecidos en la convocatoria.
“Las bases son públicas, pueden consultarlas todos, pueden inscribirse todos porque es una plataforma que controla la Secretaría de Hacienda; hubo mesas de aclaraciones y todo un proceso conforme a la ley”, afirmó al insistir en que “no hay nada oculto”.
La licitación entra al debate público
El Gobierno sostiene que el contrato de Villahermosa 2030 se realizó mediante convocatoria pública nacional, con bases abiertas y mesas de aclaración.
Licitación pública nacional
Bases consultables y gratuitas
Mesas de aclaración
Contrato como proyecto integral
Fuente: Gobierno de Tabasco / Elaboración propia.
La respuesta del Ejecutivo llega en un momento particularmente sensible para el proyecto. Villahermosa 2030 concentra la mayor apuesta de infraestructura urbana del actual sexenio y, por su dimensión financiera y técnica, ha colocado el proceso de contratación bajo un nivel de escrutinio que suele acompañar a las obras de mayor impacto.
Más allá de la discusión política, el debate refleja una realidad conocida en los proyectos de gran escala: mientras mayor es la inversión pública, mayor también es la exigencia de transparencia sobre cada una de las decisiones administrativas que la acompañan.
Una obra que va más allá de una avenida
El Gobierno estatal sostiene que reducir Villahermosa 2030 a una sola construcción significa perder de vista el alcance del proyecto.
La estrategia integra infraestructura vial, transporte público, drenaje, movilidad, equipamiento urbano y nuevos espacios públicos bajo una sola planeación, con el objetivo de modificar el funcionamiento de la capital durante los próximos años.
En ese contexto, la secretaria de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, Victoria Arévalo Zenteno, explicó que la contratación se realizó bajo la modalidad de Proyecto Integral, una figura que permite licitar de manera conjunta distintos componentes técnicos y operativos, además de incorporar mecanismos contractuales para proteger los recursos públicos en caso de incumplimiento por parte del contratista.
Desde la perspectiva técnica, esta modalidad busca reducir tiempos entre diseño, construcción, equipamiento y operación, aunque también exige una planeación más robusta y una supervisión permanente debido al volumen de responsabilidades que concentra un mismo contrato.
El proyecto no cabe en una sola avenida
La primera fase mezcla obra pública, transporte, movilidad y operación urbana bajo un mismo esquema de intervención.
Prolongación y modernización del corredor urbano.
Nueva conexión hacia Bosques de Saloya.
Seis rutas y 37 unidades para transporte público.
Centro operativo del sistema integrado de transporte.
Nota: La segunda fase está prevista para 2027 e incluye infraestructura hidráulica y movilidad en Ruiz Cortines y el Mercado Pino Suárez.

La primera etapa ya tiene ruta definida
La primera fase contempla algunos de los puntos más visibles del programa. Incluye la prolongación de Paseo Tabasco, la construcción del Puente Carrizal, la conexión con Bosques de Saloya, la rehabilitación del contraflujo sobre las avenidas 27 de Febrero y Gregorio Méndez, la consolidación de seis rutas de transporte público, la incorporación de 37 nuevas unidades Movitab y la construcción del patio-taller que funcionará como centro de operaciones del sistema integrado de transporte.
La segunda etapa, prevista para 2027, incorpora intervenciones de mayor complejidad urbana. Además de concluir la transformación del corredor Paseo Tabasco, contempla renovar redes hidráulicas con más de tres décadas de rezago, construir un paso superior en Ruiz Cortines y reorganizar la movilidad en el entorno del Mercado Pino Suárez.
A estas acciones se suman otras obras estratégicas incluidas dentro del programa general, como el nuevo Centro de Exposiciones y Convenciones y el Centro de Mando y Control (C5), que ya reportan avances físicos de ejecución.

La discusión ahora es sobre la confianza
Las declaraciones del gobernador también incorporaron un argumento financiero. May Rodríguez aseguró que, pese al volumen de inversión en infraestructura y programas sociales, la administración estatal no ha recurrido a la línea de crédito autorizada para financiar estas obras, un dato que utilizó para sostener que el programa se desarrolla con el presupuesto disponible y sin incrementar el endeudamiento estatal.
La afirmación añade un componente adicional al debate público. Si durante los próximos meses el avance físico de las obras mantiene correspondencia con el ejercicio presupuestal y los procesos de contratación continúan documentándose bajo mecanismos abiertos, el Gobierno tendrá elementos para defender el modelo con resultados verificables. En sentido contrario, cada retraso, modificación contractual o ajuste presupuestal incrementará inevitablemente el nivel de vigilancia ciudadana.
En proyectos de esta escala, la discusión deja de ser exclusivamente sobre cemento o maquinaria. También se construye sobre la confianza que generan sus procedimientos. Y en esa dimensión, la transparencia termina siendo una obra tan importante como cualquiera de las que se levantan sobre el terreno.
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