Héctor I. Tapia
A las 17:30 horas del lunes, el estacionamiento del Parque Tabasco Dora María dejó de ser un terreno vacío con renders colgados y se convirtió, por fin, en obra pública real.
Hubo maqueta, discursos y protocolo, sí, pero también hubo casco, pala, concreto y una cápsula del tiempo enterrada frente a empresarios, cámaras y vecinos.
En Tabasco, esa diferencia pesa más de cuarenta años: durante décadas el nuevo Centro de Convenciones de Villahermosa fue promesa política; ayer empezó a ser construcción.
El gobernador Javier May Rodríguez colocó la primera piedra del recinto que inaugura formalmente el proyecto Villahermosa 2030, un plan que no se vende como edificio aislado, sino como parte de una transformación urbana más amplia.
Antes del conteo regresivo se sembró una cápsula con postales, artesanías y documentos oficiales, un gesto simbólico que congela el presente para que el futuro tenga memoria con qué compararse.

El secretario de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, Daniel Casasús Ruz, aterrizó el acto en cifras. Habló de aforos, metros cuadrados, estacionamientos y plazos. Definió el recinto como “un catalizador de competitividad que romperá la estacionalidad económica y atraerá turismo de negocios”. No vendió metáforas: vendió capacidad instalada. Esa fue la diferencia central del mensaje.
La escena marca un contraste con otros sexenios. Aquí no se anunció un proyecto más; se arrancó una obra con calendario, contrato firmado, financiamiento asegurado y supervisión externa. Después de cinco gobernadores que prometieron lo mismo, el dato duro es que ahora el reloj ya corre.

OBRA EN MARCHA
La inversión asciende a 2 mil millones de pesos y generará alrededor de 1,500 empleos directos e indirectos. El complejo no opera solo: forma parte de un paquete mayor de infraestructura vial, transporte y conectividad que el gobierno agrupa bajo la etiqueta Villahermosa 2030, con una bolsa cercana a los 7 mil millones de pesos.
May fue directo al diagnóstico: la capital “vivió frenada por gobiernos cortoplacistas”, con anuncios que nunca se terminaban. El señalamiento no es retórico. El actual Centro de Convenciones fue inaugurado en 1982. Desde entonces, la ciudad compitió con foros improvisados mientras Mérida, Veracruz o Tuxtla ampliaban su oferta de espectáculos y congresos.
Recursos plurianuales, calendario fijo y entrega prevista para diciembre de 2027.
| Concepto | Monto / Fecha |
|---|---|
| Inversión total | $2,010 millones de pesos |
| Ejercicio 2026 | $1,005 millones |
| Ejercicio 2027 | $1,005 millones |
| Inicio de obra | Febrero 2026 |
| Plazo de ejecución | 700 días naturales |
| Entrega programada | Diciembre 2027 |
| Supervisión | Externa independiente |

La apuesta, entonces, es económica antes que estética. Más congresos, más ferias, más conciertos, más noches de hotel, más consumo local. Traducido: derrama constante, no eventos esporádicos. La infraestructura se plantea como herramienta productiva, no como ornamento urbano.
Casasús lo resumió sin rodeos: romper la estacionalidad significa que Villahermosa deje de depender sólo de temporadas altas o del petróleo y empiece a generar actividad todo el año. Ese es el fondo del proyecto.
DIMENSIÓN REAL
Cuando se miden los números, el plan deja de ser abstracto. Área de exposiciones para 8 mil personas, auditorio para 4 mil, zona abierta para eventos masivos de hasta 80 mil asistentes, hasta 50 locales comerciales y más de 4 mil cajones de estacionamiento. Son cifras de ciudad, no de salón de fiestas.
El diseño incluye plazas cubiertas, andadores y vegetación para generar microclimas y reducir la sensación térmica, un detalle técnico que en el clima tabasqueño define si un espacio se usa o se abandona. No es estética: es funcionalidad.
El complejo se integrará al eje Paseo Tabasco y a nuevas vialidades. La lógica es simple: conectarlo al flujo cotidiano, no encerrarlo en una burbuja. Que funcione todos los días, no sólo cuando hay evento.
Eso implica comercio y servicios permanentes. Es decir, más movimiento económico alrededor del recinto y menos elefantes blancos. La infraestructura se concibe como motor urbano.

DINERO AMARRADO
La diferencia decisiva está en la arquitectura financiera. El proyecto cuenta con contrato plurianual autorizado por el Congreso, lo que asegura recursos en dos ejercicios fiscales y evita que la obra se frene por cierres presupuestales de fin de año.
El techo financiero es de 2,010 millones de pesos, repartidos en partes iguales entre 2026 y 2027. Ese candado elimina la vieja práctica de arrancar tarde y renegociar después. Aquí el dinero ya está etiquetado.
A eso se suma un segundo control: supervisión externa independiente desde el primer día. Constructor por un lado, vigilante por otro. Doble expediente, doble seguimiento. Puede sonar burocrático, pero es la línea que separa una obra terminada de otra eternamente prometida.
No es un detalle menor. En Tabasco, ese tipo de controles rara vez existieron. Por eso, más que discurso político, el método administrativo es el verdadero mensaje.
FILTRO TÉCNICO
La licitación siguió esa misma lógica. Cuatro empresas manifestaron interés; sólo dos cumplieron requisitos financieros y legales. El proceso dejó rastro en actas, visitas de obra, juntas de aclaraciones y catálogos técnicos.
Al final quedaron dos nombres: Grupo Industrial Rubio y Calzada Construcciones. El fallo favoreció a esta última por mejor propuesta técnica y económica. No hubo adjudicación exprés ni dedazo visible.
La normalidad administrativa, en este contexto, también es noticia. Lo relevante no es sólo quién ganó, sino cómo se decidió. Expediente, no consigna.
Eso devuelve algo que hacía falta: certidumbre. La confianza pública también se construye con procedimientos claros.
ESCALA REGIONAL
Capacidades de aforo colocan a Villahermosa en liga de sedes nacionales.
| Espacio | Capacidad |
|---|---|
| Área de exposiciones | 8,000 personas |
| Auditorio principal | 4,000 asistentes |
| Zona abierta masiva | 80,000 personas |
| Salones modulares | 900 personas |
| Locales comerciales | Hasta 50 |
| Estacionamiento | Más de 4,000 cajones |
TIEMPO CORRIENDO
El calendario ya está fijado. Arranque formal, supervisión simultánea y entrega prevista para diciembre de 2027. No hay “cuando se pueda”. Hay fecha.
Eso convierte al proyecto en compromiso medible. Si se retrasa, se notará. Si se cumple, también. Cada semana contará.
La colocación de la primera piedra fue más que ceremonial. Fue el punto sin retorno. A partir de ahora habrá avance físico, reportes y auditorías.
El Centro de Convenciones deja de ser promesa electoral y se vuelve obra verificable. Esa es la frontera entre discurso y realidad.
LECTURA FINAL
Tabasco ha escuchado demasiadas veces la palabra “proyecto”. Esta vez escucha otra: construcción. Puede parecer semántica, pero no lo es. En la política local, esa distancia ha sido histórica.
El recinto no resolverá todo por sí solo, pero puede cambiar la ecuación económica. Atraer eventos que hoy migran a otras ciudades, activar hoteles, restaurantes, transporte y servicios. Generar actividad constante.
May apuesta a que sí. Y lo hace con algo que aquí casi siempre faltó: método, calendario y dinero asegurado.
La primera piedra no garantiza el futuro. Pero por primera vez en décadas, el futuro de Villahermosa tiene dirección, presupuesto y fecha.
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