1 ABRIL
⚓
Zarpa de Ushuaia con 149 personas
Destino: Antártida e islas del Atlántico Sur · 23 nacionalidades
+
11 ABRIL
✕
Primera muerte a bordo
Diagnóstico inicial: «causas naturales»
+
24 ABRIL
🏝
Escala en Santa Elena: el primer escape
Entre 30 y 40 pasajeros bajan del barco
+
26 ABRIL
✈
La viuda muere en Johannesburgo
Vuelo KL592 de KLM · 45 minutos a bordo del avión
+
2 MAYO
🔬
Confirmación oficial y tercera muerte
Una pasajera alemana fallece a bordo
+
6 MAYO
🧬
Identifican la cepa Andes
Tres pacientes son evacuados en Cabo Verde
+
8 MAYO
📡
El brote se vuelve internacional
Caso sospechoso en España y movilización de aviones
+
10 MAYO
🛳
Llegada a Tenerife: la operación
Fondeo a las 05.30 · Desembarco a las 08.00
−
MADRID.— Hay un cuerpo dentro del barco. La mujer alemana fallecida sigue a bordo del MV Hondius mientras la embarcación se acerca a Tenerife esta madrugada. Junto a ella, 147 personas vivas —pasajeros y tripulantes de 23 nacionalidades— y la sombra de los otros dos muertos: un matrimonio neerlandés que comenzó esta historia en la Patagonia argentina y la terminó en un hospital de Johannesburgo.
El crucero llegará al puerto industrial de Granadilla a las 05.30 hora local. El desembarco arranca a las 08.00. España tendrá tres horas y media para montar la operación sanitaria internacional más compleja del continente desde 2020.
La embarcación, propiedad de la naviera neerlandesa Oceanwide Expeditions, no es un crucero cualquiera. Mide 107,6 metros de eslora, transporta hasta 170 pasajeros en cabinas que cuestan entre 14.000 y 42.000 euros, y es el primer buque Polar Class 6 registrado en el mundo. Está diseñado para romper hielo en la Antártida, no para protagonizar emergencias sanitarias en aguas atlánticas. Pero el 1 de abril zarpó de Ushuaia con un ornitólogo neerlandés a bordo. Y ese hombre tenía el virus.
Su nombre era Leo Schilperoord. Tenía 69 años, era natural de Haulerwijk, Países Bajos, y viajaba con su esposa Mirjam Schilperoord-Huisman, también ornitóloga. Llevaban cuatro meses recorriendo Argentina, Chile y Uruguay observando aves antes de embarcar. Para el 6 de abril, Leo ya tenía síntomas.

Para el 11 de abril estaba muerto. La causa oficial registrada en ese momento fue «causas naturales». Su cuerpo permaneció dos semanas a bordo, mientras el barco hacía escala en Tristán de Acuña entre el 13 y el 15 de abril, y los demás pasajeros seguían en cubierta sin saber lo que ocurría.
El cadáver de Schilperoord fue retirado el 24 de abril en Santa Elena, territorio británico de ultramar. Allí desembarcaron entre 30 y 40 pasajeros más —el dato varía según la fuente— provenientes de 12 países, antes de que comenzara cualquier rastreo de contactos. Mirjam también bajó del barco con el ataúd de su esposo. Voló a Johannesburgo. Subió al vuelo KL592 de KLM rumbo a Ámsterdam. La sacaron del avión 45 minutos después: estaba demasiado enferma. Murió ese mismo día. La cepa quedó identificada en su autopsia.
| Sospechosos notificados | 8 |
| Personas a bordo al zarpar (1 abril) | 149 |
| Personas a bordo actualmente | 147 |
| Británico en cuidados intensivos | 1 |
| Casos sospechosos en España | 2 (Alicante y Cataluña) |
El paciente cero, el basural y la pista patagónica
La identificación oficial llegó el 6 de mayo. El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica analizó las muestras de Mirjam y de un ciudadano británico de 69 años hospitalizado en cuidados intensivos en Johannesburgo. El resultado: virus Andes.
La única cepa de hantavirus en el mundo con transmisión persona a persona documentada genéticamente. La que se descubrió en El Bolsón, Río Negro, en 1995. La que en 2018-2019 protagonizó el brote más grande conocido, en Epuyén, Chubut, donde 34 personas se contagiaron a partir de un solo caso índice.
El reservorio natural del virus es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), un roedor de zonas boscosas y rurales de la Patagonia argentina y chilena. La hipótesis inicial apuntó al basural a cielo abierto de Ushuaia, frecuentado por turistas que van a observar aves carroñeras. Pero las autoridades de Tierra del Fuego cerraron filas.
