ENTREVISTA | KATIA ORNELAS GIL, Secretaria de Turismo y Desarrollo Económico
Héctor I. Tapia
La Feria Tabasco 2026 ya no se anuncia solo como “la fiesta de todos”. Se arma, desde ahora, como una apuesta económica y turística con números y calendario en la mesa.
El Gobierno del Estado proyecta una inversión de 100 millones de pesos, una derrama superior a 844 millones y una afluencia por arriba de 2.5 millones de visitantes, con una consigna que se repite en los pasillos y en la conversación pública: que el beneficio “llegue a las familias tabasqueñas” y se note más allá del recinto ferial.
En Palacio de Gobierno, desde el Salón Gorostiza, el gobernador Javier May Rodríguez habló de un parque con actividad permanente, prioridades para empresarios locales y una Feria “para todos los gustos”.
Todo esto ocurre mientras avanzan obras como la nueva pista ganadera y se afinan ajustes de logística dentro del Parque Tabasco, pensados para soportar eventos de gran escala.
En ese contexto, la secretaria de Turismo y Desarrollo Económico, Katia Ornelas Gil, explica lo que —a su juicio— cambia de fondo en la edición 2026.
Habla de la redistribución de espacios para evitar choques entre juventudes e infancias, del uso de plataformas en línea para darle “trazabilidad” a la comercialización y del objetivo de convertir la Feria en un verdadero imán turístico. Y lanza, sin solemnidad, una frase que resume el giro: “La feria es una industria”.
La preferia, además, arrancará temprano. Desde el 9 de febrero comenzará el prerregistro de las representantes municipales.
Habrá también una novedad simbólica: la Imposición de Bandas se realizará el 28 de marzo, un mes antes de lo habitual. La Elección de la Flor Tabasco 2026 quedó programada para el 30 de abril.
La entrevista ocurrió en movimiento, con ruido de carretera y una pausa breve para mejorar la señal. La conversación, sin embargo, avanza con una idea fija: la Feria como identidad, sí, pero también como medición, economía y orden.
—En términos de objetivos y planeación, ¿en qué se diferencia la Feria Tabasco 2026 de ediciones pasadas?
—Tiene varios puntos de diferencia. El primero es conservar lo esencial: un espacio de recreación y convivencia para las y los tabasqueños, con sentido de pertenencia por su máxima fiesta. Por eso los espectáculos son gratuitos: por el derecho que tiene la ciudadanía al entretenimiento, a despejarse.
Otro punto muy importante es la distribución de los espacios, que es un área de oportunidad para esta edición: el gobernador quiere espacios para todos, para jóvenes, para familias, para infancias. Eso nos obliga a replantear zonas y dinámicas; definir lugares donde puedan estar las juventudes sin que se “choquen” con las infancias, porque son ambientes distintos.
—¿Eso son ajustes o es un cambio de modelo?
—Lo diferente, a lo que a mí me ha tocado vivir, es la visión de hacer de la feria un motor turístico significativo. La feria es el entorno donde se muestra lo que somos como estado; es única en su tipo.
La etapa que buscamos es que no se quede solo en lo local. Por eso una cartelera con artistas internacionales tiene un objetivo: detonar que Tabasco pueda recibir visitantes de la región, del país y del mundo con la atracción de una oferta artística que difícilmente encuentras gratuita. Y al mismo tiempo recuperar vocaciones: promoverlas en un espacio que es un gran escaparate comercial y de identidad.
(La secretaria menciona un dato que sirve como punto de comparación: en la edición anterior se registraron alrededor de 1.5 millones de visitantes. Para 2026, el gobierno estima rebasar esa cifra y alcanzar una afluencia aproximada de 2.5 millones.)
—Entonces, la idea es que la feria crezca y sea referencia nacional, no solo por cumplir.
—Exacto: no solo por cumplirle al tabasqueño, sino que sea una palanca de desarrollo, de promoción, atractiva para el país y el mundo.
Además es la única feria que tiene preferia. Y las representantes municipales no son un certamen de belleza, si tú me lo permites: son representantes “diplomáticas” porque hablan de quiénes son, de su cultura, de su riqueza.
