Montserrat Oliver sentada en el agua del Santuario Jonuteek, Jonuta, Tabasco, extendiendo las manos hacia la manatí Canela en el programa México Increíble
Montserrat Oliver y Canela, la manatí del Santuario Jonuteek, Jonuta, Tabasco. El agua oscura del Usumacinta, la vegetación tropical y la confianza de un animal en peligro de extinción: la imagen que Tabasco necesitaba que el país viera.

‘Me está abrazando cañón’: Montserrat Oliver y su conmovedor encuentro con manatíes de Jonuta

Hay un ritual que Montserrat Oliver lleva perfeccionando desde Sudáfrica 2010: llegar a un lugar que nadie esperaba, ponerse a ras del suelo, del agua o del barro, y encontrar ahí algo que la televisión deportiva nunca había mostrado.

En Rusia probó hamburguesas de nutria. En Brasil convivió con familias que criaban animales salvajes en casa. En Sudáfrica comió ratas y se fotografió junto a un rinoceronte. En el camino se lesionó los ligamentos de una mano sin dejar de grabar. Para Qatar 2022, Televisa no la invitó. Fue la primera vez en años y, según dijo ella misma en entrevistas, le dolió.

El Mundial 2026 la devolvió al trabajo. Pero esta vez el mundo no está en el extranjero. El mundo es México. Y México, decidió Oliver una mañana reciente, también está en Jonuta, Tabasco.

El Tabasqueño · Espectáculos & Naturaleza

Oliver en Mundiales

Las cápsulas más recordadas de Montserrat Oliver en eventos deportivos internacionales de Televisa

Evento Lo que hizo Montserrat Oliver
Sudáfrica 2010 Se fotografió junto a un rinoceronte y comió ratas en granja local
Brasil 2014 Convivió con familias que criaban animales salvajes en su casa
Rusia 2018 Probó hamburguesas de nutria; se lesionó los ligamentos de una mano grabando y siguió sin parar
Qatar 2022
NO INVITADA
Primera vez en años que Televisa no la consideró — lo dijo públicamente y le dolió
México 2026
REGRESO
Recorre sedes mexicanas. Eligió Jonuteek, Jonuta, Tabasco. Canela la abrazó.
Con más de 35 años de trayectoria, Oliver hizo cápsulas mundialistas antes de que existieran los youtubers de viajes. Elaboración propia

El regreso y la elección

Jonuta tiene 20,000 habitantes, más agua que tierra firme, y a Canela. El santuario está en el poblado Los Pájaros y Buchecos, a 126 kilómetros de Villahermosa por la carretera federal, casi dos horas en carro, suficientes para que la mayoría de los tabasqueños nunca hayan llegado hasta ahí.

Oliver llegó al Santuario Jonuteek —nombre que la propia comunidad acuñó para significar “gente de Jonuta en la naturaleza”, identidad legal y turística de su cooperativa— una reserva natural protegida en las orillas del Usumacinta, como parte de la serie México Increíble para el programa La Jugada. La misma serie de siempre, el mismo impulso de siempre: encontrar lo que no sale en los informativos y ponerle cámara.

Lo que encontró fue a El Gallo.

El Gallo —así le dicen, así le seguirán diciendo cuando ya nadie recuerde su nombre de pila— es el guía comunitario que en 2019 decidió que ya no iba a seguir contando manatíes muertos. Se tardó tres meses en convencer a su comunidad de tramitar la declaratoria de reserva natural protegida. Lo lograron. Y desde entonces Canela tiene nombre, territorio, mango y comida asegurada.

El Tabasqueño · Ecoturismo Tabasco

Jonuteek: modelo

Cómo una comunidad de Jonuta convirtió el Usumacinta en santuario del manatí del Caribe

Cronología
Año Hecho
Antes de 2019 Mortandad de manatíes en Tabasco sin protección comunitaria. El Gallo los contaba: iban disminuyendo.
2019 El Gallo organiza a la comunidad. Tres meses de gestión. Tramitan declaratoria de reserva natural protegida.
2019–2025 Cría y reproducción documentada. Los manatíes reciben nombre. Canela se convierte en la embajadora del santuario.
2026 ↗ Montserrat Oliver graba para el Mundial 2026. Las imágenes de Canela y Jonuteek circulan en audiencia nacional.
Datos del modelo
Municipio Jonuta, Tabasco — 20,000 habitantes
Ecosistema Sistema lagunar del Río Usumacinta, humedales y lirio acuático
Operadores Ejidatarios y pescadores locales reconvertidos en guías ecológicos
Financiamiento Venta de mango a visitantes para alimentar a los manatíes — sin subsidio externo
Los visitantes compran el mango con el que alimentan a los manatíes; así se autofinancia el turismo comunitario sin subsidios. Elaboración propia

El manatí del Caribe (Trichechus manatus, para quien necesite el nombre científico para creerle) debería estar extinto o casi. Come 50 kilos de vegetación acuática por día. Mide hasta cuatro metros. Pesa hasta 500 kilos. No tiene colmillos ni veneno ni velocidad: tiene paciencia, que en el mundo natural equivale a una sentencia de muerte. Puede vivir entre 70 y 80 años. En la práctica, la mitad. Las hélices de las lanchas les abren surcos paralelos en la espalda. El agua contaminada les destruye los pulmones. La pesca accidental los atrapa y no siempre los suelta.

