Héctor I. Tapia
Humberto de los Santos Bertruy elevó el tono contra el árbitro electoral. Tras la nueva negativa de registro a Unión Democrática por Tabasco como partido político local, el exalcalde acusó una presunta colusión entre el IEPCT y el Tribunal Electoral de Tabasco, anunció que llevará el caso a tribunales federales y colocó el expediente en una ruta política mayor: la construcción de un bloque opositor contra Morena rumbo a 2027.
El giro cambia el centro del caso. La discusión ya no queda sólo en si el Instituto robusteció o no su dictamen para negar el registro. Ahora el pleito se mueve a dos terrenos: la revisión jurídica que Bertruy buscará en instancias federales y la estrategia electoral con la que pretende sumar a partidos de oposición, estructuras y liderazgos para competir contra Morena en Tabasco.

En rueda de prensa, Bertruy afirmó que ha sostenido acercamientos con actores del PRI, PRD, PAN y Movimiento Ciudadano, y sostuvo que, aun si cada fuerza pudiera ganar algunos espacios por separado, la ruta para disputar el poder pasa por una alianza más amplia. También dejó abierta la posibilidad de competir por Centro en 2027, aunque reiteró que su objetivo principal está puesto en la gubernatura de 2030.
Con ello, la negativa del IEPCT dejó de ser sólo un expediente administrativo. Para Bertruy, se convirtió en punto de partida para una ofensiva legal y política: impugnar la decisión, presionar al sistema electoral local y tratar de convertir el agravio en plataforma opositora.
El pleito escala
El nuevo acuerdo mantiene la misma conclusión que el dictamen original: Unión Democrática por Tabasco no obtiene el registro como partido político local. La diferencia está en que ahora el Instituto asegura haber explicado mejor las razones.
El TET no había ordenado entregar el registro a la agrupación de Bertruy. Lo que hizo fue revocar el acuerdo anterior y exigir una resolución más exhaustiva, fundada y motivada. A partir de ahí, el IEPCT estaba obligado a responder de nuevo, no necesariamente a cambiar el sentido de su decisión.
Eso fue lo que hizo el Instituto: sostuvo la negativa, reforzó el análisis sobre asambleas y defendió que las irregularidades detectadas tienen peso suficiente para impedir el nacimiento del nuevo partido local.
La pregunta, ahora, es si ese segundo dictamen resistirá una nueva revisión. Si Bertruy impugna, el expediente ya no será evaluado sólo por su conclusión, sino por la calidad de los argumentos con los que el árbitro electoral volvió a cerrar la puerta.
Qué cambió y qué no cambió
El IEPCT mantuvo la negativa a Unión Democrática por Tabasco, pero afirma que el nuevo acuerdo fue reforzado para cumplir la sentencia del Tribunal Electoral.
- La negativa de registro a Unión Democrática por Tabasco.
- El sentido original del dictamen del Instituto.
- La decisión unánime del Consejo Estatal.
- El rechazo a constituirla como partido político local.
- La posibilidad de que la organización vuelva a impugnar.
- La fundamentación del nuevo acuerdo.
- La motivación jurídica de la negativa.
- La explicación sobre la cuantificación de asambleas.
- El análisis del impacto de las actividades observadas.
- El tratamiento de los documentos básicos ante afiliados.
Del festejo al enojo
La nueva negativa cambió el tono de Humberto de los Santos Bertruy. Si antes había presentado la resolución del Tribunal Electoral de Tabasco como un paso favorable para su organización, ahora colocó al propio Tribunal y al IEPCT en el centro de sus acusaciones.
En entrevista con Telerreportaje, el ex alcalde de Centro acusó una presunta colusión entre el Instituto Electoral y el Tribunal Electoral para impedir que Unión Democrática por Tabasco obtenga el registro como partido local.
El giro es relevante. Bertruy pasó de celebrar al Tribunal a denunciar que el Tribunal y el Instituto estarían alineados para cerrarle el paso. También llevó el expediente al terreno político al señalar al gobierno estatal como interesado en impedir la participación electoral de su agrupación.
Sus dichos deberán probarse en las instancias correspondientes. Pero políticamente ya movieron el eje del caso. La discusión dejó de ser únicamente técnica —asambleas, fiscalización, documentos básicos— y se convirtió también en una disputa sobre la credibilidad del árbitro electoral y del órgano jurisdiccional local.

La cancha federal
Bertruy adelantó que llevará el caso a tribunales federales. Su apuesta ya no se limita al terreno local: buscará que la negativa del IEPCT y la actuación del TET sean revisadas en una instancia superior.
La ruta puede ser larga. Primero deberá notificarse formalmente el nuevo acuerdo. Después, Unión Democrática podrá impugnar. El caso podría volver al Tribunal Electoral local y, dependiendo de lo que ahí se resuelva, escalar a la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación e incluso a la Sala Superior. En lenguaje futbolero: el árbitro local ya mostró la roja, pero Bertruy pedirá revisión en otra cancha.
El ex alcalde también adelantó parte de sus argumentos. Cuestiona que se haya reconocido interés jurídico a Morena para intervenir en el expediente; objeta la forma en que el Tribunal utilizó criterios jurisprudenciales, y sostiene que debía analizarse primero si el Instituto local tenía competencia para fiscalizar a organizaciones que buscan constituirse como partido político local, o si esa tarea correspondía al INE.
Ese punto puede ser clave. Si en tribunales federales se abre la discusión sobre competencia fiscalizadora, una parte de las observaciones utilizadas por el IEPCT podría revisarse bajo otro enfoque. Ahí estará una de las apuestas jurídicas de Unión Democrática.
