Héctor I. Tapia
La afirmación de que Villahermosa 2030 todavía no cuenta con un proyecto ejecutivo completo abrió una discusión que puede confundirse fácilmente con otra idea mucho más grave: que no existe proyecto alguno o que toda la obra permanece indefinida. No es exactamente así.
Los documentos contractuales muestran que el Gobierno estatal sí definió una intervención, un presupuesto, un plazo, componentes generales y documentos técnicos de referencia. Lo que no entregó terminado desde el inicio fue el expediente constructivo definitivo de cada una de las obras. Esa elaboración quedó incluida entre las responsabilidades de Mota-Engil México.
El contrato fue firmado por 2 mil 765 millones 307 mil 539 pesos, con una duración de 450 días naturales, del 26 de mayo de 2026 al 18 de agosto de 2027. Su denominación jurídica no es simplemente “llave en mano”, sino contrato plurianual bajo una condición de pago mixto: una parte a precio alzado y otra a precios unitarios. La diferencia importa porque permite entender qué se contrató realmente y por qué la empresa ganadora deberá diseñar una parte de aquello que después construirá.

No parte de cero
Decir que todavía no existe un proyecto ejecutivo integral no significa que Villahermosa 2030 haya sido licitado únicamente con renders, discursos o una idea general de ciudad.
El propio contrato reconoce como documentos vinculantes los términos de referencia, planos, especificaciones, programas, presupuesto, catálogos de conceptos y la propuesta presentada por el contratista. También establece que esos anexos forman parte de las obligaciones que deben cumplir tanto la SOTOP como Mota-Engil.
Antes del fallo ya se habían definido, entre otros componentes, la prolongación de Paseo Tabasco, el Puente Carrizal, la conexión con el bulevar Bicentenario, el sistema de transporte, el patio-taller y diversas intervenciones viales.
La junta de aclaraciones aporta otra señal de que había una base técnica previa. Durante ese procedimiento se revisaron y corrigieron conceptos relacionados con señalización, guarniciones, banquetas, materiales, plazos y catálogos de obra. Es decir, las empresas no participaron sobre una página vacía, sino sobre documentos que describían trabajos y condiciones que debían considerar en sus propuestas.
Pero tener esos documentos no equivale a contar ya con todos los cálculos, planos y soluciones definitivas. Villahermosa 2030 no parte de cero, aunque tampoco tiene cerrado desde el inicio todo su detalle constructivo.
Del render al plano
Un proyecto ejecutivo no es el nombre formal de una idea ni una colección de imágenes sobre cómo podría verse una obra. Es el expediente que permite construirla. Ahí deben aparecer las medidas exactas, los planos arquitectónicos y estructurales, los cálculos de ingeniería, la mecánica de suelos, los estudios hidrológicos e hidráulicos, las instalaciones, las especificaciones de materiales, las cantidades de obra y el catálogo detallado de conceptos.
También debe resolver preguntas que un render no responde: qué tipo de cimentación necesita un puente, cuánto peso soportará, qué interferencias existen bajo una avenida, cómo funcionará el drenaje, qué afectaciones viales provocará la construcción y cuánto costará cada trabajo.
En términos sencillos: El render enseña cómo podría verse la obra; el proyecto ejecutivo demuestra cómo puede construirse. Por eso puede existir un plan urbano, un anteproyecto y un presupuesto autorizado sin que todavía estén terminados todos los proyectos ejecutivos. Son etapas distintas.
La discusión válida, por tanto, no es si existe alguna planeación, sino cuánto se había definido antes de contratar y cuánto deberá resolverse durante el desarrollo del contrato.
Ingeniería y construcción
DEL RENDER AL PLANO
El proyecto ejecutivo convierte una propuesta visual en instrucciones técnicas, costos y documentos listos para construir.
Render o anteproyecto
Permite visualizar la intención general de la obra, su apariencia y ubicación dentro de la ciudad.
- Muestra cómo podría verse la obra.
- Ubica corredores, edificios y conexiones.
- Comunica la propuesta urbana general.
- Presenta alcances todavía preliminares.
- No basta por sí solo para construir.
Proyecto ejecutivo
Establece con precisión qué se construirá, cómo se hará y cuánto costará cada componente.
