Trabajadores petroleros en una plataforma industrial; Tabasco ocupa el cuarto lugar nacional en productividad con 316 pesos por hora, pero registra 42% de pobreza laboral.
Tabasco es la cuarta entidad más productiva de México, con 316 pesos generados por hora trabajada. Sin embargo, el 42% de su población enfrenta pobreza laboral, una distancia que revela cómo la elevada producción económica no garantiza mejores ingresos para todos.

Tabasco produce como los ricos; la riqueza no alcanza a todos

Tabasco figura entre las cuatro economías más productivas de México. Cada hora trabajada genera, en promedio, 316 pesos de valor económico, una cifra que coloca al estado por encima de potencias industriales como Sonora, Coahuila y Querétaro. Pero detrás de esa posición privilegiada aparece una realidad menos favorable: el 42% de la población no cuenta con ingresos laborales familiares suficientes para comprar la canasta alimentaria.

El contraste surge de los indicadores correspondientes al segundo trimestre de 2026 publicados por México, ¿Cómo Vamos?, organismo independiente de análisis económico. Mientras la productividad tabasqueña supera en 41.7% el promedio nacional, la pobreza laboral aumentó 2.2 puntos porcentuales en un año y la informalidad continúa afectando a casi dos terceras partes de los trabajadores.

La explicación comienza en una industria que ha definido durante décadas la economía estatal: el petróleo. Su capacidad para producir un enorme valor económico con relativamente pocas horas de trabajo contribuye a elevar el promedio de productividad. Sin embargo, esa riqueza no necesariamente se convierte en salarios equivalentes para quienes trabajan en el comercio, los servicios, la educación o las pequeñas empresas.

El resultado describe una de las grandes paradojas económicas de Tabasco: una entidad capaz de generar mucho valor por hora trabajada, pero donde una parte considerable de sus habitantes todavía enfrenta dificultades para transformar el trabajo cotidiano en ingresos suficientes. El desafío no consiste únicamente en producir más, sino en conseguir que esa capacidad económica se extienda a otras actividades y alcance a más familias.

La élite productiva

En la clasificación nacional elaborada por México, ¿Cómo Vamos?, Campeche ocupa el primer sitio con 564 pesos producidos por hora trabajada. Le siguen Ciudad de México, con 434 pesos; Nuevo León, con 360, y Tabasco, con 316. Sonora aparece inmediatamente después, con 313 pesos, mientras el promedio de las 32 entidades se sitúa en 223 pesos.

La posición tabasqueña resulta notable por dos razones. La primera es que supera a entidades con importantes corredores manufactureros y vínculos con las cadenas internacionales de suministro. La segunda es que su productividad pasó de 277 a 316 pesos entre los segundos trimestres de 2025 y 2026, un incremento de 39 pesos, equivalente a 14.1% calculado sobre los valores publicados.

EL TABASQUEÑO / ECONOMÍA

Tabasco, entre los cuatro más productivos

Pesos producidos por hora trabajada. Selecciona el año para comparar.

4.º lugar Posición nacional de Tabasco en 2026
+14.1% Variación anual del indicador

Fuente: México, ¿Cómo Vamos?, 2T 2025 y 2T 2026. Variación calculada con cifras redondeadas.

El crecimiento del indicador fue superior al registrado entre los otros cuatro integrantes del grupo de mayor productividad. Campeche avanzó aproximadamente 12.8%; Ciudad de México, 3.6%; Sonora, 3%, mientras Nuevo León retrocedió alrededor de 3.2%. Esto coloca a Tabasco no solamente entre los líderes nacionales, sino también como el de mayor incremento porcentual dentro de ese grupo.

Sin embargo, la productividad no debe confundirse con el crecimiento de toda la economía ni con el ingreso de cada trabajador. Es una relación entre el valor de lo producido y las horas utilizadas para producirlo. Puede aumentar porque se genera más producción, porque disminuyen las horas trabajadas o por una combinación de ambos factores. El indicador, por sí solo, no permite identificar cuál de esas circunstancias explica el avance reciente.