Con todo lo que se ha movido alrededor de concursos como Miss Universo pudiera sentirse superficial, pero no lo es: aquí cobra más importancia lo que representan con elementos culturales e históricos de los municipios. Por eso regresamos a las visitas a los municipios, a las preguntas el día de la elección, y a que los stands proyecten a cada municipio desde lo turístico.
—¿Qué cambió en los stands?
—Antes la nave de gobierno y los municipios eran más como informes de acciones: calles, rehabilitaciones. En la edición pasada ya no fue así. Los municipios participaron montando stands con enfoque turístico: lo mejor que tienen, lo que producen, si tienen ríos, lagunas, mar, experiencias que a veces no son conocidas. Ese es el giro: darle a la feria ese enfoque turístico y también visibilidad internacional.
—Ustedes hablan de una derrama proyectada superior a 844 millones de pesos. Eso no se alcanza si solo te enfocas en lo local.
—Totalmente de acuerdo. Por eso el gobernador nos pide estudios de derrama económica, encuestas de satisfacción y generar data que nos permita tomar decisiones. En la edición pasada, la mayoría fue público local; aun así, te doy ejemplos que ayudan a entender el tamaño del fenómeno.
Un comerciante nos compartió en confianza que sus ingresos en la feria fueron de 1 millón 800 mil pesos. Y hay testimonios de expositores que, después de participar, consolidan marca, abren sucursales, rentan o compran locales. Hay otra cosa que hasta que estás aquí la dimensionas: la feria es una industria.
Hay gente que recorre ferias por todo el país; los ferieros nos dicen que ahorran todo el año para venir a Tabasco porque es la feria comercial más importante del país. A veces solo se ve la fiesta, pero no se mira el enfoque turístico, que también es desarrollo económico.
—De lo que pasó en 2025, ¿qué aprendizajes se quedan para 2026?
—La reubicación de espacios. Hay una crítica constante: que los chavos “toman” todo el parque, que las familias no transitan cómodas, que los niños ven escenas que resultan incómodas. La idea es una feria organizada, ordenada, bien distribuida, con espacios para todos. En logística también: perfeccionar procesos en eventos masivos. Nosotros vamos a tener un espacio de hasta 90 mil personas.
—¿Se pensó subir el aforo a más de 90 mil?
—En el estacionamiento donde fue el foro la edición pasada sí teníamos posibilidad de crecer hasta 100 mil. Pero está en marcha el proyecto Villahermosa 2030 y el Centro de Convenciones en el estacionamiento del Parque Tabasco; para no parar la obra, se reubica el foro a un estacionamiento de Olimpia XXI. No nos deja crecer, pero 90 mil ya es muchísimo. Hay pocos espacios de esa magnitud.
(En el anuncio oficial, la secretaria presentó parte de la cartelera confirmada: Grupo Cañaveral para la Imposición de Bandas y Natalia Jiménez para la Elección de la Flor. También mencionó artistas como Enrique Iglesias, Los Tigres del Norte y Grupo Frontera, además de talento regional y local; se reservaron dos nombres más, que —dijo— se revelarán después mediante dinámicas oficiales. Con las obras del nuevo Centro de Convenciones, la ruta apunta a que los conciertos se realicen en Olimpia XXI.)
—¿Qué porcentaje esperan de visitantes de otros estados o del extranjero?
—Nosotros vamos a Fitur [Feria Internacional de Turismo, en Madrid, del 21 al 25 de enero de 2026] y es la primera vez que participa Tabasco en la Feria de Turismo más importante. Vamos con todo a promocionar. Por lo menos queremos aumentar en un 10% ese componente de visitantes no locales.
—Se ha insistido en priorizar empresarios y proveedores locales. ¿Cómo evitar que la derrama se concentre en pocos actores?
—Hicimos un directorio de festivales y ferias; promovemos la plataforma de comercialización para evitar intermediarios. La intención es que la gente haga el proceso directo; se acompaña, hay modalidades de pago, y abrimos preventa para que el expositor local pueda apartar con 50% y tenga tiempo para completar.