- Planos arquitectónicos y estructurales.
- Cálculos, mecánica de suelos e hidráulica.
- Materiales y especificaciones técnicas.
- Catálogo de conceptos y cantidades de obra.
- Presupuesto y programa de ejecución.
Un render permite imaginar la obra; el proyecto ejecutivo establece exactamente cómo puede construirse.
Fuente: Contrato del Proyecto Integral Villahermosa 2030 / Elaboración propia.
Diseñar y construir
La respuesta a por qué Mota-Engil elaborará el proyecto ejecutivo está escrita en la cláusula primera. El contrato asigna a la empresa, bajo el esquema de precio alzado, cuatro actividades específicas: estudios preliminares, proyecto, adquisición de autobuses y sistema de pago. En paralelo, la construcción de otros componentes se desarrollará bajo precios unitarios conforme se aprueben los documentos definitivos de cada actividad.
Eso significa que el Gobierno no contrató únicamente maquinaria, materiales y mano de obra. También adquirió el servicio de ingeniería necesario para llevar los anteproyectos al nivel de detalle constructivo.
La empresa deberá realizar estudios, elaborar planos, definir soluciones técnicas y preparar los catálogos que permitan calcular y ejecutar cada frente. Después, esos documentos deberán pasar por un proceso de revisión de la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas.
Esta modalidad suele describirse de manera coloquial como “llave en mano” porque concentra en un solo contratista el diseño y la ejecución. Sin embargo, el contrato de Villahermosa 2030 es más específico: combina trabajos a precio alzado con otros a precios unitarios y permite que distintas actividades pasen de una modalidad a otra una vez aprobado su proyecto ejecutivo.
El documento incluso establece que Mota-Engil no podrá iniciar los trabajos respectivos mientras la SOTOP no haya autorizado parcial o totalmente el proyecto ejecutivo y los catálogos correspondientes.

La empresa, por tanto, no recibió solamente una obra dibujada para construirla. Recibió también la obligación de desarrollar el detalle técnico que aún falta. Eso confirma una parte de lo señalado por el Colegio de Arquitectos: el proyecto ejecutivo integral no estaba concluido al momento de adjudicar el contrato. Pero no sostiene la idea de que Villahermosa 2030 sea únicamente una intención “al aire”.
Lo que existe es una base previa contratada. Lo que falta es convertirla, componente por componente, en ingeniería aprobada y lista para construirse.
La modalidad elegida para Villahermosa 2030 permite que el proyecto ejecutivo se desarrolle por componentes mientras avanza el contrato. Pero esa flexibilidad no significa que Mota-Engil México pueda diseñar y construir por su cuenta, sin una revisión previa.
El contrato fija una secuencia: la empresa elabora el proyecto ejecutivo de cada actividad, entrega los documentos técnicos y el catálogo de conceptos, la SOTOP los revisa y, únicamente después de una autorización por escrito, puede comenzar la ejecución de ese frente.
Ese procedimiento es el principal control del modelo. También será el punto donde deberá concentrarse la vigilancia pública, porque varias de las decisiones que convertirán los anteproyectos en soluciones constructivas definitivas se tomarán después de adjudicado el contrato.
Control del proyecto
ANTES DE CONSTRUIR
Cada frente debe contar con proyecto ejecutivo, catálogo y autorización escrita antes de iniciar obra.
Mota-Engil desarrolla
Prepara el proyecto ejecutivo del componente correspondiente.
Entrega los documentos
Presenta planos, estudios y el catálogo de conceptos.
La SOTOP revisa
Analiza alcances, especificaciones, cantidades y costos.
Puede observar
Formula comentarios o solicita cambios y correcciones.
La empresa responde
Corrige, sustenta su propuesta o acuerda ajustes técnicos.
Se autoriza
La SOTOP aprueba por escrito e incorpora el catálogo al contrato.
Comienza la obra
Sólo entonces puede iniciarse la construcción de ese frente.
El candado contractual: Mota-Engil no puede iniciar los trabajos correspondientes mientras la SOTOP no haya autorizado parcial o totalmente el proyecto ejecutivo y los catálogos necesarios.