El peso petrolero

Sofía Ramírez, directora de México, ¿Cómo Vamos?, identificó precisamente la actividad energética como uno de los factores que explican las diferencias de productividad entre las entidades federativas. En declaraciones recogidas por la periodista Verónica Gascón, la economista señaló que los estados petroleros destacan por el valor económico generado mediante sus actividades productivas.

“Los estados petroleros, en concreto Campeche, salen muy arriba en términos de productividad laboral; Tabasco también”, explicó Ramírez al analizar los resultados nacionales. La especialista distinguió ese comportamiento del registrado en entidades con mayor integración manufacturera, inversión extranjera y participación en cadenas de suministro vinculadas al mercado norteamericano.

Tres trabajadores petroleros con cascos blancos realizan maniobras de mantenimiento en una instalación industrial.
La actividad petrolera combina mano de obra, tecnología e inversiones de gran escala, factores que contribuyen a elevar la productividad laboral de Tabasco, aunque sus beneficios no se distribuyen automáticamente entre todos los sectores económicos.

La diferencia es importante. Una plataforma petrolera, una instalación de extracción o una refinería requieren inversiones cuantiosas, maquinaria especializada, infraestructura y tecnología. Esos recursos permiten generar un valor económico elevado por hora trabajada, aunque el número de personas empleadas directamente sea mucho menor que en otras actividades que dependen principalmente de la mano de obra.

Por eso, los 316 pesos por hora de Tabasco no representan el salario promedio de sus trabajadores. Tampoco significan que un empleado petrolero, un comerciante o un maestro produzcan individualmente esa cantidad. Se trata de un promedio estatal que reúne actividades económicas con estructuras, inversiones, remuneraciones y capacidades productivas profundamente diferentes.

Esta distinción explica por qué Tabasco puede competir en productividad con Nuevo León sin tener necesariamente una estructura industrial semejante. Mientras la economía regiomontana cuenta con una amplia base manufacturera y de servicios especializados, el peso energético imprime características particulares al resultado tabasqueño. El mismo indicador permite compararlos, pero no convierte sus economías en equivalentes.

Riqueza y salarios

La otra cara aparece al revisar los ingresos laborales. Según México, ¿Cómo Vamos?, la pobreza laboral de Tabasco aumentó de 39.8% a 42% entre los segundos trimestres de 2025 y 2026, mientras a escala nacional disminuyó hasta 31.9%. Es decir, el estado mejoró su productividad al mismo tiempo que aumentó la proporción de habitantes cuyo ingreso laboral familiar resulta insuficiente para adquirir los alimentos básicos.

La diferencia con el promedio nacional alcanza 10.1 puntos porcentuales. No significa que 42% de los trabajadores carezca de empleo, sino que esa proporción de la población vive en hogares donde los ingresos obtenidos mediante el trabajo no alcanzan para cubrir el costo de la canasta alimentaria de todos sus integrantes.

EL TABASQUEÑO / LA PARADOJA

Más productividad, ¿mejores condiciones de vida?

2T 2025 $277
2T 2026 $316
Productividad laboral

Mayor valor producido por hora trabajada. No equivale a un aumento del salario individual.

Fuente: México, ¿Cómo Vamos?, ficha económica de Tabasco, segundos trimestres de 2025 y 2026. Escala adaptada a cada indicador.

El contraste obliga a separar dos conceptos que suelen confundirse en el debate económico: producir riqueza y distribuir ingresos. El valor generado por una actividad productiva no se convierte íntegramente en remuneraciones. También comprende recursos destinados a cubrir el capital utilizado, excedentes empresariales y otros componentes del proceso económico.

De ahí que una economía pueda registrar productividad elevada sin que todos sus trabajadores reciban salarios altos. Tampoco puede concluirse, solamente con estos datos, que el petróleo provoque la pobreza laboral. Lo que sí muestran las estadísticas es que el crecimiento de la capacidad productiva no está acompañado por una mejora equivalente en todos los indicadores de bienestar.

