Héctor I. Tapia
El Primer Informe de Gobierno de Javier May Rodríguez dejó una señal financiera relevante: Tabasco está ordenando su caja, gestionando deuda con criterio y sosteniendo el gasto social sin recurrir a presiones extraordinarias.
En un contexto de estados con tesorerías tensas, la administración reportó una recaudación estatal superior a cinco mil millones de pesos, equivalente a un crecimiento del 9 por ciento anual, y una reducción del costo del servicio de la deuda del 9 por ciento respecto a 2024.
Pero el dato que cambia el tablero es el refinanciamiento de la deuda de largo plazo, que liberó alrededor de 1,216 millones de pesos al desatar el 7.24 por ciento de participaciones federales antes comprometidas al pago de obligaciones financieras. Con eso, el gobierno recuperó margen para invertir en obra y programas sin endeudarse más. Para el mercado local, este es el mensaje: no hay improvisación, hay método.
ORDEN EN LA CAJA
La administración no aumentó impuestos ni creó nuevos gravámenes; cobró mejor lo que ya existía. Los impuestos estatales crecieron 11 por ciento, rebasando los 2,600 millones de pesos. Los aprovechamientos sumaron 803 millones, mientras los derechos vehiculares alcanzaron 430 millones, también con un incremento del 11%.
En el Informe, May fue explícito al subrayar la relación entre disciplina y resultados: “De enero a septiembre logramos una recaudación histórica, superando lo previsto a inicios de año”. Ese superávit relativo permitió que el Estado empezara el segundo año de gobierno sin presiones extraordinarias de liquidez.
La otra mitad de la ecuación fue el ajuste interno. El gobernador reconoció que la reingeniería administrativa, basada en fusiones de áreas y compras consolidadas, permitió ahorrar más de 450 millones de pesos en viáticos, nómina y procesos de adquisición.
“El gobierno redujo duplicidades y costos operativos sin afectar servicios”, afirmó. Ese ahorro no es menor: es el equivalente a la inversión anual de un programa social estatal mediano.
Pero el dato político y financiero clave es la concentración del gasto: 78.7 por ciento del presupuesto del Ejecutivo se destinó a desarrollo social. En términos prácticos, ocho de cada diez pesos públicos llegaron a programas, viviendas, subsidios, caminos, salud comunitaria y apoyos directos. El gasto se movió hacia la base social sin generar deuda adicional. Ese es el punto.
REFINANCIAMIENTO QUE ABRIÓ ESPACIO
El refinanciamiento de la deuda de largo plazo fue la jugada técnica que le dio al gobierno oxígeno financiero. Al renegociar condiciones —reducción de tasa y reconfiguración de amortizaciones— Tabasco liberó flujo corriente.
El gobernador lo explicó así en su Informe: “Conseguimos mejorar el perfil de pagos, reducir el costo financiero y liberar el 7.24% de participaciones afectadas”. Es decir: se soltaron recursos que antes estaban amarrados al banco.
El pago de 569.9 millones de pesos al servicio de la deuda este año representó una disminución de 56.8 millones, equivalente al 9% menos. En un país donde varios estados están empujando el límite de sus techos de deuda, Tabasco terminó el año en semáforo verde en los tres indicadores nacionales: endeudamiento, riesgo de crédito y riesgo de mercado.
Eso no es un reconocimiento simbólico; significa que, si el ciclo de tasas de interés vuelve a moverse, Tabasco podrá refinanciar en mejores condiciones sin estrés de solvencia. Significa capacidad de maniobra.

LIQUIDEZ PARA MOVER LA ECONOMÍA
La administración utilizó esa holgura para estimular consumo y proteger ingreso familiar. El pago adelantado del 50% del aguinaldo, realizado en noviembre, fue una decisión de política de demanda interna: se inyectó liquidez a comercios locales en vísperas del Buen Fin, sin desbalancear tesorería.
Al mismo tiempo, el subsidio eléctrico por más de 457 millones de pesos permitió cubrir hasta el 50% del consumo de alrededor de 730 mil hogares vulnerables. Esa combinación —consumo + alivio de costos fijos— estabiliza el ciclo económico doméstico.
Los microprogramas productivos no son asistenciales: mueven inventarios y empleo. Tandas a la Mujer destina 50 millones a 10 mil emprendedoras, lo que se traduce en reposición de mercancías y rotación de ventas.
El Crédito Ganadero a la Palabra, con 783 paquetes entregados y una meta de 10 mil, genera capital vivo: el ganado se reproduce y se capitaliza. El barrido sanitario por 65 millones ya impactó precios: el becerro en canal subió de $75 a $117 por kilo, y el sector se prepara para mercados de exportación. Esto no es gasto corriente, es capital productivo que se multiplica en la economía local.
EL EXAMEN DE 2026
El anuncio de una cartera de obra pública por más de 8,000 millones de pesos para 2026, destinada a Villahermosa 2030 y el nuevo Centro de Convenciones, abre un nuevo frente: la gestión de proyectos.
Si se mantiene el trípode compras limpias + pagos a tiempo + supervisión técnica, el efecto multiplicador será empleo + construcción + encadenamientos productivos. Si se descuida la gobernanza de obra, el riesgo es el de siempre: inflación de costos y proyectos que no se terminan.
La diferencia es que hoy Tabasco sí tiene la caja para intentarlo.
Eso no pasaba desde hace años.
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