CDMX.— México empujó hasta el último balón, pero la noche terminó con el silencio más pesado. Inglaterra venció 3-2 al Tri en el estadio Azteca y lo eliminó en los octavos de final de la Copa del Mundo. El equipo de Javier Aguirre cayó de pie, sí, pero cayó. Y en el futbol de eliminación directa no hay consuelo que alcance cuando el marcador ya no se mueve.
La Selección Mexicana jugó más de media hora con un hombre de más, después de la expulsión de Jarell Quansah al 54’, pero no logró completar la remontada ante más de 80 mil aficionados que llenaron Santa Úrsula. El Azteca empujó, rugió, creyó, se levantó en los minutos finales. México descontó dos veces. Nunca encontró el tercero.
El partido tuvo todos los climas posibles: tormenta eléctrica, retraso, goles en ráfaga, expulsión, penales, once minutos de agonía y una despedida nacional. Jude Bellingham, con un doblete al 36’ y al 38’, puso a Inglaterra arriba. Harry Kane, de penal al 60’, marcó el tercero. México respondió con Julián Quiñones al 42’ y Raúl Jiménez, también desde los once pasos, al 69’.
Fue, además, el último partido de esta Copa del Mundo en el Azteca. Un cierre con filo: México mejoró la pobre participación de Qatar, donde quedó eliminado en fase de grupos, pero perdió su invicto mundialista en casa. La mejora estadística no borra la herida. La selección llegó más lejos que antes, pero otra vez se quedó corta cuando la historia pedía una noche distinta.

MARCADOR FINAL
México luchó hasta el cierre, pero Inglaterra avanzó.
Bellingham partió la noche
México había avisado primero. Al 14’, Raúl Jiménez se lanzó de palomita tras un centro de Roberto Alvarado y obligó a Jordan Pickford a una atajada decisiva. Fue una de esas jugadas que, cuando todo termina, vuelven como una sombra: el gol que pudo abrir el partido, la puerta que no se cruzó a tiempo.
Inglaterra no necesitó dominar durante largos tramos para hacer daño. Le bastaron dos minutos y un futbolista distinto. Bellingham apareció primero en el área chica para marcar de cabeza el 1-0. Luego aprovechó una pérdida mexicana y empujó la pelota para el 2-0. Dos golpes veloces, secos, casi crueles. El Azteca pasó del canto a la sospecha.
México reaccionó antes del descanso. Julián Quiñones, que ya venía cargando una Copa notable, descontó al 42’ con un disparo potente dentro del área. Su gol no solo puso el 2-1: también lo llevó a igualar una marca mexicana de peso, con cuatro goles mundialistas, la misma cifra de Luis Hernández y Javier Hernández.
El cierre del primer tiempo dejó una sensación incómoda para Inglaterra y una vida para México. El Tri estaba abajo, pero no fuera. Había sido golpeado, pero no vencido. En el Azteca, esa diferencia bastó para que la grada volviera a creer.
MINUTO A MINUTO
Bellingham, Kane, Quiñones y Jiménez marcaron una noche amarga.

La ventaja que no alcanzó
El segundo tiempo pareció abrirle una puerta enorme a México. Al 54’, Quansah fue expulsado por una patada sobre Jesús Gallardo. Inglaterra quedó con 10 futbolistas y el estadio entendió de inmediato el nuevo escenario. Con superioridad numérica, con la gente encima y con media hora por jugar, México tenía la ocasión que había esperado durante décadas.
Pero el futbol no siempre premia la lógica. Seis minutos después de la roja, Inglaterra encontró un penal. Kane tomó la pelota con esa calma de quien ha vivido demasiadas noches grandes y marcó el 3-1 al 60’. Fue un golpe helado. México tenía un hombre más, pero estaba dos goles abajo otra vez.
Entonces apareció Jiménez. Al 69’, el delantero mexicano marcó desde los once pasos y puso el 3-2. El partido volvió a abrirse. La tribuna volvió a levantarse. Inglaterra, con uno menos, empezó a mirar el reloj. México ya no jugaba solo contra el rival: jugaba contra el tiempo, contra la ansiedad y contra esa vieja frontera que tantas veces se le aparece en los Mundiales.
Aguirre mandó a su equipo a empujar. México cargó por bandas, buscó centros, segundas jugadas, rebotes, cualquier rendija. Pero Inglaterra resistió con oficio. Se replegó, cortó el ritmo, defendió el área y aceptó sufrir. También eso es competir: saber sobrevivir cuando el partido deja de obedecer al plan.
LA VENTAJA QUE NO ALCANZÓ
México tuvo un hombre más, pero no completó la remontada.
El Azteca se despide
La compensación fue una pequeña vida extra. El árbitro agregó 11 minutos y el Azteca rugió como si el empate estuviera a una pelota detenida de distancia. México atacó con todo lo que tenía. Inglaterra defendió con todo lo que le quedaba. Ya no había táctica limpia, sino urgencia. Ya no había cálculo, sino empuje.
Pero el gol no llegó. Y cuando el silbatazo final cayó sobre Santa Úrsula, la noche dejó una imagen doble: México peleó hasta el final, pero Inglaterra avanzó. El Tri se despidió en octavos. Los ingleses enfrentarán a Noruega por el pase a semifinales. El Mundial siguió su camino. México se quedó otra vez mirando una puerta cerrada.
La derrota no borra todo. Este equipo recuperó parte de la conexión con la gente, compitió mejor que en Qatar y encontró en Quiñones una figura de peso. Pero tampoco conviene maquillar el golpe: con un hombre más durante más de media hora, México no pudo llevar el partido al empate. La verdad deportiva suele ser seca, y esta lo es.
El Azteca, rebautizado para el torneo como estadio Ciudad de México, se despidió de la Copa con una noche grande y amarga. Lluvia, goles, drama, empuje y eliminación. México volvió a creer, pero no alcanzó. Inglaterra ganó 3-2 y rompió el invicto mexicano en casa. La historia no se rompió para el Tri. Se volvió a cerrar, esta vez con el estadio entero de pie.
QUIÑONES HISTÓRICO
El delantero igualó una marca mexicana antes de la despedida.
| Jugador | Goles | Contexto |
|---|---|---|
| Julián Quiñones | 4 | Anotó ante Sudáfrica, Chequia, Ecuador e Inglaterra. |
| Luis Hernández | 4 | Marcó sus cuatro goles en Francia 1998. |
| Javier Hernández | 4 | Anotó en Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018. |
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