La propia información ofrece matices. El índice de desigualdad del ingreso laboral disminuyó de 0.393 a 0.374 durante el mismo periodo, una señal favorable en la distribución relativa de esos ingresos. No obstante, una menor desigualdad puede coexistir con mayor pobreza laboral cuando el ingreso de más hogares resulta insuficiente para cubrir sus necesidades alimentarias.

Una ciudad petrolera

La concentración de actividades petroleras también plantea una pregunta histórica para Villahermosa: ¿hasta qué punto la industria energética influye en el costo de vivir en la capital tabasqueña? Durante décadas, la presencia de empresas, contratistas, trabajadores especializados y servicios vinculados a los hidrocarburos ha formado parte de la transformación económica y urbana de la ciudad.

Existe un mecanismo económico que permite comprender esa relación. Cuando una actividad concentra empleos mejor remunerados, contratos empresariales y capacidad de gasto, puede elevar la demanda de viviendas, hospedaje, transporte y determinados servicios. Si la oferta de esos bienes no crece al mismo ritmo, los precios pueden aumentar y afectar también a quienes obtienen sus ingresos fuera de esa industria.

El fenómeno se relaciona con los efectos locales de los grandes auges de recursos naturales. Parte del beneficio se transmite al comercio, los restaurantes, la construcción y otras actividades, pero también puede presionar los costos de quienes deben competir por los mismos bienes con hogares o empresas de mayor capacidad económica.

EL TABASQUEÑO / ECONOMÍA COTIDIANA

El petróleo y sus dos efectos sobre la ciudad

ACTIVIDAD PETROLERA Inversión, empleos, contratos y consumo
OPORTUNIDADES

Más clientes para comercios y servicios.

Contratos y empleos indirectos.

Posibles mejoras de salarios.

PRESIONES

Posible aumento de las rentas.

Más demanda de algunos servicios.

Desventaja para ingresos menores.

LA PREGUNTA CENTRAL

¿Los ingresos de quienes no trabajan en el petróleo crecen lo suficiente para afrontar los precios de la ciudad?

Ilustración de posibles efectos económicos. No constituye una medición causal del costo de vida en Villahermosa.

Para un trabajador ajeno a la industria petrolera, esa dinámica puede representar oportunidades y dificultades simultáneas. Una mayor actividad empresarial significa potencialmente más clientes, empleos y contratos; pero también puede traducirse en rentas más elevadas y servicios más costosos, especialmente cuando los salarios de su ocupación crecen por debajo de los precios.

Sin embargo, el reporte de productividad no demuestra que el petróleo sea la causa directa de que Villahermosa resulte cara para determinados hogares. Para establecer esa relación sería necesario comparar precios de vivienda, alquileres e ingresos entre ciudades, así como su evolución durante distintos ciclos de actividad petrolera. La inflación, además, mide cuánto cambian los precios, no necesariamente qué ciudad tiene el costo de vida más elevado.

La hipótesis, por tanto, tiene fundamento económico, pero no debe presentarse como una conclusión estadística ya comprobada. Lo que sí permite observar el reporte es una característica relevante de Tabasco: la riqueza generada por su estructura productiva puede convivir con capacidades de compra muy diferentes entre los hogares.

EL TABASQUEÑO / EL DATO EXPLICADO

¿Qué significan 316 pesos por hora?

Tabasco es el cuarto estado más productivo de México. Pero producir riqueza no significa recibirla como salario.

$316
VALOR PRODUCIDO

Promedio de producción económica por cada hora trabajada en Tabasco.

≠ salario
INGRESO DEL TRABAJADOR

Dinero que recibe una persona por su trabajo.

¿Dónde está la diferencia?

Los $316 miden el valor económico generado por hora trabajada, no cuánto gana cada empleado. Una industria puede producir mucho con maquinaria, tecnología y capital, sin que ese valor se distribuya íntegramente en salarios.