Fuente: Contrato del Proyecto Integral Villahermosa 2030 / Elaboración propia.
El candado
La cláusula segunda no deja abierta la condición para iniciar los trabajos. El documento establece que Mota-Engil no podrá comenzar las obras correspondientes mientras no se haya autorizado parcial o totalmente el proyecto ejecutivo y los catálogos de conceptos necesarios para ejecutarlas bajo la modalidad de precios unitarios.
En términos sencillos: la empresa puede desarrollar el diseño, pero no puede construirlo únicamente con su propia aprobación. Primero deberá presentar ante la SOTOP el proyecto ejecutivo de la actividad correspondiente, acompañado del catálogo de conceptos y de la documentación que respalde sus cálculos, especificaciones, cantidades y costos. La dependencia tendrá 20 días naturales para revisar el catálogo, emitir observaciones o autorizarlo por escrito.
Cuando existan observaciones, Mota-Engil dispondrá de 15 días naturales para corregirlas, objetarlas con sustento técnico o acordar los ajustes mediante una mesa de trabajo. Una vez aprobado, el catálogo deberá incorporarse formalmente al contrato como un nuevo anexo obligatorio para ambas partes.
La secuencia prevista es ésta:
- Mota-Engil desarrolla el proyecto ejecutivo de un componente.
- Entrega planos, documentación técnica y catálogo de conceptos.
- La SOTOP revisa la propuesta.
- Formula observaciones o autoriza por escrito.
- La empresa corrige o sustenta su solución técnica.
- El catálogo aprobado se incorpora al contrato.
- Sólo entonces puede comenzar la construcción de ese frente.
El control, por tanto, existe en el papel. La verdadera prueba será comprobar cómo se aplica, qué observaciones formula la dependencia y bajo qué criterios autoriza cada solución.

La base previa
Que los proyectos ejecutivos se desarrollen durante la vigencia del contrato no significa que la licitación se haya realizado sin información técnica.
Antes de adjudicar la obra existían términos de referencia, planos generales, especificaciones, programas, presupuestos y catálogos que permitieron describir los trabajos, recibir una propuesta y someterla a evaluación.
El contrato reconoce expresamente como documentos vinculantes los planos, las especificaciones, el programa, el presupuesto, la bitácora, los anexos técnicos y la propuesta presentada por el contratista. También señala que la descripción pormenorizada de la obra se encuentra distribuida en esos instrumentos.
La junta de aclaraciones confirma que había un nivel previo de definición. Durante ese procedimiento se corrigieron actividades repetidas de señalización, una descripción incompleta de guarniciones y banquetas y conceptos relacionados con terraplenes, excavaciones y bases asfálticas. También se aclaró que el plazo correcto de ejecución era de 450 días, no de 460, y se entregaron catálogos modificados para que fueran considerados en la preparación de la propuesta.
Eso demuestra que los participantes no compitieron sobre una página en blanco. Contaron con documentos que delimitaban actividades, materiales, plazos y condiciones de contratación, aunque todavía faltara desarrollar la ingeniería final de varios componentes.
La diferencia es central: existía una base técnica para contratar; faltaba convertirla en proyectos ejecutivos completos, autorizados y listos para construirse.
Lo que ya estaba definido
LA BASE PREVIA
Antes del proyecto ejecutivo ya estaban definidos los principales componentes, plazos y objetivos del programa.
Paseo Tabasco
Prolongación, modernización urbana y conexión con nuevos corredores de movilidad.
Puente Carrizal
Nueva conexión hacia la zona poniente y el corredor de Bosques de Saloya.
Sistema Movitab
Seis rutas, 37 unidades y un esquema integrado de transporte público.
Patio-taller
Centro de operaciones, mantenimiento y control del sistema de transporte.
No era una hoja en blanco: existían componentes, alcances y documentos de referencia; el proyecto ejecutivo debía convertir esa base en ingeniería definitiva.
Fuente: Contrato, junta de aclaraciones y presentación del Proyecto Integral Villahermosa 2030 / Elaboración propia.
No es un cheque en blanco
En una contratación tradicional, el Gobierno desarrolla primero todo el proyecto ejecutivo y después busca una empresa que construya exactamente lo diseñado. Villahermosa 2030 sigue otro orden.
