CDMX.— El nuevo partido de Hugo Eric Flores arranca con financiamiento público, más de 335 mil afiliados y los mismos operadores que acompañaron al extinto Encuentro Social rumbo a 2027. Un mismo proyecto político encontró, por tercera vez, la puerta del registro nacional.
El Instituto Nacional Electoral avaló el pasado 25 de junio la constitución de Partido PAZ, heredero directo del extinto Partido Encuentro Social y de Encuentro Solidario, las dos siglas que el grupo de Hugo Eric Flores Cervantes fundó y perdió en sus primeras elecciones federales, en 2018 y 2021.
El nuevo instituto político opera formalmente desde el 1 de julio, con financiamiento público, estructura nacional y la mira puesta en la elección federal de 2027. Pero detrás del nuevo nombre aparece una vieja ruta: los mismos cuadros, los mismos operadores jurídicos y financieros, y procedimientos legales que aún no terminan de cerrarse.

Los rostros que se repiten
La dirigencia de PAZ coincide con la estructura que operó durante años al bloque PES. Armando González Escoto, ex dirigente del PES en la Ciudad de México, secretario nacional de Organización de Encuentro Solidario y diputado por esa fuerza, figura ahora como representante legal de Construyendo Sociedades de Paz, la asociación que dio origen al nuevo partido.
También aparece Ernesto Guerra Mota, quien será representante de PAZ ante el Consejo General del INE, función que ya realizó previamente para el bloque PES, además de distintos trabajos jurídicos y técnicos para esa corriente política.
En el círculo cercano se ubican Edith Carolina Anda González, operadora financiera del proyecto y una de las personas más próximas a Flores; Iván Nájera Guzmán, procedente de la operación jurídica de Encuentro Solidario; y Luis Enrique Fuentes Nava, entre otros cuadros que acompañaron el tránsito del antiguo PES al nuevo membrete.
Flores, hoy diputado federal por Morena, es reconocido por los propios promotores de PAZ como su “líder moral”. En el grupo no se descarta que asuma formalmente la dirigencia cuando el partido celebre su congreso interno. También se perfila la participación de su hijo, Hugo Andrés Flores, dentro de la nueva estructura nacional.
Dinero y membretes
El bloque PES arrastra una historia de financiamiento público que hereda Partido PAZ.
El costo de volver a empezar
El regreso del bloque PES a la vida partidista también reactiva una pregunta sobre el costo público de sus registros. Durante su operación como Partido Encuentro Social y luego como Encuentro Solidario, el grupo recibió prerrogativas por más de mil millones de pesos.
Sólo el PES obtuvo 105.2 millones de pesos en 2015; 222 millones en 2016; 245 millones en 2017, y 443 millones en 2018. A esos recursos se sumaron los montos entregados posteriormente a Encuentro Solidario, que también perdió el registro al no alcanzar el 3 por ciento de la votación nacional.
Ahora, Partido PAZ recibirá 84 millones 400 mil 011 pesos de financiamiento público correspondiente al segundo semestre de 2026 para actividades ordinarias, específicas y prerrogativas postal y telegráfica. A esa bolsa deberán descontarse 421 mil 626 pesos por multas derivadas de la revisión de sus informes de ingresos y gastos durante el proceso para obtener el registro.
Litigios sin cerrar
PES y Encuentro Solidario siguen en liquidación con juicios laborales y mercantiles activos.
Ambos procesos de liquidación siguen abiertos, aunque el nuevo Partido PAZ ya obtuvo registro nacional.
Liquidaciones abiertas
El nuevo partido nace mientras los procedimientos de liquidación de sus antecesores no han concluido. Según el informe del INE correspondiente al segundo semestre de 2025, el extinto PES todavía tenía vivos seis juicios: cuatro laborales y dos mercantiles.
Encuentro Solidario, por su parte, arrastraba 17 procedimientos legales sub júdice. Es decir, el grupo político que perdió dos veces su registro nacional vuelve ahora a operar bajo una nueva sigla mientras sus antiguos expedientes administrativos y legales continúan abiertos.
De CSP a PAZ
Partido PAZ nació primero como Construyendo Sociedades de Paz. Durante más de un año, la asociación utilizó las siglas CSP, coincidentes con las iniciales de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El uso de esas siglas fue impugnado y el Tribunal Electoral ordenó abandonar esa identificación desde el mismo día de su asamblea nacional constitutiva.
El cambio derivó en la denominación actual: Partido PAZ. La organización conserva, sin embargo, buena parte de la identidad política que caracterizó al PES original: una base conservadora en temas de familia, vínculos con comunidades evangélicas y una relación de cercanía con el movimiento de la Cuarta Transformación.
El antecedente pesa. El PES participó en 2018 en la coalición que postuló a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República. Ahora, aunque PAZ se presenta como una nueva fuerza nacional, su cercanía con Morena alimenta las sospechas de la oposición.
“Oposición ficticia”
Durante la sesión del 25 de junio, en la que los once consejeros del INE votaron a favor del registro de PAZ y de Somos México, el representante del PAN, Víctor Hugo Sondón, lanzó una advertencia directa.
“México no necesita partidos satélites, oposiciones ficticias ni organizaciones creadas para aparentar pluralidad mientras actúan subordinadas al gobierno o a intereses distintos de los ciudadanos”, señaló durante la discusión.
La frase sintetiza la crítica opositora: que PAZ pueda operar como una fuerza formalmente independiente, pero políticamente cercana al oficialismo. Los dirigentes del nuevo partido rechazan esa etiqueta, aunque admiten coincidencias con la Cuarta Transformación y una relación cordial con el gobierno federal.
Padrón récord
Partido PAZ reporta más afiliados válidos ante el INE que el PAN nacional.
Un padrón que rebasa al PAN
Pese a las dudas, la cifra de afiliación de PAZ no es menor. De acuerdo con la información expuesta en el proceso de registro, el partido alcanzó 335 mil 400 afiliaciones válidas, una cifra superior a las 327 mil 84 personas que reporta el PAN en su registro nacional de militantes.
Ese dato coloca al nuevo partido en una posición relevante dentro del mapa electoral: no sólo revive una estructura política que ya estuvo en la boleta federal, sino que lo hace con una base formal de afiliados suficiente para superar a uno de los partidos históricos del país.
Lo que viene
PAZ tiene 60 días, durante julio y agosto, para ajustar sus documentos básicos a las observaciones hechas por el INE. Antes deberá nombrar a los integrantes de sus órganos permanentes de dirección, paso necesario para abrir la cuenta bancaria en la que recibirá el financiamiento público aprobado.
El partido ya adelantó que buscará competir por todos los cargos en juego en 2027, incluidas las 17 gubernaturas que se renovarán ese año. Para entonces, el viejo bloque PES intentará probar si su tercer membrete logra sobrevivir donde los dos anteriores fallaron: en las urnas.
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