Dirigentes y militantes del PRI celebran la victoria electoral en Coahuila tras obtener los 16 distritos de mayoría relativa en la elección legislativa de 2026.
La coalición PRI-UDC ganó los 16 distritos locales de mayoría relativa en Coahuila. El resultado reactivó el debate sobre el desempeño electoral de Morena en procesos locales recientes.

El PRI ganó. Pero la pregunta es qué perdió Morena

Héctor I. Tapia

Con el 100 por ciento de las actas capturadas —las 4,319 previstas—, el PREP de Coahuila cerró con una contundencia que no admite matices aritméticos: la coalición PRI-UDC obtuvo 684,515 votos, el 55.01 por ciento de la votación total. Morena-PT quedó en 326,012 votos, el 26.20 por ciento. Una diferencia de casi 29 puntos porcentuales. El PRI ganó los 16 distritos de mayoría relativa. El tercer carro completo legislativo consecutivo en el estado donde el tricolor nunca ha perdido la gubernatura.

El gobernador Manolo Jiménez lo leyó como un refrendo a su administración. “Un agradecimiento a nuestra gente porque también siento esta elección como un refrendo a nuestro gobierno”, dijo desde el Palacio de Gobierno, sin aceptar preguntas. No le falta razón para la lectura, aunque le sobre la escenografía.

Pero el resultado tiene una segunda lectura, más incómoda, que no está en los números de Coahuila sino en lo que esos números dicen sobre el momento que atraviesa Morena.

Coahuila tiene una explicación estructural que Morena conoce bien: el desfase electoral construido durante dos sexenios priistas, la maquinaria territorial, el voto corporativo, la participación controlada. Todo eso es real y documentado. Y sin embargo, algo no cuadra del todo con esa explicación.

En 2020, con menos del 40 por ciento de participación, el PRI ganó los 16 distritos. Ese resultado cabía casi completamente dentro del diferencial de movilización. Este domingo la participación llegó al 50.73 por ciento, la más alta en cualquier elección legislativa aislada en la historia reciente de Coahuila. Más ciudadanos salieron a votar. Y el resultado fue el mismo: 16 de 16 para el tricolor, con una diferencia que no se redujo sino que se amplió respecto a 2023.

PREP COAHUILA 2026 · 100% DE ACTAS

Conteo final

El PRI duplicó en votos a Morena con participación del 50.73%, la más alta en una elección legislativa aislada en Coahuila.

Fuerza política Votos % Distritos MR
PRI–UDC 684,515 55.01% 16 de 16
Morena–PT 326,012 26.20% 0 de 16
Nuevas Ideas 5.87%
PVEM 32,384 2.60%
PAN 26,872 2.16%
MC 1.97%

Participación

50.73%

La más alta en elección local aislada

Actas capturadas

4,319 / 4,319

100% del total

Diferencia

~29 pts

PRI sobre Morena

Fuente: PREP Coahuila 2026 — Instituto Electoral de Coahuila

Ese dato merece detenerse. No porque invalide la explicación estructural, sino porque la completa. La maquinaria priista coahuilense no solo funciona en condiciones de baja participación. Funcionó con mayor participación. Eso habla de algo más que ingeniería del calendario: habla de un gobernador con aprobación real, de indicadores económicos y de seguridad que la ciudadanía está valorando, y de un voto que no fue solo corporativo sino también, en una parte no menor, libre.

El distrito más apretado para el PRI fue el Distrito 06 con cabecera en Frontera, donde la diferencia fue de 9.51 puntos. El más holgado: el Distrito 01 de Acuña, con 52.31 puntos de ventaja. En los distritos de La Laguna, el PRI rebasó el 60 por ciento. Ni en el peor distrito para el tricolor pudo Morena acercarse a una victoria.

Ciudadanos esperan turno para votar durante la elección legislativa de Coahuila 2026.
La participación superó el 50 por ciento y el PRI volvió a ganar los 16 distritos locales de mayoría relativa.

El temor que no se dice en voz alta

Aquí es donde el resultado de Coahuila deja de ser solo una noticia de estado norteño.

El coordinador del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, lo dijo con una honestidad poco frecuente en la política mexicana: esperaban ganar entre uno y tres distritos. No ganaron ninguno. “Esto que pasó para nosotros es verdaderamente un control total que tiene el priismo ahí”, reconoció. Y luego añadió algo más relevante: “Morena lleva dos al hilo que también tiene que hacer reflexión”.