Aquí el contratista interviene en el desarrollo técnico y posteriormente ejecuta la obra. Esa integración puede reducir la distancia entre diseño y construcción, facilitar la compatibilidad entre los distintos componentes y evitar que varias empresas se responsabilicen unas a otras cuando surgen fallas entre los planos y la ejecución.
Pero el modelo también concentra una tensión evidente: la misma empresa que propondrá las soluciones técnicas será la encargada de cobrarlas y construirlas. Por eso la revisión de la SOTOP no puede reducirse a un trámite administrativo. La dependencia deberá verificar que cada proyecto responda a los términos de referencia, cumpla las normas aplicables, conserve los alcances contratados y no incorpore obras o costos sin una justificación técnica suficiente.
También tendrá que comprobar que las cantidades y precios sean razonables, que las soluciones no reduzcan la calidad de lo anunciado y que el Estado no termine pagando correcciones provocadas por errores de diseño atribuibles al propio contratista. El contrato contiene la ruta para autorizar. El resultado dependerá de la capacidad técnica de la dependencia para revisar, cuestionar y, cuando sea necesario, rechazar lo que presente Mota-Engil.
La parte pendiente
El señalamiento del Colegio de Arquitectos tiene un punto atendible: mientras los proyectos ejecutivos no se conozcan, no será posible evaluar con precisión cómo quedará cada obra.
Los documentos generales permiten identificar componentes como el Puente Carrizal, la prolongación de Paseo Tabasco, las rutas del nuevo sistema de transporte y el patio-taller. Pero los proyectos ejecutivos deberán establecer cómo se resolverán técnicamente, qué afectaciones tendrán y cuánto del monto contratado corresponderá a cada frente.
El contrato asciende a 2 mil 765 millones 307 mil 539 pesos, tendrá una duración de 450 días naturales y comprende trabajos programados del 26 de mayo de 2026 al 18 de agosto de 2027. Por la dimensión de la inversión, resulta razonable que los documentos que definan cómo se ejercerá ese dinero sean públicos y comprensibles.
Conforme sean autorizados, el Gobierno tendría que transparentar:
- los proyectos ejecutivos de cada componente;
- los estudios hidráulicos, hidrológicos y de mecánica de suelos;
- los análisis de impacto vial, urbano y ambiental;
- los catálogos definitivos de conceptos;
- los presupuestos desglosados por frente de obra;
- las autorizaciones emitidas por la SOTOP;
- los convenios modificatorios;
- y cualquier cambio de plazo, costo o alcance.
No bastará con mostrar renders ni con sostener que el procedimiento de contratación fue legal. La transparencia deberá alcanzar los planos, los estudios, los catálogos y las decisiones que se incorporen al contrato mientras avance el proyecto.
Ni vacío ni cerrado
El presidente del Colegio de Arquitectos tiene razón en un aspecto concreto: el proyecto ejecutivo integral no estaba concluido cuando se adjudicó Villahermosa 2030. Pero de ahí no se desprende que la obra carezca de planeación, que no existan alcances definidos o que todo dependa de una propuesta futura sin restricciones.
La documentación muestra un punto intermedio. Había una base técnica, presupuestal y contractual; Mota-Engil fue contratada para desarrollar parte de la ingeniería definitiva; y la SOTOP deberá aprobar por escrito cada proyecto y catálogo antes de permitir que se construya el componente correspondiente.
Por eso, la discusión no debería reducirse a decidir quién tiene razón en la frase “hay proyecto” o “no hay proyecto”. La pregunta más útil es otra:
¿Los proyectos ejecutivos que se aprueben resolverán correctamente los problemas de movilidad e infraestructura, respetarán los alcances anunciados y mantendrán la obra dentro del costo y del plazo contratados?
Ahí estará la verdadera prueba de Villahermosa 2030. No en el render ni en la polémica, sino en la calidad de la ingeniería que Mota-Engil entregue, el rigor con el que la SOTOP la revise y la transparencia con la que el Gobierno permita conocerla.
¡Mantente informado en WhatsApp!
Recibe las noticias más importantes de Tabasco y México directamente en tu celular.



