Aspirantes a policías durante una jornada de formación en la Academia de Policía de Tabasco
La transformación de la Academia de Policía busca que la preparación de los agentes deje de concentrarse únicamente en cursos operativos y pueda avanzar hacia estudios superiores, especialización y formación profesional.

Tabasco quiere llevar a sus policías de la academia a la universidad; el reto: profesionalizar de verdad

En Tabasco, donde durante años la formación policial se ha entendido como cursos, prácticas, protocolos y capacitación para salir a la calle, el gobierno decidió subir un escalón: quiere que sus policías puedan formarse también dentro de una universidad.

El Consejo Estatal de Seguridad Pública aprobó este miércoles 23 de septiembre iniciar la transformación de la actual Academia de Policía en una Universidad de Policía. Dicho así parece un cambio de nombre. No lo es.

Si el proyecto llega hasta donde pretende, Tabasco tendría que pasar de una institución concentrada principalmente en enseñar el trabajo operativo a otra capaz de ofrecer educación superior, preparar especialistas, producir investigación y formar sus propios mandos. Y eso ya es otra cosa.

DE ACADEMIA A UNIVERSIDAD

El cambio busca pasar del adiestramiento operativo a una formación profesional de largo plazo.

ACADEMIA
Objetivo
Capacitación para ejercer la función policial
Duración
Cursos de semanas o meses
Docentes
Instructores y mandos policiales
Resultado
Formación y actualización operativa
→
UNIVERSIDAD
Objetivo
Formar profesionistas, especialistas y mandos
Duración
Carreras y posgrados de varios años
Docentes
Académicos, investigadores y especialistas
Resultado
Carrera profesional, especialización e investigación
El reto no es cambiar la placa de la entrada, sino transformar el modelo de formación policial.
Fuente: Consejo Estatal de Seguridad Pública y modelos universitarios de seguridad pública.

No será mañana

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alejandro Leal López, se encargó de bajar el anuncio a tierra durante la sesión realizada en Palacio de Gobierno. “La propuesta parte de una institución que ya existe, tiene experiencia y cumple funciones esenciales de profesionalización. Lo que se plantea es dar el siguiente paso, fortalecer las capacidades de la Academia para que puedan evolucionar hacia una Universidad de Policía con mayor enlace académico y, por ende, reconocimiento institucional”.

Después puso una precisión necesaria: “No estamos proponiendo crear una universidad de un día para otro; estamos proponiendo construir las condiciones que hagan posible esta transformación hasta contar con una institución capaz de ofrecer educación superior especializada en seguridad pública”.

Eso quiere decir que Tabasco todavía no tiene una Universidad de Policía funcionando. Tiene aprobado el camino para construirla. Faltan programas académicos, modificaciones normativas, profesores especializados, infraestructura, trámites educativos y, sobre todo, conocer qué carreras ofrecerá, cuánto costará y cuándo podrá recibir a su primera generación.

CUATRO DÉCADAS

La formación policial de Tabasco ha cambiado de estructura tres veces desde 1985.

1985
Colegio

Se crea el Colegio de Policía y Tránsito del Estado de Tabasco.

2016
Academia

El modelo cambia hacia una academia especializada en formación policial.

2026
Universidad

El Consejo aprueba iniciar la transición hacia educación superior especializada.

Colegio, academia y ahora universidad: cada etapa supone una exigencia mayor.
Fuente: Gobierno de Tabasco y Consejo Estatal de Seguridad Pública.

Egresados de la Universidad de la Policía de Ciudad de México lanzan sus birretes durante una ceremonia
El modelo universitario permite convertir la capacitación policial en una trayectoria académica con estudios superiores y especialización. Ese es el salto que Tabasco apenas comienza a plantearse.

Ya hay camino

Tabasco tampoco estaría entrando en terreno desconocido. En México existen aproximadamente nueve entidades con instituciones que ya llevan formalmente rango o denominación universitaria dedicada a policía, seguridad o ciencias de la seguridad. Si en la cuenta se agregan institutos superiores y organismos equivalentes de educación especializada, el número ronda una docena.

Entre ellas aparecen Ciudad de México, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Estado de México, Guerrero, Aguascalientes, Tamaulipas y Coahuila, con diferencias importantes entre sus modelos. El registro nacional muestra además que otros estados mantienen academias o institutos como instancia principal de profesionalización.