Esas dos al hilo son Veracruz y Coahuila. Durango está detrás, donde la coalición morenista perdió cuatro alcaldías que ya gobernaba. Y si se mira más cerca, en las elecciones municipales de 2024 Morena perdió seis alcaldías que formaban parte de su mapa de gobierno.

El coordinador morenista en la Cámara, Ricardo Monreal, atribuyó el resultado a una “elección de Estado” y listó a más de una docena de diputados federales que habrían sido detenidos o revisados por la policía estatal durante la jornada. La acusación es seria y merece seguimiento en los tribunales. Pero el mismo Monreal reconoció, en la misma declaración, que Morena descendió alrededor de 20 puntos en votación respecto a 2024 en Coahuila. Esas dos cosas no se contradicen, pero la segunda pesa más de lo que se admite.

CONTEXTO NACIONAL

Morena retrocede

En cuatro procesos recientes Morena pierde terreno frente a fuerzas locales de oposición consolidadas.

2024 · MUNICIPALES

Pierde 6 alcaldías que gobernaba

Derrota en plazas propias. Primera señal del ciclo adverso.

JUN 2025 · DURANGO

16 de 39 alcaldías

Perdió 4 municipios que ya gobernaba. Primer encargo de López Beltrán como operador.

OCT 2025 · VERACRUZ

Pierde 900 mil votos respecto a 2021

Baja a tercera fuerza en zonas clave del estado. Señal de desgaste de gobierno propio.

JUN 2026 · COAHUILA

0 de 16 distritos · 26.20% de los votos

Cayó 27 puntos respecto a la elección federal de 2024 con el mismo padrón.

«Morena lleva dos al hilo que también tiene que hacer reflexión.» — Reginaldo Sandoval, coordinador del PT en la Cámara de Diputados.

Fuente: Resultados electorales oficiales por entidad / Elaboración propia

La pregunta que circula sin decirse en voz alta dentro de Morena es esta: ¿cuánto de lo que pasó en Coahuila es el PRI ganando, y cuánto es Morena cediendo?

La franquicia y sus grietas

El diputado petista Sandoval puso sobre la mesa un factor que pocos en el oficialismo quieren nombrar directamente: las acusaciones del gobierno de Estados Unidos que vinculan a políticos de Morena con el narcotráfico. “Sí está permeando y sí afecta”, dijo. “La noticia, la que no mancha, tizna”.

Es una confesión política importante. No porque las acusaciones sean necesariamente ciertas, sino porque el propio entorno morenista reconoce que están dejando huella en la percepción ciudadana. Y la percepción, en política electoral, es tan importante como el hecho.

A eso se suma algo que trasciende la guerra sucia y que en estados como Tabasco se observa con preocupación creciente: el desgaste interno de la franquicia. No solo los gobiernos con resultados mediocres. También las divisiones que se generan desde adentro, los operadores que actúan como candidatos antes de serlo, los alcaldes que fragmentan en lugar de construir.

En municipios como Nacajuca, por ejemplo, dirigentes que deberían estar pensando en el partido están actuando con la lógica del candidato propio, sin medir el daño colateral que le ocasionan al movimiento. Ese tipo de conducta, multiplicada en distintas regiones, no se resuelve con discurso transformador.

El coordinador del PRI en San Lázaro, Rubén Moreira, exgobernador de Coahuila, lo leyó sin eufemismos: “Hay que ver lo que le está pasando a Morena y a su gobierno, en una coyuntura muy difícil para ellos”. Y convocó a leer Veracruz, Durango y Coahuila como una secuencia, no como eventos aislados. Es la narrativa que el PRI necesita para 2027. Coahuila le acaba de dar material.

Dirigentes de Morena ofrecen conferencia de prensa tras los resultados de la elección en Coahuila 2026.
Tras la derrota, Morena denunció irregularidades, pero también enfrentó preguntas internas sobre su desempeño electoral reciente.

Andy, montiel y la cadena de mando

El resultado inevitablemente revive la pregunta sobre la renuncia de Andrés Manuel López Beltrán a la Secretaría de Organización de Morena dos semanas antes de la jornada. Monreal fue enfático en deslindar: “No le atribuimos el resultado a que Andrés Manuel López Beltrán haya solicitado su renuncia”. La defensa es comprensible políticamente, pero la cronología sigue siendo incómoda.