Fuente: México, ¿Cómo Vamos?, productividad laboral de Tabasco, segundo trimestre de 2026. Elaboración editorial: El Tabasqueño.

Empleo desigual

Los indicadores laborales del INEGI completan el panorama. En el segundo trimestre de 2026, Tabasco contabilizó aproximadamente un millón 86 mil personas ocupadas y registró una tasa de desocupación de 4%, superior al promedio nacional de 2.7%. La informalidad alcanzó 66.2%, frente al 55.1% del conjunto del país.

Esto significa que alrededor de 719 mil personas ocupadas trabajan en condiciones de informalidad laboral, según una estimación obtenida al aplicar la tasa publicada a la población ocupada. No todos realizan actividades clandestinas ni carecen necesariamente de ingresos; el indicador reúne distintas modalidades de empleo sin la protección laboral formal correspondiente.

La informalidad, además, disminuyó ligeramente respecto del 67% registrado un año antes. Es una mejora de 0.8 puntos porcentuales, aunque la proporción estatal continúa 11.1 puntos por encima del promedio nacional. El avance existe, pero todavía no modifica el peso estructural que tiene esta forma de ocupación en Tabasco.

Otro indicador revela la dificultad de encontrar trabajo suficiente: la subocupación alcanzó 15% de las personas ocupadas, frente al 6.9% nacional. Se trata de personas que tienen empleo, pero manifiestan necesidad y disponibilidad para trabajar más horas de las que actualmente realizan.

La situación plantea un problema económico de fondo. Una entidad puede generar mucho valor con sus actividades más intensivas en capital y, simultáneamente, mantener una elevada proporción de trabajadores en ocupaciones de baja remuneración, jornadas insuficientes o condiciones informales. Los resultados no son incompatibles: describen distintas dimensiones de un mismo mercado laboral.

EL TABASQUEÑO / ECONOMÍA

Tabasco: producir más no garantiza vivir mejor

La productividad creció, pero la pobreza laboral también. Explora cómo evolucionaron tres indicadores de la economía tabasqueña.

Pobreza laboral
Tabasco · 2T 2026 42%
México · 2T 2026 31.9%
CAMBIO ANUAL EN TABASCO +2.2 puntos

Aumentó la proporción de población cuyo ingreso laboral familiar no alcanza para adquirir la canasta alimentaria.

Fuente: México, ¿Cómo Vamos?, indicadores de Tabasco, segundos trimestres de 2025 y 2026. Valores redondeados; cada indicador utiliza su propia escala. Elaboración: El Tabasqueño.

Crecer no basta

El panorama tampoco es exclusivamente desfavorable. La ficha estatal de México, ¿Cómo Vamos? indica que la actividad económica de Tabasco creció 3.3% anual durante el segundo trimestre de 2026. La cifra confirma una expansión de la economía, aunque inferior a la meta de 4.5% establecida por el observatorio.

La generación de empleo formal también registró un resultado positivo. Hasta septiembre de 2026, la entidad acumulaba 9 mil 416 puestos de trabajo formales netos adicionales, de acuerdo con el indicador del organismo. Sin embargo, la cifra se encontraba por debajo de la meta de 15 mil 975 puestos prevista para ese periodo.

Estos resultados impiden describir a Tabasco como una economía inmóvil. Hay crecimiento, aumento de productividad y generación neta de empleo formal. Pero también muestran que esos avances todavía deben contrastarse con la capacidad para ofrecer ocupaciones suficientes, reducir la informalidad y elevar los ingresos familiares.

La diferencia es fundamental para evaluar el desempeño económico sin convertirlo en un juicio político automático. El alto nivel de productividad no comenzó necesariamente con una administración gubernamental determinada, sino que responde, en parte, a una estructura productiva desarrollada durante décadas alrededor de los hidrocarburos.

Del mismo modo, sería incorrecto atribuir sin información sectorial el incremento reciente de productividad exclusivamente a la refinería Olmeca de Dos Bocas o a una decisión específica de inversión. La extracción y la refinación son actividades distintas, y el indicador publicado no desagrega cuánto aportó cada una al resultado.

