Para cientos de familias de Centro y Huimanguillo, la promesa de una vivienda dejó de ser un trámite lejano. Este martes, el gobierno de Tabasco entregó 485 certificados del programa Viviendas del Bienestar: Construyendo Esperanza, una estrategia que además de atender rezagos históricos, empieza a convertirse en uno de los principales motores políticos y sociales de la administración de Javier May Rodríguez.
En Tabasco, donde miles de familias aún viven en condiciones precarias o en terrenos irregulares, el acceso a una casa propia sigue siendo una frontera social. Por eso el mensaje del gobernador buscó bajar el discurso a la vida cotidiana. “Cuando una familia accede a una vivienda lo que cambia no es solamente el lugar donde vive, cambia la forma en la que vive”, afirmó durante el evento realizado en la UJAT.
Además, May adelantó que las nuevas casas podrían estar listas desde junio, en un plazo estimado de apenas dos meses de construcción. Las viviendas tendrán 58 metros cuadrados, dos habitaciones, baño y área común de sala, comedor y cocina.
Detrás de la entrega también aparece otra señal política: las escrituras estarán a nombre de las mujeres. El gobierno estatal decidió colocar a las jefas de familia como prioridad patrimonial, una narrativa que Morena ha utilizado como eje de legitimidad social desde el sexenio pasado.
“A las familias de todos los municipios que forman parte de este programa, sepan que vamos a seguir avanzando en esta misma ruta: con orden, con seriedad y con resultados”, sostuvo el mandatario.
Cuando una familia accede a una vivienda, cambia su vida, gana tranquilidad y construye certeza. Por eso, hoy a través de la entrega de 485 certificados de "Viviendas del Bienestar" para familias de #Centro y #Huimanguillo, abrimos posibilidades y garantizamos derechos para que… pic.twitter.com/lckjdrqkLZ
— JAVIER MAY (@TabascoJavier) April 28, 2026
No obstante, el programa también busca responder a un problema estructural. Durante décadas, Tabasco acumuló crecimiento urbano irregular, expansión periférica y déficit habitacional. En municipios petroleros o con alta migración interna, miles de familias levantaron viviendas improvisadas sin servicios completos.
Por ello, la administración estatal intenta convertir la vivienda en un instrumento de estabilidad territorial. La lógica no es menor: una casa regularizada reduce presión social, fortalece arraigo y genera una percepción inmediata de presencia gubernamental.
En este sentido, el secretario de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, Daniel Casasús Ruz, colocó el tema en una dimensión más profunda. “Miles de niñas y niños ya no harán sus tareas sobre la tierra, sino sobre un piso firme”, afirmó.
La frase no fue casual. El gobierno estatal intenta construir una narrativa donde la obra pública deje de medirse únicamente en concreto o presupuesto y empiece a vincularse con bienestar cotidiano. Ahí se juega parte importante de la estrategia política del sexenio.
Durante el evento estuvieron presentes las alcaldesas de Centro, Yolanda Osuna Huerta, y de Huimanguillo, Mari Luz Velázquez Jiménez, además del titular del Invitab, Daniel Fernández Valenzuela. La presencia conjunta reforzó otro mensaje: la coordinación territorial entre municipios y gobierno estatal será clave para acelerar proyectos sociales antes de que entren las tensiones electorales de mitad de sexenio.
Mientras tanto, para beneficiarias como Dora María Martínez Pérez, el discurso institucional terminó convertido en algo mucho más simple: dejar atrás la incertidumbre. “Había días que no sabíamos cómo le haríamos para obtener una casita, pero hoy las cosas han cambiado”, expresó.
¡Mantente informado en WhatsApp!
Recibe las noticias más importantes de Tabasco y México directamente en tu celular.






