Caído El Mencho, la mira apunta a los políticos que protegieron a La Barredora

DE PRIMERA MANO / RODULFO REYES / 26/02/26

El descabezamiento del CJNG debe —o debería— obligar al régimen de Claudia Sheinbaum Pardo a acelerar las pesquisas contra La Barredora y no quedarse en la cabeza visible, sino ir tras las autoridades locales que permitieron la creación de un minicártel desde la propia estructura de seguridad pública en Tabasco.

Si había resistencia para castigar a los superiores del ex secretario de Seguridad Hernán Bermúdez Requena, las esquirlas del operativo en el que murió Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, han alcanzado a los últimos jefes del llamado Comandante H.

Hasta donde este reportero ha podido indagar, Bermúdez no ha imputado a sus superiores. Sin embargo, en el expediente constan declaraciones de dos testigos colaboradores de la Fiscalía General de la República (FGR), Tomás “N” y Ulises “N”, quienes afirmaron que el jefe de Hernán conocía y autorizó la creación de La Barredora.

El segundo, directivo de la SSyPC sin cargo formal por sus antecedentes penales, fue detenido en Jalisco, lo que exhibe la conexión entre la organización de El Mencho y el grupo del policía originario de Mérida.

En las pesquisas contra el también apodado El Abuelo se advierte que la federación maneja el caso con cautela, como si buscara que la responsabilidad se quede en Bermúdez. No así la Fiscalía General del Estado de Tabasco (FGET), cuya investigación abarca varios frentes y podría llegar “más arriba” del hasta ahora único señalado de ser creador de la organización que operaba como franquicia del CJNG.

Hoy, con El Mencho fuera del tablero, la pregunta ya no es si habrá más detenidos, sino si la justicia en Tabasco se atreverá a tocar a quienes protegieron, sostuvieron o ignoraron la expansión de La Barredora dentro del aparato estatal.

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