Héctor I. Tapia
El martes por la mañana, Erubiel Lorenzo Alonso Que recibió una playera naranja con su apellido estampado y el número 27. Se la entregaron Dante Delgado y Jorge Álvarez Máynez, los dos hombres que mandan en Movimiento Ciudadano. Los tres levantaron el puño para la foto. Erubiel sonreía. Cuarenta y ocho horas antes había llorado en vivo anunciando su renuncia al PRI tras treinta años de militancia.
Las lágrimas del lunes y la sonrisa del martes no son contradicción. Son la secuencia de una transición que ya estaba negociada antes de que ocurriera. El llanto fue la escenografía. El destino ya estaba acordado. Y el número en la playera lo confirmó sin que nadie tuviera que decirlo: 27. El año en que Erubiel Alonso quiere ser presidente municipal de Centro. El año en que MC Tabasco dice que va a ganar la mitad del estado.
Lo que está pasando en el partido naranja en Tabasco esta semana no es una historia de fichajes ni de renuncias con lágrimas. Es algo más relevante y menos evidente: la reconfiguración acelerada de un partido que ya no se parece al que ganó sus primeras alcaldías.
MC no crece. Se puebla.
El partido MC Tabasco llegó a 2026 con tres municipios gobernados por construcción propia. Paraíso, Tacotalpa, Emiliano Zapata. Esos triunfos tienen nombre: Alfonso Jesús Baca Sevilla, que ganó Paraíso para el partido naranja; Ricki Antonio Arcos Pérez, que ganó Tacotalpa dos veces consecutivas por MC; y José Armín Marín Saury, que gobierna Emiliano Zapata bajo la misma bandera. Tres políticos que hicieron territorio, que pusieron votos, que no llegaron por acuerdo nacional ni por candidatura negada en otro partido. Ese es el MC real. El MC que existe antes de esta semana.
Todo lo que está llegando ahora viene de afuera.
De Morena, por rupturas personales o candidaturas negadas. Del PRI, por el derrumbe de una lealtad que duró lo que duró. De acuerdos que se cierran en Ciudad de México y se anuncian en Tabasco como si fueran decisiones locales.
Hay una diferencia entre un partido que crece y un partido que se puebla. Un partido que crece lo hace desde adentro: construye identidad, acumula militancia, gana elecciones con sus propias razones. Un partido que se puebla recibe políticos que llegaron porque se quedaron sin casa. Crecen los números. Se diluye la identidad.
MC Tabasco está en la segunda categoría. Y nadie dentro del partido lo dice en voz alta porque a todos les conviene el crecimiento, aunque sea prestado.
EL TABASQUEÑO · ANÁLISIS
MC Tabasco: lo que construyó y lo que está recibiendo
Distribución territorial del partido naranja en Tabasco · Junio 2026
MC Gobierna
Paraíso · Alfonso J. Baca Sevilla
Tacotalpa · Ricki Antonio Arcos Pérez
Emiliano Zapata · José Armín Marín Saury
Presencia adanista documentada
Tenosique · Balancán · Centla
Cunduacán · Jalpa de Méndez
Cuadros vinculados al adancismo
Fuente: información de fuentes del círculo político tabasqueño · eltabasqueno.com · Junio 2026
La franquicia y el operador
Dante Delgado construyó Movimiento Ciudadano con una lógica que no es ideológica ni territorial. Es empresarial. MC es una franquicia política: recibe marcas, no militantes. Políticos con nombre, con historia, con votos potenciales, que a cambio de camiseta naranja aportan curules, presupuesto de bancada y posicionamiento electoral. El modelo funciona. Ha funcionado en varios estados. Y Tabasco, con un gobierno que muestra signos de desgaste y una oposición fragmentada, es exactamente el tipo de territorio donde la franquicia encuentra condiciones para expandirse.
Pero Dante no opera solo en Tabasco. Tiene un socio que no aparece en ninguna foto.
Adán Augusto López Hernández es senador. Tiene ambiciones que van más allá de Tabasco pero que necesitan base territorial en el estado. Esa base no puede construirla en Morena, donde el gobernador Javier May controla la estructura. Puede construirla en MC, donde el partido está en modo expansión y donde una de sus ex operadoras más cercanas acaba de recibir la dirigencia estatal.
Karla Rabelo Estrada fue diputada local en 2018 y diputada federal en 2021, las dos veces de la mano de Adán Augusto. Cuando en 2024 le pidió la candidatura a la presidencia municipal de Huimanguillo y no la obtuvo, se fue a MC. Perdió la alcaldía. Pero no desapareció. En junio de 2026 la dirigencia nacional del partido naranja la designó coordinadora estatal de Tabasco con apenas dos años de militancia naranja.
