NUEVA YORK.— En un rancho al amanecer, cuando el aire todavía huele a pasto húmedo, un caballo relincha y el sonido cruza el potrero como una cuerda invisible. No es solo hambre. No es solo un saludo. Es un mensaje social complejo. Un “aquí estoy” que puede significar ven, te reconozco, me alegra verte.
Durante años, los científicos sabían que los caballos relinchan para encontrar nuevos amigos, saludar a los viejos y celebrar momentos felices como la hora de comer. Lo que no sabían era cómo producían ese sonido tan particular, esa mezcla entre un tono grave profundo y un chillido agudo que parecen salir al mismo tiempo.
La duda no era trivial. En biología vocal existe una regla general: los animales grandes emiten sonidos graves porque sus sistemas vocales también son grandes. Entonces, ¿cómo un animal del tamaño de un caballo logra además ese tono agudo que atraviesa el aire?
La respuesta, publicada en la revista Current Biology, sorprendió incluso a los expertos: los caballos silban.
Una garganta que funciona en estéreo
Para averiguarlo, investigadores liderados por la bióloga Elodie Mandel-Briefer, de la Universidad de Copenhague, introdujeron pequeñas cámaras por las fosas nasales de varios caballos mientras relinchaban. También realizaron escaneos detallados y experimentos con laringes aisladas, soplando aire a través de ellas como si fueran instrumentos de viento.
Lo que encontraron fue casi musical.
La parte grave del relincho proviene de la vibración de tejidos en la laringe, un mecanismo similar al que usamos los humanos para hablar y cantar. Pero el tono agudo funciona distinto: mientras esos tejidos vibran, una zona justo encima se contrae y deja una pequeña abertura por donde el aire escapa como un silbido interno.
No es un silbido de labios, como el nuestro. Es un silbido laríngeo.
Algunos roedores pequeños pueden hacerlo. Pero los caballos son el primer gran mamífero documentado que silba de esta forma. Y además, lo hacen mientras “cantan”. Dos sonidos fundamentales, dos mecanismos distintos, una sola llamada.
“Un relincho no es simplemente un relincho”, explicó Alisa Herbst, del Centro de Ciencias Equinas de la Universidad de Rutgers. Está compuesto por dos frecuencias creadas por dos procesos diferentes. Es, literalmente, comunicación en estéreo.

El secreto social del relincho
La pregunta que ahora intriga a los científicos no es solo anatómica, sino evolutiva: ¿por qué desarrollar un sonido doble?
Los caballos salvajes de Przewalski pueden producir algo parecido, y también los alces. Pero sus parientes más cercanos —burros y cebras— no logran esos tonos agudos. En algún punto de su historia evolutiva, los caballos desarrollaron esta capacidad.
La hipótesis más sólida apunta a la vida social. Los relinchos bicolores podrían permitir transmitir múltiples mensajes al mismo tiempo. El tono grave podría comunicar identidad —“soy yo”— mientras el agudo añade emoción —“estoy feliz”, “estoy inquieto” o “te estoy buscando”. “Pueden expresar emociones en estas dos dimensiones”, dijo Mandel-Briefer.
En Tabasco, donde los caballos todavía forman parte del paisaje rural y cultural, el hallazgo cambia la forma de escuchar. Ese relincho al fondo del campo ya no es solo sonido ambiente. Es tecnología biológica refinada por la evolución.
La próxima vez que uno relinche, tal vez valga la pena prestar atención. No está diciendo una sola cosa. Está diciendo dos.
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