El dato sirve para poner el proyecto tabasqueño en contexto: aquí apenas se está discutiendo el tránsito que otras entidades comenzaron hace años. Y cuando se observa qué hacen esas universidades, también queda claro que ponerle “universidad” al nombre es apenas el principio.

¿Para qué sirven?

Las misiones institucionales de esos centros se parecen bastante entre sí. No hablan solamente de entrenar policías. Hablan de formar profesionistas y especialistas, desarrollar competencias, prevenir el delito, investigar fenómenos criminales, utilizar tecnología, preparar mandos, respetar derechos humanos y vincular la seguridad con las necesidades de la sociedad.

La Universidad de Seguridad Pública de Sonora, por ejemplo, define como misión formar profesionales y especialistas mediante competencias, valores, prevención y vinculación social. Su visión plantea convertirse en una institución de referencia nacional e internacional, con formación inicial, continua y de posgrado.

En Nuevo León, la misión establecida por ley es profesionalizar al personal de seguridad y formar recursos humanos especializados en análisis del delito, prevención, combate e investigación criminal. Su aspiración institucional es elevar permanentemente la calidad del servicio que recibe la ciudadanía.

La diferencia parece de palabras, pero no lo es. Una academia prepara principalmente para ejercer el oficio. Una universidad pretende enseñar también a entenderlo, estudiarlo, investigarlo, dirigirlo y mejorarlo. Ese tendría que ser el verdadero salto en Tabasco.

HASTA DÓNDE LLEGA

La universidad policial de Ciudad de México muestra hasta dónde puede crecer este modelo.

Toca cada apartado para desplegar la información.

🎓 Formación universitaria

La formación deja de limitarse al entrenamiento inicial. El modelo incorpora educación superior, especialización y preparación permanente de policías y mandos.

🔬 Investigación y especialización

Derecho, criminología, inteligencia, derechos humanos, análisis criminal y nuevas tecnologías forman parte del universo académico que puede desarrollar una universidad de seguridad.

🕶️ Simulación tecnológica

La institución capitalina dispone de simuladores de tiro y conducción, así como espacios de realidad virtual y entrenamiento especializado.

🔎 Escenas criminales

Cuenta con salas para recrear escenas delictivas y espacios destinados al entrenamiento dentro del sistema penal acusatorio.

🏙️ Pueblo táctico

Un pueblo de entrenamiento permite reproducir escenarios urbanos y practicar actuaciones policiales en condiciones controladas.

📍 11 hectáreas

El complejo incluye dormitorios, comedor, biblioteca, gimnasio, aulas, auditorio, salas de cómputo, instalaciones deportivas y espacios especializados de capacitación.

La comparación importa: Tabasco apenas aprobó iniciar la transformación. Ciudad de México muestra el tamaño que puede alcanzar una universidad policial cuando el proyecto madura.
Fuente: Universidad de la Policía de la Ciudad de México.

Policías realizan entrenamiento táctico en la Universidad de la Policía de Ciudad de México
La Universidad de la Policía de Ciudad de México combina formación académica con entrenamiento operativo y espacios especializados. Es uno de los referentes para dimensionar hasta dónde puede crecer un modelo universitario policial.

Hasta dónde puede llegar

El ejemplo más claro está en la Universidad de la Policía de la Ciudad de México. Su misión es formar especialistas y profesionales en Seguridad Ciudadana con un modelo preventivo, competencias especializadas y uso de nuevas tecnologías para analizar y atender los problemas de seguridad. Su visión coloca también como ejes el respeto a los derechos humanos, la prevención del delito y la participación de la sociedad.

Pero lo interesante está cuando esas palabras se convierten en instalaciones. La universidad capitalina funciona sobre alrededor de 11 hectáreas destinadas a la profesionalización policial. Ahí existen dormitorios, comedor, aulas, salas de cómputo, biblioteca, auditorio y gimnasio.

Hay también instalaciones que permiten entender hasta dónde puede llevarse el modelo: sala para recrear escenas criminales, espacios para entrenamiento en el sistema penal acusatorio, simulador vehicular, simulador de tiro, centro de entrenamiento de realidad virtual, stand de tiro y un pueblo de entrenamiento táctico.

Ahí ya no estamos hablando solamente del cadete aprendiendo a marchar, disparar o detener a una persona. Estamos hablando de policías que pueden aprender a reconstruir una escena, operar dentro del nuevo sistema penal, utilizar herramientas tecnológicas, especializarse y continuar estudios superiores. Ésa es la distancia que Tabasco tendría que recorrer.