Oliver lo vio directamente en la piel de Canela: “¿Ven estas marcas? Son marcas de las hélices de las lanchas. Les hacen un surco y así es como los acaban matando”.

No hizo falta el dramatismo. Las marcas hablaban solas.

Montserrat Oliver recibe un beso de la manatí Canela en el Santuario Jonuteek, Jonuta, Tabasco, durante la grabación de México Increíble
Canela emerge desde las aguas del Usumacinta para buscar el rostro de Montserrat Oliver. El zacate del techo de palma y la selva tropical al fondo son Jonuta, Tabasco, sin filtro.

El zapateado, el mango y el abrazo

La comunidad recibió a los visitantes como recibe Tabasco a quien merece bienvenida: con zapateado, con el baile del tigre, con música que sube desde los pies antes de llegar a los oídos. La selva tropical al fondo no se inmutó. Lleva siglos escuchando música y seguirá.

Oliver bajó de la lancha y vio las aletas asomar entre el lirio. “¡No, me muero!”, dijo. No era televisión. Era el sonido exacto que hace una persona cuando la realidad le gana al guión, algo que a Oliver —con más de 35 años de carrera en cápsulas de situaciones extremas, desde rinocerontes hasta nutrias— sigue pasándole en cada entrega. Probablemente es la razón por la que siguen llamándola.

El Gallo se puso en cuclillas al borde del muelle de madera y llamó despacio: “Sube, sube, sube, Canela”. El agua se movió primero en círculos pequeños, luego en ondas más largas, y entonces apareció la cabeza: gris, húmeda, con vibrisas en el hocico que la hacen parecer un bigote de animal anciano y sabio. No tiene dientes al frente. Los tiene al fondo, perfectos para masticar pasto, donde nadie los ve.

Oliver extendió el mango. Canela lo tomó con la nariz —que usa como manos, que usa como boca, porque en los trópicos la naturaleza inventa soluciones que en otro clima serían imposibles— y el turismo comunitario de Jonuteek se financió un poco más. Así funciona el modelo: mango que los visitantes compran, manatíes que comen, comunidad que sobrevive de cuidarlos.

“Tiene pelitos”, dijo la conductora. Después un silencio largo, que es lo que pasa cuando algo es demasiado real para llenarlo de palabras.

Y Canela hizo un sonido. Breve, húmedo, de animal satisfecho.

El Tabasqueño · Biodiversidad Tabasco

Canela en datos

Lo que la ciencia sabe del manatí que abraza a sus visitantes en el Usumacinta, Jonuta

Característica Dato
Nombre científico Trichechus manatus
Estado de conservación En peligro de extinción
Consumo diario 50 kg de vegetación acuática
Longitud máxima Hasta 4 metros
Peso máximo Hasta 500 kilos
Esperanza de vida natural 70 – 80 años
Promedio de vida real Menos de la mitad — por interferencia humana
Principal amenaza Hélices de lanchas y contaminación del agua
Los manatíes usan la nariz como manos para sujetar el alimento; no tienen dientes frontales. Elaboración propia

Lo que Tabasco ganó

Las imágenes que circularon desde Jonuta son, en el sentido más literal, hermosas: el agua oscura y densa del Usumacinta, la vegetación tropical encima, la piel grisácea de Canela emergiendo entre el lirio, y Montserrat Oliver —con décadas de carrera encima y la misma cara de asombro auténtico de siempre— con los pies en el río y una aleta de manatí pasándole por encima.

“Me está abrazando. ¡Me trae abrazada cañón!”.

Jonuta no aparece en los circuitos turísticos convencionales de Tabasco. No tiene el peso de Palenque ni la infraestructura de Villahermosa. Tiene el Usumacinta, los humedales, el zapateado de bienvenida, y a El Gallo contando en voz baja desde la orilla, antes de que el sol caliente: uno, dos, tres. Vivos.

Suficiente para que el día siguiera bien.

Montserrat Oliver alimentando con mango a la manatí Canela desde el muelle de madera del Santuario Jonuteek, Jonuta, Tabasco
El mango que los visitantes compran para alimentar a Canela es la base económica del Santuario Jonuteek en Jonuta, Tabasco. Sin subsidios. Sin fondos internacionales. Solo mango tabasqueño y comunidad organizada desde 2019.

¡Mantente informado en WhatsApp!

Recibe las noticias más importantes de Tabasco y México directamente en tu celular.

WhatsApp ÚNETE AL CANAL AQUÍ

×