CARACAS.— Lo que ocurrió este jueves en Caracas fue algo más que un cruce de discursos entre dos mujeres situadas en polos opuestos. Mostró quién administra hoy el destino político de Venezuela. Con poco tiempo de diferencia, ambas vestidas de blanco, la presidenta encargada Delcy Rodríguez y la líder opositora María Corina Machado prometieron elecciones. Y ninguna habló como si el árbitro final estuviera en Caracas.
Para entender la escena hay que volver a enero de 2026. Desde que Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses, el gobierno venezolano quedó encabezado por Delcy Rodríguez, y el secretario de Estado Marco Rubio trazó la hoja de ruta. El plan tiene tres fases: estabilización, recuperación económica y una transición final con elecciones legítimas en todos los niveles. Es, en los hechos, una transición tutelada desde Washington.
Machado regresó al país el 25 de octubre, tras diez meses en el exilio. Según su equipo, había intentado volver al menos siete veces, y finalmente entró desde Colombia con apoyo de autoridades de ese país. Cuatro días después rompió el silencio: “Mi presencia en Venezuela y lo que hemos vivido en estos últimos tres días demuestra en primer lugar que el plan de las tres fases que ha presentado el presidente (Donald) Trump avanza”, dijo ante un centenar de periodistas.
La Premio Nobel de la Paz 2025 fue más allá. Sostuvo que la “secuencia de hechos” planteada por Rubio “deja claro la realización de unas elecciones presidenciales en el 2027”, y que la fecha responde a la “urgencia de un país” en una transición que considera “irreversible”. Hay aquí una paradoja que define el momento: la principal figura opositora ancla su calendario en el mismo poder que sostiene, como interlocutora indispensable, a su adversaria.
DOS PROMESAS
Machado y Delcy Rodríguez prometieron elecciones el mismo día, con calendarios opuestos.
Machado y Vente Venezuela no participan en la negociación entre el gobierno interino y la AN de 2015.
Fuente: Declaraciones públicas del 29 de octubre de 2026 / Elaboración propia · El Tabasqueño
Dos promesas y un calendario en disputa
Desde el Palacio de Miraflores, en cadena por Venezolana de Televisión, Rodríguez se adelantó: “Habrá elecciones, todas las que manda nuestra Constitución, organizadas por una autoridad electoral renovada y con el mundo como testigo”. No dio fecha. Argumentó que el horizonte político del país “no se mide como una fecha en el calendario”. Días antes, su gobierno había calificado de “show” el regreso de la opositora.
La frase más reveladora de su mensaje fue otra: “Vengo del sistema que estamos cambiando. No lo escondo. Lo uso como fortaleza para impulsar el cambio que Venezuela necesita”. Es el argumento clásico del reformista surgido del antiguo régimen, el mismo que permitió a Adolfo Suárez, exsecretario general del Movimiento franquista, conducir la transición española. La diferencia es que en Venezuela el tutor no está dentro de las instituciones, sino en el Departamento de Estado.

Rodríguez acompañó la promesa con concesiones calculadas. Anunció que ordenó a los cuerpos de seguridad no efectuar más detenciones sin orden judicial, que evalúa entregar al sector privado o devolver “a sus antiguos dueños” los activos no esenciales del Estado, y que en 2027 habrá aumentos salariales “en cuatro momentos”. Es el lenguaje de la segunda fase del plan de Rubio, la de la recuperación económica y la apertura a las empresas extranjeras.
El otro instrumento es la Mesa de Diálogo Político con la Asamblea Nacional electa en 2015, cuya agenda, según Rodríguez, abarca garantías políticas, reforma judicial y recursos para la atención posterremoto. Los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 de junio sacudieron Caracas y cinco estados, y el balance oficial de julio elevó la cifra a 2,595 muertos y 12,400 heridos. La reconstrucción le ofrece a Miraflores una justificación para estirar los plazos.
PLAN RUBIO
Washington diseñó tres fases para Venezuela tras la captura de Maduro en enero.
Rubio ha advertido que las fases pueden solaparse y no fijó plazos públicos.
Fuente: Departamento de Estado de EU / Elaboración propia · El Tabasqueño
Machado, fuera de la mesa y dentro del plan
Machado aclaró que ni ella ni Vente Venezuela participan en esa negociación, aunque quiere que cumpla tres tareas: “designar un TSJ, designar un CNE y fijar las fechas de las elecciones presidenciales. Creemos que se pueden hacer las tres de una vez”. Es decir, acepta el mecanismo pero disputa su ritmo. Sin un Tribunal Supremo y un Consejo Nacional Electoral renovados, cualquier fecha sería papel mojado.
