GUADALAJARA.— Estaba escondido en un conducto de drenaje. Con sesenta hombres armados y treinta camionetas apostadas alrededor, Audias Flores Silva, conocido como El Jardinero, pensó que la selva de Nayarit lo volvería invisible. No fue así.
El lunes por la mañana, un megaoperativo de más de 520 elementos —marinos, tropa de acción directa, aeronaves de inteligencia— rodeó la comunidad de El Mirador sin intercambiar un solo disparo. Los escoltas huyeron en distintas direcciones. El objetivo fue detectado desde el aire cuando intentaba meterse al desagüe. A la hora del cierre, El Jardinero estaba esposado rumbo a la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada (Femdo) en la Ciudad de México.
El fin de una era en el CJNG
La captura no es un hecho aislado. Es la consecuencia directa de la muerte de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, abatido en febrero de 2025. Con el líder histórico fuera del tablero, el cártel Jalisco Nueva Generación entró en una fase de reorganización forzada. Flores Silva, identificado como presunto ex jefe de seguridad del Mencho y líder regional del CJNG en Nayarit, era el nombre que más sonaba para heredar el mando operativo.
Eso lo convirtió en el objetivo más caro del momento: la DEA tenía en pie una recompensa de 5 millones de dólares por información que condujera a su captura.
El gabinete de seguridad federal describió la operación como “quirúrgica”. La palabra no es gratuita: 19 meses de inteligencia de campo y gabinete, intercambio de información con agencias estadounidenses, aeronaves de reconocimiento, cuatro helicópteros de apoyo cercano y dos de transporte de tropas. Todo convergió en un punto de coordenadas en la sierra nayarita.
“La operación se realizó de manera quirúrgica, sin necesidad de efectuar un solo disparo, sin personas fallecidas, lesionadas ni daños colaterales”, subrayó el gabinete en su comunicado oficial.

El operador financiero: el golpe dentro del golpe
Menos de veinticuatro horas después, en Zapopan, Jalisco, fue detenido César Alejandro “N”, apodado El Güero Conta. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó el arresto en redes sociales con un detalle que revela la dimensión del golpe a la estructura criminal.
“El Güero Conta es señalado por lavar recursos provenientes de actividades ilícitas mediante empresas y prestanombres, así como por adquirir aeronaves, embarcaciones, casas, ranchos e invertir en productoras de tequila”, escribió García Harfuch.
No es un custodio caído. Es el cerebro financiero. La captura simultánea del mando operativo y del mando financiero en menos de un día sugiere un desmantelamiento planeado de la cadena de mando, no una serie de golpes de suerte.
Washington celebra; Nayarit arde
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, celebró públicamente la detención. “Representa un paso importante contra quienes lucran con el fentanilo y generan violencia en nuestras comunidades. Juntos, logramos resultados que hacen más seguras a nuestras naciones”, escribió en redes sociales.
El reconocimiento explícito a la Secretaría de Marina no es protocolo diplomático vacío. Marca el nivel de confianza operativa que Washington ha depositado en una institución específica del Estado mexicano —no en el ejército, no en la policía federal— para operaciones de alto valor.
No obstante, la respuesta en tierra fue inmediata. En los municipios nayaritas de Tecuala, Ahuacatlán y Acaponeta, presuntos integrantes del cártel quemaron negocios y vehículos, suspendieron el transporte público y sembró una tensión que el gobernador Miguel Ángel Navarro intentó contener con un video: “Nayarit se mantiene en calma y en plena normalidad”.
La realidad en las calles decía otra cosa: los camiones de la empresa Medina, que conectan la región con Puerto Vallarta, retiraron sus unidades “hasta nuevo aviso”.
Lo que viene: una sucesión sin candidato claro
La captura de Flores Silva resuelve una pieza, pero abre otra pregunta. Con El Mencho muerto y su presunto sucesor detenido, el CJNG enfrenta su mayor vacío de liderazgo en dos décadas. Los cárteles no desaparecen con sus líderes. Se fragmentan, se reorganizan o son absorbidos. La historia reciente de México lo demuestra con el Cártel de Sinaloa tras la recaptura de El Chapo y con la propia evolución del CJNG después del declive de Los Zetas.
La pregunta relevante no es si habrá un sucesor. Es quién, desde dónde y con qué alianzas.
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