El desafío nacional

Sofía Ramírez advirtió que la situación general de México es menos favorable que la clasificación de sus entidades líderes podría sugerir. Aunque la productividad nacional registra avances recientes, señaló que su nivel continúa cercano al observado en 2010, después de un prolongado periodo de debilidad.

“Traemos una productividad creciendo, no a la velocidad que necesitamos, traemos una productividad de niveles del 2010, lo cual está mal”, afirmó la directora de México, ¿Cómo Vamos?, al describir las dificultades estructurales que enfrenta la economía mexicana.

La especialista también recordó que, después de la pandemia, la recuperación de la productividad fue lenta y que desde 2018 se observó una trayectoria descendente. A su juicio, los incrementos de inversión pública y privada registrados durante 2022 y 2023 no consiguieron sostenerse con la misma intensidad a partir de 2024.

Ramírez planteó además que la inversión no basta para transformar la capacidad productiva de un país. La seguridad, la innovación y las condiciones necesarias para que las empresas operen y crezcan forman parte del problema, particularmente cuando la extorsión, el robo y la violencia afectan las decisiones económicas.

Este diagnóstico amplía el significado del caso tabasqueño. Su elevada productividad representa una ventaja frente al promedio nacional, pero el crecimiento sostenido dependerá de que esa capacidad se extienda a más actividades, empresas y trabajadores, no solamente de conservar sectores capaces de generar altos valores de producción.

Dos trabajadores de la construcción con cascos naranja y chalecos de seguridad realizan labores de armado de acero de refuerzo en una obra.
Mientras la industria petrolera contribuye a elevar la productividad económica de Tabasco, miles de trabajadores de la construcción, el comercio y los servicios forman parte de un mercado laboral donde persisten la informalidad y las diferencias de ingresos.

La riqueza pendiente

La historia económica de Tabasco ha estado ligada durante décadas a los ciclos petroleros, desde la expansión de la explotación de hidrocarburos en la segunda mitad del siglo pasado hasta las inversiones energéticas de años recientes. Esa trayectoria contribuyó a consolidar infraestructura, atraer empresas y transformar mercados laborales y urbanos, pero también dejó una economía particularmente expuesta a los movimientos de la industria.

El desafío consiste en aprovechar esa base energética para fortalecer otras actividades capaces de generar empleos mejor remunerados y menos dependientes de los ciclos petroleros. La existencia de una industria de alta productividad puede favorecer ese proceso mediante proveedores, servicios especializados, infraestructura y transferencia de conocimientos, aunque tales beneficios no ocurren de manera automática.

Para las familias que dependen del comercio, los servicios, el trabajo independiente o empleos de menor remuneración, la productividad estatal tiene una importancia indirecta. Lo determinante es si las oportunidades de trabajo aumentan, si sus ingresos mejoran y si pueden cubrir los gastos cotidianos sin destinar una proporción creciente de sus recursos a vivienda, alimentación y transporte.

El cuarto lugar nacional constituye, por tanto, una noticia económica relevante. Tabasco genera más valor por hora trabajada que 28 entidades del país y su indicador registró un avance importante durante el último año. Ese resultado merece reconocerse, pero adquiere su verdadero significado cuando se observa junto al empleo, los ingresos y las condiciones sociales.

La paradoja tabasqueña no es producir poco, sino generar mucho valor económico mientras una parte considerable de su población todavía no obtiene del trabajo ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

El petróleo ayuda a explicar la posición privilegiada de Tabasco en productividad. La siguiente tarea, más compleja, consiste en conseguir que esa ventaja se traduzca en una economía menos dependiente, empleos de mayor calidad y mejores ingresos para quienes trabajan dentro y fuera de la industria energética.

Porque la verdadera medida del éxito económico no está solamente en cuántos pesos produce una entidad por cada hora de trabajo, sino en cuántas personas pueden construir una vida digna con los ingresos que ese trabajo les proporciona.

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