Excluida de la mesa que define las reglas, Machado busca legitimidad en otra parte. “Las transiciones típicamente son acuerdos de élite, cúpulas o pocos actores. Queremos que esta sea una transición a la venezolana”, planteó, con millones de ciudadanos en el diseño del proceso. Y fijó el marco moral de su discurso: “La fecha de la elección es la fecha de la liberación”. Para ella, mientras el chavismo controle las instituciones, ningún problema se resolverá.

El escenario fue elegido con cuidado: el aula magna de la Universidad Católica Andrés Bello, donde se tituló como ingeniera. Cientos de estudiantes faltaron a clases para verla. “Todos los estudiantes estamos aquí, faltando a clases, sólo para verla 10 segundos”, dijo Katherine Guevara, alumna de Comunicación Social. El domingo, una caravana de más de 11 horas la había acompañado desde el occidente hasta Caracas.
Ese capital de movilización es su principal activo frente a una dirigente que gobierna sin votos. Machado lo administró con una consigna de cierre muy venezolana, “Se acabó la beca”, y un compromiso con los familiares de presos políticos: luchar hasta que todos sean liberados. La calle, sin embargo, también es un riesgo. Es el único terreno donde el aparato de seguridad chavista conserva capacidad de respuesta propia.
RELOJ ELECTORAL
Las fechas que marcan la disputa por el calendario electoral venezolano hasta 2028.
▸ Toca cada fecha para ver el detalle
Enero 2026 · Cae Maduro
Fuerzas estadounidenses capturan a Nicolás Maduro. Delcy Rodríguez asume como presidenta encargada y Rubio presenta el plan de tres fases.
24 de junio 2026 · Doble terremoto
Sismos de magnitud 7.2 y 7.5 sacuden Caracas y cinco estados. El balance oficial de julio cifra 2,595 muertos y 12,400 heridos.
25 de octubre 2026 · Regresa Machado
Tras 10 meses en el exilio y al menos siete intentos, entra desde Colombia. Una caravana de más de 11 horas la acompaña hasta Caracas.
29 de octubre 2026 · Dos promesas
Delcy promete elecciones sin fecha desde Miraflores. Poco después, Machado fija 2027 desde la UCAB.
3 de noviembre 2026 · Urnas en EU
Elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Según el analista Imdat Oner, el gobierno de Delcy las sigue de cerca para reacomodarse.
2027 · La fecha de Machado
Machado asegura que la secuencia planteada por Rubio “deja claro” que habrá elecciones presidenciales ese año.
Finales de 2028 · La apuesta del chavismo
Hipótesis de Oner: el régimen buscaría retrasar los comicios hasta esa fecha y mantener el statu quo.
En naranja, las fechas de esta semana que definen el pulso por el calendario.
Fuente: EFE / Gobierno de Venezuela / Elaboración propia · El Tabasqueño
Washington, las urnas que de verdad importan
El analista Imdat Oner, exdiplomático en Caracas, ofrece la clave que ninguna de las dos dijo en voz alta. A su juicio, el gobierno de Rodríguez sigue de cerca las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, que se celebran el 3 de noviembre, para reacomodarse. “Mi hipótesis es que el régimen busca retrasar las elecciones hasta finales de 2028 y luego mantener el statu quo”, advirtió.
La lectura tiene sustento. Ante el Senado, Rubio defendió que la prioridad inmediata de Washington es la estabilidad, aun si eso exige trabajar con figuras incómodas, y los demócratas le reprocharon carecer de una hoja de ruta detallada para el periodo posterior a Maduro. Si el mapa del Congreso cambia, la presión sobre el calendario venezolano podría aumentar. Si no cambia, Miraflores ganará tiempo. NPRFox News
Para América Latina, el caso sienta un precedente incómodo: la secuencia de una transición democrática definida desde Washington, con un gobierno interino heredero del chavismo como ejecutor y una oposición que celebra el plan sin sentarse a la mesa. Para los gobiernos que defienden la no intervención, como el de México, la pregunta ya no es si hubo injerencia. Es qué tipo de democracia puede surgir de ella.
Los escenarios están abiertos. Un acuerdo que renueve TSJ y CNE y fije comicios en 2027 consolidaría a Machado como favorita. Una dilación hasta 2028 premiaría el cálculo de Rodríguez. Y una ruptura en la calle reabriría el riesgo de violencia que el plan de Rubio prometía evitar. Las dos líderes se vistieron del mismo color, pero el reloj que decidirá cuál calendario se impone sigue marcando la hora de Washington.



