Hay edificios que sobreviven a las instituciones que los habitaron. El inmueble del Fraccionamiento Electricistas, en el municipio de Centro, perteneció al Instituto Tabasqueño de la Infraestructura Física Educativa (ITIFE) — un organismo que el gobierno estatal suprimió dentro de su política de adelgazamiento burocrático. Este miércoles, el gobernador Javier May Rodríguez decidió qué hacer con ese espacio: convertirlo en la nueva sede de la Dirección General del CECyTE Tabasco.
No hubo construcción nueva. No hubo licitación de obra. El activo que dejó una institución desaparecida pasó a manos de una que sigue operando. May Rodríguez lo comunicó directamente desde sus redes sociales: “La austeridad y la honestidad dan resultados en la cuarta transformación. Bienvenidos a la nueva casa del CECyTE en Tabasco”.
Hoy inauguramos el edificio donde estará la dirección general del @cecyte_tabasco, como parte de la infraestructura educativa que estamos mejorando en todo el estado, dignificando los espacios de las y los trabajadores que suman a la profesionalización de nuestros estudiantes,… pic.twitter.com/6BFPcw2nY1
— JAVIER MAY (@TabascoJavier) April 29, 2026
Un movimiento que dice más de lo que parece
La decisión de reubicar las oficinas del CECyTE no es solo logística. Hasta este miércoles, la Dirección General operaba en Casa Blanca, el complejo de oficinas gubernamentales al norte de Villahermosa. Salir de ahí y establecerse en un inmueble propio implica un grado mayor de autonomía operativa para el subsistema. Además, libera espacio en Casa Blanca para otros usos administrativos.
Por ello, lo que el gobernador presentó como un acto de dignificación del trabajador educativo es, al mismo tiempo, un reordenamiento del mapa institucional del estado. May Rodríguez fue preciso en su mensaje: “Dignificando los espacios de las y los trabajadores que suman a la profesionalización de nuestros estudiantes, las próximas generaciones que llevarán las riendas de nuestro gran estado”.
El método: reutilizar antes de construir
El ITIFE desapareció. Dejó un inmueble. May Rodríguez lo activó. Ese es el argumento central de la operación: la austeridad no como discurso, sino como método de gestión de activos públicos. En lugar de solicitar presupuesto para construir o rentar una sede nueva para el CECyTE, el gobierno identificó un espacio ya existente dentro del patrimonio estatal y lo reconvirtió.
No obstante, el verdadero indicador del éxito de este movimiento no será la inauguración, sino lo que ocurra después: si la nueva sede mejora la capacidad de respuesta de la Dirección General hacia los planteles del CECyTE dispersos en municipios como Cárdenas, Comalcalco, Macuspana y Tenosique, el acto habrá tenido sustancia. Si no, habrá sido un cambio de dirección postal.
Infraestructura educativa como narrativa de gobierno
Este acto no es un hecho aislado en la agenda de May Rodríguez. En los últimos meses, el gobernador ha sostenido una narrativa consistente de rehabilitación y mejora de infraestructura educativa en el interior del estado — planteles, aulas, equipamiento. La inauguración de la sede administrativa del CECyTE se inserta en esa línea, pero con un matiz: aquí no se invirtió en ladrillo nuevo, sino en racionalidad institucional.
Eso, en un estado con las finanzas públicas bajo presión permanente, tiene su propio valor político. May Rodríguez no inauguró un edificio nuevo. Inauguró uno que ya existía y que, hasta hace poco, no le servía a nadie.
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