Juan Petrina, director de Epidemiología provincial, fue tajante: la pareja estuvo apenas dos días en Ushuaia antes de embarcar. Y desde 1996, año en que comenzó la notificación obligatoria en Argentina, no se ha registrado nunca un caso de hantavirus en toda la provincia.
Los cálculos epidemiológicos no cierran. El período de incubación del virus puede llegar a 45 días. Leo presentó síntomas el 6 de abril, apenas cinco días después de embarcar. La pareja había permanecido semanas en Chile y en otras provincias argentinas con brotes activos. La pista patagónica continental es más sólida que la fueguina. «La posibilidad es prácticamente nula», sentenció Petrina, atribuyendo la insistencia mediática a una «campaña de desprestigio» contra el destino turístico más austral del planeta.
Mientras tanto, el Instituto Malbrán de Argentina y el Ministerio de Salud nacional activaron una respuesta internacional inusual: envío de ARN del virus Andes, placas de ELISA y guías de diagnóstico a los países que lo soliciten. Argentina se mueve para no quedar pegada al brote. En 2025 el país registró 22 muertes por hantavirus. Desde junio del año pasado lleva 101 casos, casi el doble que en el periodo anterior. La cifra no es buena carta de presentación cuando un crucero con bandera europea pone tu nombre en los titulares globales.
El operativo de Granadilla y la diplomacia de los aviones
El desembarco de este domingo se diseñó como una coreografía internacional. Los 14 pasajeros españoles serán los primeros en salir del barco. Bajarán en lanchas Zodiac —máximo cinco personas por embarcación— hasta el muelle del puerto industrial de Granadilla. De ahí, vehículos sellados al aeropuerto Tenerife Sur.
Vuelo directo al Hospital Gómez Ulla de Madrid, hospital militar, para cumplir cuarentena. La ministra de Sanidad Mónica García lo resumió en clave operativa: «Está todo preparado, tenemos todos los equipos de protección. Es un operativo del que estamos orgullosos que la OMS nos lo haya encargado a nosotros».
Detrás vienen los demás. Aviones de Estados Unidos, Reino Unido y otros países llegarán al aeropuerto Tenerife Sur para llevarse a sus ciudadanos directamente a casa. Los 13 pasajeros neerlandeses que quedan a bordo enfrentan una medida sin precedentes recientes en Europa: la ministra de Sanidad de Países Bajos, Sophie Hermans, anunció seis semanas de cuarentena domiciliaria una vez lleguen a su país.
El barco, después de soltar a los pasajeros, repostará en Santa Cruz de Tenerife y partirá hacia Rotterdam con parte de la tripulación. Allí será desinfectado integralmente. Cinco días de viaje. El cadáver de la mujer alemana viaja con ellos.
La operación moviliza a los gobiernos de 23 países. Es la primera vez desde la pandemia que tantas cancillerías sanitarias deben coordinar evacuaciones simultáneas en un mismo punto geográfico. La OMS, que en 2020 fue acusada de actuar tarde y mal, eligió esta vez visibilidad máxima.

| Lugar de fondeo | Puerto industrial de Granadilla, Tenerife |
| Embarcaciones de traslado | Lanchas Zodiac (5 personas) o lanchas medianas (10 personas) |
| Primeros en bajar | 14 ciudadanos españoles |
| Cuarentena españoles | Hospital militar Gómez Ulla, Madrid |
| Cuarentena neerlandeses | 6 semanas domiciliarias en Países Bajos |
| Aviones internacionales | EE.UU., Reino Unido, Países Bajos y otros 20 países |
| Aeropuerto de salida | Tenerife Sur (corredor acordonado desde el muelle) |
| Destino del barco | Rotterdam, Países Bajos · 5 días de navegación · desinfección integral |
Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, llega en persona a Tenerife este sábado. Antes se reúne en Madrid con Pedro Sánchez. Después viaja a Canarias acompañado por la ministra García y el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska. La presencia física no es ceremonial: es un acto de transferencia de credibilidad.
