Evaristo se afilia ahora en el PVEM
El ex presidente de Centro y polémico político, amenaza con ganar por una tercera vez Centro.

Morena obligado a ajustar el tablero en Centro ante retorno de Evaristo con PVEM

La política en Centro, el municipio que concentra la capital y la mayor carga electoral de Tabasco, volvió a moverse esta semana con la adhesión de Evaristo Hernández Cruz al PVEM.

El anuncio no sólo reposiciona al dos veces alcalde: obliga a Morena a revisar con frialdad a quién postulará en 2027 para asegurar competitividad en una contienda que, hasta hace unas semanas, parecía definida. Esa será la prueba clave: elegir al mejor posicionado y no al aspirante que impulse la presión de grupos externos.

El contexto inmediato explica el reacomodo. La llegada de Hernández Cruz fue presentada por el delegado nacional del Verde, Fernando Castellanos Cal y Mayor, como un movimiento de “altura política”, con un mensaje dirigido menos al nuevo militante y más al ecosistema político de Tabasco: el Verde quiere jugar en serio en 2027.

Desde ahí se entiende el giro estratégico de Morena, que hoy mantiene dos precandidatos visibles para Centro: Jorge Bracamonte, coordinador parlamentario, y Daniel Casasús, secretario de Obras Públicas.

El cálculo es aritmético y territorial. Evaristo tiene arraigo real en Centro, con estructuras que lo acompañaron en sus dos administraciones y presencia en colonias populares. Su incorporación significa que el Verde no competirá sólo para negociar posiciones: buscará ganar. Esa lectura obliga a Morena a no equivocarse.

UNA DISPUTA DE ARRAIGO

En un evento inusualmente cargado de elogios para un recién llegado, Castellanos aseguró que Hernández Cruz tiene “la talla, la fortaleza y el equipo” para gobernar Centro en 2027, y que no requiere medirse “con nadie”.

Al decirlo, envió un mensaje doble: por un lado, garantizó respaldo nacional para que el exalcalde opere políticamente; por el otro, elevó la presión sobre Morena, que deberá contrastar si sus aspirantes cuentan con el mismo músculo electoral.

La dirigencia de Morena sabe que Centro es la vitrina política del estado. Perder la capital significaría un golpe simbólico y operativo en un momento en el que la 4T busca cohesión territorial. Por eso, en la lógica interna del partido, el punto no es quién “espere turno”, sino quién garantiza el triunfo frente a un adversario que ya mostró que no llega solo.

Bracamonte ofrece presencia legislativa y cercanía con la estructura partidista; Casasús, visibilidad en obra pública y el respaldo del trabajo territorial realizado desde el Gobierno estatal. Ambos han levantado la mano. Pero la ecuación cambió con la irrupción del Verde: el candidato deberá ser el más competitivo, no el más cercano.

EL VERDE QUIERE CAPITAL

La narrativa construida ayer por Castellanos fue clara: el Verde no sólo ve a Evaristo como carta para Centro, sino como un componente de una plataforma que mira hacia 2030. El delegado no disimuló la ambición: “El mayor deseo es que el PVEM gobierne Tabasco”.

Y aunque parezca prematuro, el mensaje sí tiene un efecto inmediato: redibuja alianzas, mueve lealtades locales y convierte cualquier designación en Morena en una decisión estratégica, no de trámite.

PERFIL DE LOS ASPIRANTES

AspiranteFortalezas
Jorge BracamontePresencia legislativa, estructura partidista, comunicación directa con base.
Daniel CasasúsVisibilidad en proyectos de infraestructura, operación territorial.
Evaristo HernándezArraigo histórico, experiencia municipal, estructura consolidada.

Incluso dentro del Verde, la jugada reacomodó aspiraciones. Alcides Mena, coordinador de Afiliación del partido, reconoció que mantiene su interés por la candidatura a Centro, pero matizó que “no está obsesionado”. Su respuesta es reveladora: la llegada de Evaristo lo desplazó del primer plano, aunque todavía no hay definición oficial.

Mientras tanto, actores locales esperan que Morena muestre señales de cómo procesará la decisión. Dirigentes consultados admiten que la contienda interna deberá medirse con encuestas públicas y territoriales, y que la consigna será evitar fracturas.

Lo que sigue será un proceso silencioso, pero determinante: una evaluación técnica del arraigo, del reconocimiento y de la capacidad de movilización de cada aspirante. En Centro, donde las elecciones se deciden calle por calle, esa información pesa más que cualquier discurso.

QUÉ SIGUE

En resumen: el Verde movió ficha, y Morena quedó obligado a mover dos. No está en riesgo sólo una alcaldía; está en juego el equilibrio político de la capital y el nivel de competencia hacia 2027. Los siguientes meses definirán si la candidatura se decide desde el ánimo o desde la matemática electoral.

Para un partido que presume unidad, Centro será la prueba más seria de su capacidad para escuchar el termómetro social y elegir, como exige la coyuntura, al mejor posicionado.


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