YA HAY CAMINO

Alrededor de una docena de entidades ya tienen universidades o institutos superiores especializados en seguridad.

Ciudad de México
Universidad de la Policía
Educación superior, especialización, simuladores y entrenamiento táctico.
Nuevo León
Universidad de Ciencias de la Seguridad
Formación profesional, investigación, prevención y estudios de posgrado.
Sonora
Universidad de Seguridad Pública
TSU, licenciaturas, especialidades y formación especializada.
Sinaloa
Universidad de la Policía
Derecho, criminalística, investigación criminal y estudios avanzados.
≈12
entidades cuentan con universidades, institutos superiores o modelos equivalentes de formación policial avanzada.
Tabasco no abriría camino nuevo; entraría a una ruta que otros estados llevan años desarrollando.
Fuente: instituciones estatales de seguridad pública y registro nacional de profesionalización policial.

Del curso a la carrera

La Academia tabasqueña ya cumple una función indispensable: preparar y actualizar elementos. El problema es que una formación basada primordialmente en cursos tiene límites. Un agente puede capacitarse durante decenas o cientos de horas en proximidad, investigación, actuación policial, derechos humanos o competencias básicas. Pero una universidad permite convertir esos conocimientos dispersos en una ruta académica y profesional.

En otros estados ya existen técnicos superiores universitarios, licenciaturas, especialidades, maestrías y hasta doctorados vinculados con seguridad. Sonora, por ejemplo, ofrece actualmente licenciatura en Derecho, Técnico Superior Universitario en Seguridad Pública y Seguridad Ciudadana, especialidad en Inteligencia y Ciberinteligencia y programas de posgrado.

Sinaloa ofrece estudios universitarios en áreas como Derecho, Criminalística e Investigación Criminal, además de maestría y doctorado; inició su ciclo 2026-2027 con más de 750 estudiantes. Eso ayuda a entender qué podría significar, algún día, una Universidad de Policía tabasqueña.

Hay otro punto que no debe perderse. El proyecto no está pensado exclusivamente para policías estatales. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública deberá vincular a los municipios para que sus corporaciones puedan participar en el nuevo esquema. Y ahí puede estar una de las consecuencias más importantes.

Un policía de Cárdenas, Comalcalco, Centro o Tenosique puede terminar atendiendo delitos semejantes y trabajando bajo las mismas reglas procesales. Sin embargo, no todos los municipios tienen la misma capacidad para formar, actualizar y especializar a sus elementos. Una universidad estatal podría servir para reducir esas diferencias. No las borraría por decreto, pero sí podría ofrecer un mismo piso de preparación.

Egresados de la Universidad de la Policía de Ciudad de México lanzan sus birretes durante una ceremonia
El modelo universitario permite convertir la capacitación policial en una trayectoria académica con estudios superiores y especialización. Ese es el salto que Tabasco apenas comienza a plantearse.

Cuarenta años

La formación policial tabasqueña tampoco comenzó ayer. El antecedente institucional se remonta a 1985, con el Colegio de Policía y Tránsito del Estado. En 2016, aquel modelo dio otro paso con la creación de la Academia de Policía del Estado de Tabasco.

Ahora se propone una tercera transformación. Primero fue colegio. Después academia. Ahora quiere ser universidad. Cada nombre supone, o debería suponer, algo más que una placa distinta en la entrada.

Porque tampoco hay que cargarle a una universidad cosas que no puede resolver sola. Un título académico no sustituye controles de confianza. No compra patrullas. No mejora salarios. No garantiza disciplina ni impide actos de corrupción. Y tener policías con licenciatura tampoco garantiza automáticamente calles más seguras.

Pero sí puede cambiar algo de fondo: la manera en que una institución forma a quienes patrullan, investigan y, sobre todo, a quienes terminan tomando decisiones y conduciendo corporaciones.

Eso es lo que deberá medirse en Tabasco.Qué carreras habrá. Quién las reconocerá. Cuántos policías podrán ingresar. Qué oportunidad tendrán los municipales. Qué infraestructura será necesaria. Cuánto costará. Cuándo comenzará.

Por ahora existe un acuerdo y una intención. El verdadero cambio empezará cuando el policía que hoy llega a la Academia para tomar un curso pueda entrar mañana por esa misma puerta sabiendo que ahí también puede estudiar una carrera, especializarse y construir una profesión. Entonces sí estaremos hablando de una Universidad de Policía.

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