Cuando se acerca la feria, los ferieros llegan con interés y capacidad de inversión: por eso nosotros le damos la primera opción al local. Y el recurso que se recauda de expositores se reinvierte en la feria, para hacerla crecer.
—¿Qué quedará después de la feria, más allá del evento?
—No es un efecto efímero. Hay comerciantes que usan la feria para promover marca, activar, moverse en redes, generar diferenciadores; en un solo espacio ves un ecosistema empresarial y emprendedor.
Muchos, después de la feria, compran o rentan locales y crecen. Un empresario, del que te hablé, por ejemplo, ahora está interesado en comprar hasta 20 locales. Me compartió algo que ilustra el salto: “Mi peor día en esta feria fue mi mejor día en la pasada”.
Además el Foro Tabasco se volvió un gran tractor: mucha gente llega por el foro y regresa al parque; ahí siguen consumiendo y conviviendo. Hay que verla como lo que es: una celebración, sí, pero también business, atracción, algo que deje al estado inversiones y crecimiento.
—¿Habrá mejoras de infraestructura que permanezcan?
—Sí. El parque estaba bien abandonado: naves con filtraciones, problemas eléctricos. En cada evento se ha hecho rehabilitación, impermeabilización, pintura, mejora de capacidad eléctrica. Y viene el reordenamiento: ya no va a estar la zona fría donde estaba antes.
Vamos a rehabilitar el bailódromo —que se construyó y nunca se ocupó—, meterle energía eléctrica, iluminación, pintura. Habrá varios foros de música de diferentes géneros, además del Foro Tabasco.
También queremos activar zonas que cuesta comercializar, por ejemplo hacia juegos mecánicos, y abrir posibilidades para segmentos como el gamer. Muchas familias dejaron de ir porque todo estaba mezclado; con distribución por segmentos, cada quien se divierte en el área que busca.
—Mencionaste una nueva pista ganadera. ¿Qué representa?
—Ya se construyó una pista que no tenían; es de muy alto nivel, están terminándola a marchas forzadas para la feria. Era una demanda histórica del sector ganadero. Tabasco tiene vocación ganadera, exponentes, ganados de raza; es un motor económico descuidado por años y el gobernador le apuesta a reactivarlo. Es el espacio donde muestran a sus animales; antes era de tierra, ahora se está adecuando. Los ganaderos están muy contentos.
—¿Cómo se integra el Centro de Convenciones con el Parque Tabasco?
—Es un proyecto integral. El proyecto ejecutivo está en proceso, pero la visión es dar vida al Parque Tabasco no solo una vez al año, sino con actividades permanentes. El Foro Tabasco surgió también por falta de recintos con capacidades mayores.
La idea es que el Centro de Convenciones y Exposiciones esté al lado, con comercio, con infraestructura, estacionamiento, movilidad; en Villahermosa 2030 se contempla ampliación de vialidad, drenaje, conexión. Va a cambiar Villahermosa de manera significativa y el Parque Tabasco es parte del desarrollo.
—Entonces, ¿la Feria Tabasco 2026 forma parte de una estrategia más amplia para reposicionar al estado en el mapa turístico nacional?
—Exacto. Eso es lo que se busca. Yo no recuerdo, por lo menos en los últimos 15 o 20 años, que un gobierno incluyera turismo dentro de su agenda política-económica; se dependía del sector energético.
Hoy se habla de diversificación: agricultura, agroindustria, pesca, gastronomía, logística, turismo de espectáculos. Somos puerta de entrada al sureste. Hay una visión más amplia, un diagnóstico real del estado y un compromiso con esa idea de prosperidad compartida.

Katia Ornelas Gil
Secretaria de Turismo y Desarrollo Económico de Tabasco.
• Licenciada en Derecho por la Universidad del Valle de México y maestranda en Administración y Políticas Públicas por el Instituto de Administración Pública. Ha enfocado su gestión en el impulso al turismo, la diversificación económica y la organización de eventos de gran escala con impacto regional. En la Feria Tabasco 2026 encabeza el rediseño que busca atraer visitantes y generar derrama económica sin perder el carácter tradicional de la fiesta.


