El gobernador, Javier May Rodríguez, durante una asamblea para la entrega de apoyos de Sembrando Vida, en Comalcalco.

May siembra raíces políticas con nueva ola de tarjetas en La Chontalpa

COMALCALCO.— Bajo un sol que hacía crujir la madera del Centro de Desarrollo Comunitario “Tomás Garrido”, el gobernador Javier May extendió su mano y, con ella, un mensaje de fondo: el poder también se siembra.

La entrega de 565 tarjetas del programa Sembrando Vida Tabasco y 181 plásticos de Bienestar y Plenitud no sólo trasladó recursos a las familias de la Chontalpa; sembró legitimidad en los surcos políticos que May pretende cultivar durante los próximos tres años.

La secretaria de Bienestar, Mayra Paloma López Hidalgo, celebró que en agosto se alcanzarán 20 mil campesinos inscritos. El gobernador fue más allá: 60 mil en 2027 y una derrama mensual de 300 millones de pesos.

Para agroproductores curtidos en promesas rotas, la diferencia entre discurso y realidad se mide en el cajero; allí radica la apuesta: convertir al beneficiario en auditor cotidiano del gobierno.

DOBLE VENTANILLA SOCIAL

El anuncio incluyó otra pieza: varones de 63 años podrán sumar la pensión Bienestar y Plenitud sin renunciar a Sembrando Vida. Esa combinación coloca hasta 7 500 pesos bimestrales en hogares con alto rezago.

Con 17 930 derechohabientes y 53 millones cada bimestre, el gobierno mezcla reforestación, cuidado al adulto mayor y movimiento del mercado interno.

Al comprometer la siembra de 100 millones de árboles en 100 mil hectáreas, May hila dos banderas —ambiental y social— en un solo estandarte electoral. Cada jornal de 5 000 pesos mensuales ata al productor a una narrativa de prosperidad con firma morenista.

Para un gobernador sin la vieja maquinaria priista, la economía del árbol sustituye comités seccionales y robustece su base territorial.

ECONOMÍA MULTIPLICADOR

Si la meta de 60,000 campesinos se cumple en 2027, la derrama podría llegar a 3,600 millones de pesos; hoy es de 1,200 millones de pesos anual; economistas advierten que, sin agroindustria y logística, el modelo podría quedarse en subsidio. El gobierno responde con un plan de nodos de acopio y enlaces a cadenas de supermercados.

Estudios sobre la versión federal de Sembrando Vida documentan 27 por ciento de mortandad en plántulas. Para evitarlo, la Secretaría de Desarrollo Rural desplegará cuadrillas forestales y una app que, desde septiembre, geolocalizará cada parcela. Si la plataforma funciona, Tabasco colocará un reflector de transparencia sobre un programa históricamente opaco.

El calendario no es casual: 20 ,000 beneficiarios este año, 40,000 en 2026 y 60,000 en 2027, justo antes de la elección. Con pagos bimestrales, el gobierno asegura 18 asambleas masivas antes de los comicios. La oposición habla de «clientelismo verde»; el Ejecutivo replica: el desarrollo rural no se pone en pausa por elecciones.

CÍRCULO VIRTUOSO O CÍRCULO CLIENTELAR

Todo dependerá de la eficiencia de la asistencia técnica y de un padrón limpio. La Función Pública auditará cada trimestre. Si los hallazgos son positivos, May venderá en 2028 un campo más verde y una economía rural vigorosa; si falla, heredará una nómina agraria inflada y una selva de reclamos.

El viraje tabasqueño ocurre mientras la federación redefine los programas insignia de la 4T. La administración de Claudia Sheinbaum examina cómo unir política social y metas climáticas para cumplir el Acuerdo de París.

Tabasco aspira a fungir como laboratorio: sus cinturones cacaoteros y manglares podrían generar bonos de carbono que financien parte de la expansión. Gobiernos de Chiapas y Campeche siguen el experimento con menor cobertura financiera.

Para la Alianza de Organizaciones Indígenas, el reto es evitar que la nueva gobernanza climática excluya ejidos con litigios agrarios. El Ejecutivo estatal promete conciliación exprés y asesoría jurídica gratuita; si se cumple, el programa añadiría un inédito eje de paz social a la fórmula ambiental-productiva.

Por ahora, la postal en Comalcalco muestra un gobernador entregando al campesino la llave de un banco móvil. En la política tabasqueña, donde el fertilizante electoral llegaba en sacos de promesas, ese plástico fluorescente es la prueba tangible de un modelo de gobernanza: sembrar árboles y, de paso, sembrar poder.

Logotipo de WhatsApp

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Haz clic aquí

×