López Beltrán operó el territorio durante meses, movilizó a cerca de sesenta diputados federales y construyó la estructura. Se fue cuando los números empezaban a no cuadrar. Lo que alegó en su carta de renuncia —que el reglamento interno lo obligaba a salir antes del 31 de mayo— no tiene sustento verificable: la propia dirigente Ariadna Montiel reconoció ese mismo día que Morena aún no tenía definidas las fechas para separaciones y licencias de aspirantes a 2027. El 31 de mayo fue la fecha que él mismo se fijó.

Antes que él, Luisa María Alcalde había dejado la presidencia del partido para incorporarse al gabinete de la presidenta Sheinbaum. Montiel recibió un proceso en marcha y lo condujo hasta el final con lo que tenía. El resultado no es atribuible a ninguna salida por separado. Pero la secuencia de relevos en la dirigencia nacional en el tramo previo a una elección habla de una institución partidista que todavía no consolida sus mecanismos de operación electoral sin depender de nombres propios.

El PAN: la invisibilidad como advertencia

Hay un dato lateral que merece atención porque tiene implicaciones que van más allá de Coahuila. El PAN podría perder su registro estatal. Con apenas 2.16 por ciento de los votos y poco más de 26 mil sufragios en todo el estado, el partido que hace tres años gobernaba cinco distritos en coalición con el PRI quedó reducido a una cifra estadísticamente irrelevante.

El portavoz panista Jorge Triana lo resumió con una frase que no necesita comentario: “Nos invisibilizamos”. Años de alianza con el tricolor les permitieron mantener posiciones, pero los fue borrando como opción autónoma. La ciudadanía que no quería votar por Morena votó por el PRI directamente. El PAN quedó en el medio de ninguna parte. Es una advertencia para cualquier partido que opte por la subsistencia a través de la coalición permanente: la identidad propia no se recupera con facilidad.

El partido de nueva creación Nuevas Ideas, en cambio, obtuvo el 5.87 por ciento y aseguró su registro estatal. Un partido recién llegado superó al PAN. Ese solo dato resume el estado del blanquiazul en Coahuila.

REGISTRO DE PARTIDOS · COAHUILA 2026

El colapso del sistema de partidos

Tres partidos se perfilan a perder el registro estatal. Uno recién creado superó al PAN. El umbral mínimo requerido es el 3% de la votación total.

Partido Votación Registro Nota
Nuevas Ideas 5.87% ✓ Obtiene Partido de nueva creación. Supera al PAN en su debut.
PT 3.60% ✓ Mantiene Supera el umbral por poco. Bajó del 8.73% de 2023.
PVEM 2.60% ✗ En riesgo Por debajo del mínimo requerido.
PAN 2.16% ✗ En riesgo Tenía 5 distritos en 2020 en alianza con PRI. Hoy: invisible.
MC 1.97% ✗ Sin registro No alcanzó el mínimo para registro estatal.
México Avante 0.58% ✗ Sin registro Partido de nueva creación. No alcanzó el umbral.

Umbral mínimo de registro estatal: 3%. Los cómputos oficiales que definirán el destino de los registros inician el 10 de junio de 2026.

Fuente: PREP Coahuila 2026 — Instituto Electoral de Coahuila / 100% de actas

Lo que Coahuila le dice a Morena

La presidenta Claudia Sheinbaum fue cuidadosa al ser cuestionada: remitió las denuncias de Morena a los procedimientos jurídicos correspondientes sin pronunciarse sobre el fondo. Es la respuesta institucional correcta. Pero la secuencia de resultados adversos en elecciones locales es un dato que el partido gobernante no puede seguir leyendo solo como geografía o como condiciones específicas de cada estado.

Coahuila tiene sus particularidades. Tiene al PRI más consolidado del país y un calendario diseñado para blindarlo. Pero la suma de Durango, Veracruz, las seis alcaldías de 2024 y ahora Coahuila es un patrón que ya no cabe en la excepción. Y el patrón tiene un componente interno que es quizá el más difícil de atender: los propios errores. Los alcaldes con resultados pobres, los dirigentes divididos, los operadores que anteponen su candidatura al partido, los cuadros que en la confianza del triunfo asegurado se vuelven impresentables para la ciudadanía que supuestamente representan.

Coahuila es un indicador externo. Pero también puede funcionar como espejo. Y lo que ese espejo muestra no es solo la fortaleza del PRI. Muestra también lo que Morena hace o deja de hacer en los territorios que ya tiene.

El PRI ganó Coahuila porque tiene a Coahuila. La pregunta relevante para 2027 es si Morena está perdiendo algo en los lugares donde sí lo tiene.

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