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo Batlle, había rechazado el atraque. Presentó protesta formal. Acusó al Gobierno central de actuar sin «criterio técnico». La negociación terminó con el barco fondeado lejos de la costa, el desembarco en zona industrial alejada de núcleos residenciales, y un corredor acordonado hasta el aeropuerto. La política territorial española se gestiona también con líneas amarillas en el suelo del puerto.
| Familia viral | Hantaviridae · Orthohantavirus andesense |
| Reservorio natural | Ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus) |
| Distribución | Sur de Argentina y Chile |
| Identificación | 1996, Instituto Malbrán (Argentina) |
| Mortalidad | Hasta 52% sin tratamiento oportuno |
| Período incubación | Hasta 45 días |
| Vacuna | En desarrollo · ensayos en 3-5 años (U. de Bath) |
El trauma como variable epidemiológica
La aparición de trajes de protección, rastreo de contactos y conferencias de prensa de la OMS reactivó en Europa una memoria que apenas se había sedimentado. La doctora Celine R. Gounder, especialista en enfermedades infecciosas, lo confesó: tiene trastorno de estrés postraumático por el Covid-19. «Hay zonas de Nueva York por las que no puedo pasar sin ver los camiones frigoríficos de la morgue», declaró. La frase la dijo una experta. No una paciente.
Esa confesión describe el terreno emocional sobre el que aterriza el operativo de Granadilla. El Hondius es, epidemiológicamente, un episodio cerrado: ocho casos sospechosos, seis confirmados, tres muertos, ningún paciente sintomático a bordo en este momento. Pero sociológicamente es otra cosa. Es la primera operación sanitaria internacional con visibilidad mediática global desde que el Covid-19 dejó de ser titular diario. Y la ultraderecha europea ya activó el guion de la sospecha.
El comentarista estadounidense Glenn Beck lo dijo el jueves en su programa: «Harán exactamente lo mismo que hicieron la última vez, y entonces nuestros hijos no irán a la escuela y tendremos que usar mascarillas». No es un comentario médico. Es un recurso político preventivo. Cualquier protocolo sanitario que aparezca en pantalla durante los próximos días será leído por una parte del público europeo como ensayo de un confinamiento futuro. Esa es la nueva cancha sobre la que la OMS juega cada partido.

Tedros lo entendió. Y por eso eligió la palabra trauma. «Sé que cuando escuchan la palabra “brote o epidemia” y ven un barco acercarse a sus costas, afloran recuerdos que ninguno de nosotros ha logrado superar del todo. El dolor de 2020 sigue siendo real, y no lo minimizo ni por un momento». Es una concesión inusual. En 2020 la OMS hablaba de virus. En 2026 habla de virus y de duelo colectivo. Esa diferencia es, en términos estrictos, el aprendizaje político de la pandemia.
España rastrea ahora dos casos sospechosos. El primero, una mujer en Alicante que voló semanas atrás con uno de los infectados. El segundo, en Cataluña. Ambos en evaluación, ninguno confirmado. El secretario de Estado de Sanidad Javier Padilla subrayó que las medidas son «voluntarias». La palabra es deliberada. España no quiere reabrir el debate jurídico sobre confinamientos forzosos que dejó abierto la pandemia.
Lo que se juega este domingo
El amanecer del domingo empieza con cuarenta minutos de luz frente a Granadilla. Para entonces, el Hondius ya estará fondeado. Los Zodiac harán el primer viaje hacia el muelle hacia las 08.00. Los catorce españoles cruzarán el corredor acordonado. Subirán al avión. Aterrizarán en Madrid. Entrarán al Gómez Ulla. Si nadie desarrolla síntomas en las próximas dos semanas, el caso queda cerrado. Si alguno lo hace, se abre otra cadena.
Pero más allá del operativo, lo que se evalúa este domingo es otra cosa. Es si las democracias europeas pueden gestionar una emergencia sanitaria internacional sin volver a romperse por dentro. Si la OMS aprendió a comunicar sin generar pánico ni complacencia. Si el sistema multilateral de respuesta epidemiológica, tan golpeado entre 2020 y 2024, todavía funciona. Si Argentina puede defender su nombre sin cerrar la pregunta científica abierta. Si España puede sostener un protocolo conjunto cuando una autonomía de su propio territorio lo cuestiona.
La cepa Andes seguirá circulando en el sur del continente americano. El próximo crucero polar zarpará de Ushuaia en octubre, cuando empiece la temporada austral. Y el debate sobre los controles sanitarios en turismo de expedición apenas comienza. El Hondius es la primera factura. No será la última.

Tedros eligió la palabra solidaridad para describir la decisión de Sánchez. Es una palabra desgastada. Pero esta vez tiene contenido específico: significa que un país europeo aceptó recibir un barco que otros rechazaron, asumiendo el costo político y mediático interno, para sostener un orden sanitario internacional que solo funciona si alguien lo sostiene. España hizo de portero esta semana. Mañana se sabrá si el portero detuvo el balón.
¡Mantente informado en WhatsApp!
Recibe las noticias más importantes de Tabasco y México directamente en tu celular.