Rabelo niega cualquier vínculo entre su designación y su trayectoria con el senador. Dice que desde el 14 de febrero de 2024, cuando presentó su renuncia a Morena, hubo distanciamiento y quebranto con Adán Augusto. Que de ese capítulo no queda nada.
Puede ser cierto. También puede ser lo que cualquier político en su posición diría.
La siembra que nadie anunció
Lo que los hechos muestran es otra cosa. Debajo de los nombres que sonaron esta semana hay una red que lleva meses poblando MC Tabasco en silencio. Tenosique. Balancán. Centla. Cunduacán. Jalpa. Municipios distintos, regiones distintas, perfiles distintos. Pero con un denominador común: trayectorias vinculadas al adancismo. Un ex alcalde de Tenosique. Un precandidato por Balancán. Varios perfiles en Centla. Cuadros en Cunduacán y Jalpa. Incluso un líder del sector ganadero.
Eso no es migración espontánea de políticos que encontraron en MC una alternativa ideológica. Eso es siembra deliberada con visión territorial. Los políticos no llegan solos a municipios específicos. Alguien tiene el mapa. Y alguien los está colocando.
El acuerdo entre Dante y Adán no necesita firma para existir. Basta con que los intereses coincidan. Dante necesita territorio y cuadros con experiencia de gobierno. Adán necesita presencia local sin aparecer en Morena. MC Tabasco es el vehículo que los dos necesitan y que ninguno de los dos puede nombrar: Adán porque confrontaría a Morena nacional y a JMR. Dante porque MC necesita ser percibido como alternativa independiente, no como el partido de un ex secretario de Gobernación con ambiciones propias.
El silencio es parte del acuerdo.
EL TABASQUEÑO · ANÁLISIS
Tres perfiles. Tres orígenes. Un mismo destino.
Los políticos que están reconfigurando MC Tabasco rumbo a 2027
Fuente: trayectorias públicas documentadas y fuentes del círculo político tabasqueño · eltabasqueno.com · Junio 2026
La grieta que ya es visible
Si ese es el acuerdo, si esa es la reconfiguración que está ocurriendo, queda una pregunta sin responder: ¿qué piensan de todo esto los que construyeron MC Tabasco antes de que llegara alguien a poblarlo?
La respuesta ya se dio. Y se dio en público.
Cuando Jorge Álvarez Máynez publicó la foto con Erubiel Alonso y Dante Delgado, uno de los tres alcaldes de MC en Tabasco respondió en los comentarios de esa misma publicación. No fue para felicitar. Ricki Antonio Arcos Pérez, presidente municipal de Tacotalpa, escribió lo que muchos en el círculo político tabasqueño pensaban pero no habían dicho en voz alta:
“¿Cuál liderazgo? En Tabasco nos conocemos todos, es un bandidazo”.
El comentario recibió 41 reacciones de apoyo. Nadie de MC lo respondió. Ni la dirigencia nacional. Ni la coordinadora estatal. Ni De la Fuente. Ese silencio institucional no es prudencia. Es la primera fractura pública entre el MC que llegó de afuera y el MC que construyó desde adentro. Una dirigencia con autoridad real habría respondido. O habría llamado al alcalde antes de que publicara. No hizo ninguna de las dos cosas.
Arcos Pérez pertenece al bloque territorial que perdió la disputa interna por la dirigencia estatal. Su reacción no es espontánea: es la expresión pública de un sector que siente que las decisiones nacionales se toman sin consultarles. Los que pusieron los votos se enteran de los acuerdos por las redes sociales del coordinador nacional.
Los tres MC bajo una sola bandera
Hay tres MC Tabasco operando simultáneamente con intereses que por ahora no colisionan abiertamente pero que apuntan en direcciones distintas.
El MC nacional quiere curules y alcaldías. No le importa quién las gana mientras suban los números. Recibe a Erubiel porque la bancada sube a 29 diputados. Punto.
El MC estatal quiere consolidar poder local y sobrevivir políticamente. Rabelo necesita ganar en 2027 para justificar su designación. De la Fuente necesita que Rabelo le deba algo. Los dos necesitan que el partido crezca aunque el crecimiento venga de afuera.
El MC territorial quiere proteger lo que ya tiene. Los tres alcaldes construyeron sus municipios palmo a palmo. No quieren competencia interna. No quieren que lleguen políticos con historia priista, morenista o la que sea, pero que les disputen el espacio que ellos construyeron.
