El petróleo registró una jornada de alta volatilidad: el WTI pasó de 90.90 dólares al cierre del viernes a un máximo de 118.50, antes de caer hasta 83.36 y cerrar en 94.77. El movimiento refleja la incertidumbre del mercado energético global ante la guerra en Medio Oriente y los riesgos sobre suministro, inflación y combustibles.