La ruta jurídica, sin embargo, ya tiene una lectura política explícita. En rueda de prensa, Bertruy adelantó que, independientemente de lo que resuelvan los tribunales sobre la negativa de registro, buscará construir una amplia alianza con fuerzas de oposición rumbo a 2027. Según dijo, ha sostenido acercamientos con el PRI, el PRD, el PAN y Movimiento Ciudadano, bajo la idea de sumar estructuras, liderazgos y votos frente a Morena.
La cadena que viene
El IEPCT ratificó la negativa de registro a Unión Democrática por Tabasco, pero el expediente puede avanzar hacia una nueva revisión jurisdiccional.
Impugnación
La agrupación puede controvertir la nueva negativa de registro.
Revisión local
El caso puede volver al Tribunal Electoral de Tabasco.
Sala Regional
La resolución local puede escalar al Tribunal Electoral federal.
Sala Superior
Eventualmente, el expediente podría llegar a la última cancha electoral.
La zona incómoda
La nueva negativa tampoco borra otra pregunta que ya rondaba el expediente: la de la confianza pública en quienes participan en la decisión.
En ese punto aparece Vladimir Hernández Venegas, consejero del IEPCT, cuyo antecedente laboral en el Ayuntamiento de Centro vuelve políticamente sensible su intervención en un expediente encabezado por Humberto de los Santos Bertruy, exalcalde de ese municipio.
El dato está documentado. Un directorio institucional de la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ayuntamiento de Centro ubica a Vladimir Hernández Venegas como Subdirector de Análisis Jurídico, dentro de una estructura municipal correspondiente al periodo 2013-2015.
Ese antecedente no prueba, por sí mismo, un conflicto de interés legal. Tampoco basta para afirmar que exista una falta administrativa. Pero sí abre una zona de sensibilidad pública: cuando una decisión electoral involucra a un actor político con el que hubo coincidencia institucional previa, la autoridad debe cuidar no sólo la legalidad, sino también la percepción de imparcialidad.
La pregunta es inevitable: ¿debió explicarse públicamente si ese antecedente generaba o no impedimento? ¿Era suficiente votar el acuerdo sin despejar esa duda? En política electoral, las formas también pesan. Y cuando el expediente ya está cruzado por acusaciones de colusión, cualquier antecedente no explicado se vuelve combustible.
Árbitro caro
El caso golpea otro flanco: el costo institucional del árbitro electoral. El IEPCT no es una oficina menor. Es un organismo con presupuesto público, estructura directiva, consejerías bien remuneradas y una solicitud de ampliación presupuestal cercana a los 30 millones de pesos para gasto ordinario.
El punto no es que el Instituto cueste. Los órganos electorales requieren recursos, personal técnico y capacidad operativa. El problema aparece cuando una institución de ese tamaño produce acuerdos que deben rehacerse por deficiencias de fundamentación, motivación o exhaustividad.
Ahora el Instituto sostiene que corrigió esa falla. Pero el nuevo acuerdo será medido con una vara más alta. Si Unión Democrática vuelve a impugnar, los tribunales no sólo revisarán el sentido de la negativa, sino si el IEPCT logró justificarla con la solidez que se espera de un árbitro electoral profesional. En pocas palabras: un árbitro que cuesta millones no sólo debe sacar la tarjeta. Debe explicar por qué la sacó.
Costo del árbitro
El IEPCT ratificó la negativa a Unión Democrática mientras carga con una exigencia mayor: sostener jurídicamente sus acuerdos ante un presupuesto público elevado.
2027 en juego
La pelea por Unión Democrática por Tabasco ya no puede leerse sólo como un trámite de registro partidista. Bertruy la colocó abiertamente en el tablero electoral de 2027.
En rueda de prensa, el exalcalde adelantó que buscará conformar una alianza amplia con fuerzas de oposición para competir contra Morena. Dijo que ha conversado con actores del PRI, PRD, PAN y Movimiento Ciudadano, y sostuvo que la ruta pasa por sumar estructuras y liderazgos para enfrentar al partido gobernante.
Ese dato cambia la dimensión del expediente. Si Unión Democrática logra eventualmente el registro, podría convertirse en una plataforma propia de negociación. Si no lo consigue, Bertruy parece decidido a participar en la reorganización opositora desde otra vía.
También dejó abierta su propia ruta personal. Aunque afirmó que su interés principal está puesto en la gubernatura de 2030, no descartó competir por la alcaldía de Centro en 2027 si las condiciones políticas y el posicionamiento lo colocan como una opción competitiva.
Ahí está el fondo político del caso: no se discute únicamente si una organización cumple requisitos administrativos. Se discute si Bertruy logra o no entrar con vehículo propio a una elección donde ya plantea una alianza opositora contra Morena.
Sigue el partido
El IEPCT ya mostró la tarjeta roja: Unión Democrática por Tabasco no obtiene el registro como partido político local.
Pero Humberto de los Santos Bertruy no abandonó la cancha. Acusó colusión entre el árbitro electoral y el Tribunal local, anunció que llevará el expediente a tribunales federales y ahora colocó el pleito dentro de una ruta política mayor: una alianza opositora rumbo a 2027.
La decisión local ya está tomada. Lo que sigue es saber si el nuevo dictamen, ahora reforzado, resiste el silbatazo de una instancia superior.
Porque el partido no terminó con la votación del Consejo Estatal. Apenas cambió de cancha: de la mesa del árbitro electoral a los tribunales, y de ahí al tablero político de 2027.
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