La señal salió desde la mesa técnica, no desde el discurso. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) ya entregó a oficinas centrales el proyecto para demoler el puente Carrizal II, conocido como Los Monos, y sustituirlo por dos nuevas estructuras que desahoguen la salida de Villahermosa hacia Cárdenas.
La inversión estimada ronda los 400 millones de pesos. Es una decisión de ingeniería, pero también de política pública: intervenir el principal cuello de botella de la capital.
El delegado federal, Daniel Ochoa Leyva, lo explicó sin rodeos: el puente actual de dos carriles quedó rebasado. La zona concentra tránsito local, transporte de carga y flujos metropolitanos que conectan con Reforma, Paraíso y la vía corta a Cárdenas.
En horas pico, el cruce se vuelve un embudo. El plan es reemplazar una estructura por dos pasos paralelos, ampliar capacidad y ordenar accesos.
El proyecto no es improvisado. Desde el Gobierno del Estado se venía empujando un puente adicional para llevar el tramo a cuatro carriles continuos, como lo adelantó el gobernador Javier May y confirmó el titular de Sotop, Daniel Casasús. Ahora, la propuesta federal va un paso más allá: reconstruir por completo el nodo vial.
El reto será la ejecución. Demoler en operación un puente que conecta la entrada y salida más usada de la ciudad implicará fases, desvíos y coordinación con Policía Estatal, transporte público y carga pesada.
NODO CRÍTICO
El Carrizal II está ubicado en el km 165+740 de la carretera Cárdenas–Villahermosa. Forma parte del par de puentes gemelos Monos I y II que cruzan el río Carrizal. Construidos para otra escala de tráfico, hoy cargan con la expansión urbana, la actividad petrolera y el movimiento logístico del corredor industrial del Golfo.
No es un problema menor. Ese tramo concentra ingreso de trabajadores, proveedores y transporte de mercancías hacia la capital. Cuando se satura, la ciudad completa se ralentiza. La movilidad se convierte en costo económico.
De ahí la lógica federal: si se quiere mejorar conectividad estatal y competitividad regional, primero hay que resolver los accesos.
El expediente ya tiene registro en cartera nacional, lo que abre la puerta a recursos presupuestales multianuales. La expectativa oficial es iniciar obras este año o, a más tardar, en 2026.
COORDINACIÓN
La lectura política es clara: la obra se alinea con la agenda de infraestructura federal y con los proyectos de movilidad del estado. La coordinación entre la SICT y el gobierno local ha sido constante. La presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en priorizar intervenciones que reduzcan tiempos de traslado y eleven productividad.
En Tabasco, eso se traduce en puentes, accesos y conectividad carretera. No son proyectos vistosos, pero sí determinantes.
Además, al tratarse de un punto estratégico para la salida a Cárdenas —zona energética y comercial—, el beneficio alcanza a transportistas, empresas de servicios y cadenas de suministro. El impacto esperado no es sólo vial: es económico.

OBRA MAYOR
La demolición del puente actual anticipa meses complejos. El propio delegado advirtió que habrá afectaciones temporales. La clave será calendarizar trabajos por etapas para no paralizar la ciudad.
A cambio, el resultado apunta a una infraestructura de mayor capacidad y seguridad. Dos puentes paralelos permitirán flujos separados y menor riesgo de accidentes.
En términos técnicos, la intervención equivale a rehacer la puerta de entrada de Villahermosa.
En términos políticos, es una apuesta por resolver un problema histórico que ningún gobierno había enfrentado de fondo.
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