El problema no está oculto. Está a la vista, en la superficie de la Laguna de las Ilusiones, donde el agua ya no solo refleja la ciudad, sino lo que la ciudad le arroja. El gobernador Javier May Rodríguez puso nombre a lo que por años operó en silencio: cárcamos con filtraciones, colectores dañados y plantas de tratamiento que existían… pero no funcionaban.
Desde el Salón Gorostiza, el diagnóstico fue directo. El cárcamo que recibe descargas hacia la laguna presenta fallas estructurales. El resultado es un derrame constante de aguas negras en uno de los pulmones urbanos más sensibles de Villahermosa. La respuesta, dijo, será su rehabilitación inmediata en coordinación con el Ayuntamiento de Centro, responsable del sistema.

| Concepto | Estatus |
|---|---|
| Cárcamo Laguna de las Ilusiones | Con filtraciones |
| Planta Dos Montes | Sin operación |
| Cárcamo Casa Blanca | Inactivo |
| PTAR Las Gaviotas | En malas condiciones |
Infraestructura que simulaba operar
El problema es más profundo que un punto de fuga. Lo que se encontró —y se admite— es una red incompleta. Plantas “pintadas”, pero fuera de operación. Equipos que aparentaban funcionalidad sin procesar un solo litro de agua.
La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Dos Montes es el caso más claro: infraestructura terminada en apariencia, pero sin operación real. Lo mismo ocurre con el cárcamo de Casa Blanca y otras instalaciones que quedaron sin mantenimiento.
May no matiza el origen: abandono. Y la consecuencia es directa: descargas sin tratamiento en ríos, lagunas y cuerpos urbanos que hoy cargan con el rezago acumulado.
Esta semana nos espera una intensa gira de trabajo por varios municipios del estado, donde el bienestar del pueblo sigue siendo el protagonista. pic.twitter.com/VwoxFhyDnN
— JAVIER MAY (@TabascoJavier) March 23, 2026
El costo invisible de no tratar el agua
El daño no es solo ambiental. Es sanitario, urbano y político. Cuando una ciudad deja de tratar su agua, pierde control sobre su crecimiento. Se encarece el saneamiento, se deteriora la calidad de vida y se multiplica el riesgo sanitario.
El reconocimiento público de estas fallas abre una ruta, pero también fija una línea de responsabilidad: lo que no se hizo durante años ahora exige inversión urgente y resultados visibles.
El plan, según el gobierno estatal, contempla reactivar todas las plantas fuera de operación y destinar recursos durante 2026 para restablecer el sistema de tratamiento en cabeceras municipales como Cárdenas, Huimanguillo, Cunduacán, Comalcalco, Nacajuca y Jalpa.
| Acción | Alcance |
|---|---|
| Rehabilitación de cárcamos | Villahermosa |
| Reactivación de PTAR | Cabeceras municipales |
| Nueva potabilizadora | Paraíso |
| Acueducto regional | Paraíso–Cunduacán–Comalcalco |
Agua, obra y presión urbana
La intervención no se limita al saneamiento. Se articula con un paquete mayor de infraestructura hídrica: acueductos en marcha, potabilizadoras en proyecto —como la de Paraíso— y obras que buscan sostener la demanda regional. El punto es claro: el sistema ya no resistía.
Y en paralelo, el otro frente avanza: el tren Estación Chontalpa–Dos Bocas, cuya construcción —según el gobernador— mantiene ritmo en el tramo Cárdenas–Cunduacán, con liberación de derechos de vía en proceso. La obra no solo conecta con la refinería, sino que ya está generando actividad económica en transporte de materiales.
Donde empieza el siguiente problema
La intervención llega tarde, pero llega. El reto no es solo rehabilitar lo abandonado, sino evitar que el sistema vuelva a degradarse.
Porque el patrón ya está documentado: infraestructura construida sin operación real, mantenimiento ausente y efectos acumulados que terminan en crisis visibles.
Hoy el gobierno decide intervenir. Mañana tendrá que demostrar que el sistema puede sostenerse.
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