Estos tres MC coexisten bajo la misma bandera naranja. Pero no son el mismo proyecto. Y cuando llegue 2027 y haya candidaturas que repartir, esa tensión va a tener que resolverse. El ‘bandidazo’ lanzado por Arcos Pérez fue solo el primer aviso.

Lo que MC compró y lo que no sabe que está pagando
Erubiel Alonso llegó a MC con un currículum que en frío suena sólido: vicecoordinador de la bancada del PRI en San Lázaro, secretario nacional del Movimiento Territorial, diputado federal. Leídos así, esos títulos parecen los de un político con peso nacional.
El contexto tabasqueño los reencuadra completamente.
Esos cargos los tuvo porque Alejandro Moreno Cárdenas se los dio. No los ganó. Los recibió. Son cargos de designación, no de construcción. Y cuando Alito dejó de dárselos, Erubiel no tenía nada propio sobre qué pararse. Los políticos que conocen su trayectoria en Tabasco son precisos: sin Alito, Erubiel no representa nada.
Lo que Dante compró no fue una estructura. Fue un título y una visibilidad mediática construida durante meses atacando al gobierno de Javier May desde las filas del PRI. Eso tiene valor comunicacional en el corto plazo. El costo a mediano plazo es que un político sin raíces propias es un político disponible para el siguiente mejor postor.
Y hay un dato que el relato oficial no explica: un político que llora el lunes por una ruptura de treinta años y aparece sonriente con Dante y Máynez el martes no procesó ese quiebre en veinticuatro horas. Procesó una transición que ya estaba negociada antes de que ocurriera. Las lágrimas fueron la escenografía. El acuerdo ya estaba cerrado.
La apuesta y su techo
Álvarez Máynez fue directo cuando habló de Tabasco esta semana: “Se le acabó la fiesta a Morena en Tabasco.” Señaló al gobernador como nervioso. Se burló de Andrés Manuel López Beltrán, a quien describió como alguien que “le juró amor eterno a la Ciudad de México y ahora habla como tabasqueño.” Proyectó al menos siete municipios para MC en 2027.
Es un discurso de campaña, no de oposición institucional. Y es un discurso construido enteramente sobre el desgaste ajeno. Ahí está el techo.
Un partido que crece porque el adversario va mal es un partido vulnerable cuando ese adversario mejora o cuando aparece una figura que renueva la narrativa oficialista. Si Andy López Beltrán logra posicionarse en Tabasco como figura renovadora antes de que arranque el proceso electoral de 2027, comprime el espacio naranja desde adentro de Morena antes de que MC pueda aprovecharlo.
Y la cifra de municipios que MC proyecta ganar tampoco está clara hacia adentro. Rabelo habla de entre 8 y 10 alcaldías. Máynez habla de al menos 7. La dispersión no es error de comunicación. Es que cada uno habla para una audiencia distinta: Rabelo le habla a los políticos tabasqueños que evalúan sumarse, prometiéndoles espacio. Máynez le habla a la prensa nacional con una cifra que pueda defender. Los dos tienen razón en su propio teatro.
Pero Tabasco tiene 17 municipios. MC gobierna 3. Para llegar a 10 necesita ganar 7 más. Eso no lo resuelve ningún acuerdo en Ciudad de México. Lo resuelven los votos. Y los votos se construyen en territorio. El mismo territorio que los alcaldes de Tacotalpa, Emiliano Zapata y Paraíso conocen mejor que cualquier político que llegó llorando un lunes y sonriendo un martes.

¿De quién es este partido?
En todas las fotos de esta semana hay actores visibles. Dante. Máynez. Erubiel. Karla. De la Fuente. Incluso Arcos Pérez, que apareció en los comentarios.
Hay un personaje que no está en ninguna imagen. Que no dio ninguna declaración. Que no apareció en ninguna entrevista. Pero cuya huella está en el perfil de quienes sí aparecen, en los municipios donde sus cuadros están caminando y en el silencio coordinado con que todos evitan pronunciar su nombre. En política, cuando todos callan al mismo personaje, ese personaje es el más importante de la escena.
MC Tabasco termina esta semana con una coordinadora estatal designada desde arriba, un diputado federal que llegó llorando y se fue con una playera, una red de cuadros distribuidos por el mapa del estado y una fractura interna que ya tiene cara y nombre pero todavía no tiene resolución.
Lo que no tiene todavía es una respuesta a la pregunta que esta semana dejó abierta: ¿De quién es, en realidad, este partido?
El Tabasqueño. Periodismo Bien Hecho.



