HUIMANGUILLO.— En Huimanguillo, la tierra extensa y fragmentada que suele poner a prueba a cualquier administración municipal, el Primer Informe de Gobierno de Mari Luz Velázquez Jiménez dejó una lectura clara: la alcaldesa decidió apostar por la cercanía, la operación territorial y una agenda de servicios básicos como eje para ordenar un municipio complejo.
En un estado donde cada obra y cada decisión se mide políticamente, el mensaje de la presidenta municipal llegó con un subtexto evidente: construir gobernabilidad desde abajo.
El evento, realizado ante cabildo, alcaldes invitados y con la presencia del gobernador Javier May Rodríguez, sirvió para mostrar resultados, pero también la relación política que sostiene a Huimanguillo en un periodo de transición hacia un modelo de mayor coordinación estatal.
Ese fue el sello del Informe: una administración que busca consolidarse sin romper la línea institucional, pero enviando la señal de que la presidenta ejerce el mando local con firmeza. “El mandato municipal recae en mi persona y lo ejerzo a plenitud”, subrayó.
Más allá de la narrativa, las cifras trazaron el peso del primer año. La inversión en obra pública, que alcanzó 330 millones de pesos, marcó la prioridad en infraestructura básica: calles renovadas, alumbrado público, caminos rurales y espacios deportivos, con la calle Mariano Abasolo como ejemplo de una intervención integral que combinó drenaje, pavimento, iluminación y servicios.
Para un municipio con rezagos acumulados, la apuesta por infraestructura deja ver un enfoque pragmático: atender lo urgente para generar orden.
GOBIERNO EN TERRITORIO
En paralelo, el Informe se sostuvo en un segundo eje: atención ciudadana, un rubro al que Velázquez Jiménez le colocó sello propio. Las más de ocho mil audiencias, las jornadas municipales y estatales y los 42 mil trámites del Registro Civil enviaron el mensaje de un gobierno en contacto directo con la población, intentando compensar, con presencia territorial, la magnitud del municipio más grande de Tabasco.
En política social, los programas municipales —apoyo alimentario, atenciones médicas, cirugías, acompañamiento a personas con discapacidad y acciones de salud mental— mostraron un giro hacia grupos vulnerables.










Sin grandes presupuestos, el Ayuntamiento construyó una narrativa de sensibilidad y presencia en territorio. Destacó la apertura del Centro de Atención del Pie Diabético y la consolidación del programa “Mano Amiga para la Salud”.
El área rural, pieza clave en Huimanguillo, también ocupó un lugar central. La mecanización de 1,300 hectáreas, la entrega de 24,500 pacas de forraje, las pruebas de tuberculosis bovina y la liberación de más de 525 mil alevines delinearon un año de trabajo en campo. La confirmación del próximo centro de acopio de leche LICONSA abre una expectativa distinta para pequeños productores, especialmente en comercialización.


SEGURIDAD Y ORDEN
En educación, el reparto de 21 mil uniformes y calzado, las becas universitarias y el transporte gratuito a la UPCH reforzaron el mensaje de apoyo directo a las familias. Y en cultura, turismo y deporte, el municipio buscó posicionarse con festivales, ferias y la operación del primer CEFORDOWN del estado, además de la participación de 36 mil deportistas en ligas municipales.
Donde la lectura política fue más visible fue en seguridad. La alcaldesa habló de una reducción en delitos de robo y de la coordinación con fuerzas federales y estatales. La Policía Municipal atendió más de 8,500 reportes, incorporó patrullas nuevas, uniformes, chalecos y capacitación.
Para una administración que recibe un municipio con señales de deterioro en seguridad, la apuesta por control y presencia institucional marca un punto estratégico: mostrar avances sin desbordar expectativas.
La presencia del gobernador May en primera fila y su respaldo explícito confirmaron la línea de continuidad política entre el estado y el municipio. Para Velázquez Jiménez, ese acompañamiento sostiene gobernabilidad; para el gobierno estatal, Huimanguillo representa un territorio clave para empujar el proyecto del segundo piso de la 4T. El Informe, así, funcionó como vitrina y como mapa: resultados, equilibrio político y ruta clara para el segundo año.
La alcaldesa cerró con una frase que resume su mensaje: “Sin abuso, pero sin concesiones.” Ese equilibrio será determinante en un municipio donde administrar bien implica resistir presiones, mantener presencia y sostener el respaldo social. El siguiente año pondrá a prueba si el modelo territorial que presume en su Informe puede transformarse en resultados medibles y continuidad política.


