Donald Trump sostiene una maqueta del arco que planea construir entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio de Arlington
Donald Trump sostuvo una maqueta del arco que planea construir entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio de Arlington, al que calificó como un "complejo militar de primera categoría".

Trump, abierto a verse con el presidente de Irán en la ONU

WASHINGTON.— Donald Trump dejó abierta una puerta que hasta hace poco parecía cerrada: la de sentarse frente al presidente de Irán. En una entrevista televisiva difundida esta semana, el mandatario estadounidense deslizó que probablemente estaría dispuesto a reunirse con Massoud Pezeshkian durante la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York. Es, hasta ahora, el gesto más concreto de acercamiento entre ambos gobiernos desde que la crisis se disparó.

La noticia no borra el resto del tablero, pero lo reordena. Después de meses de amagos militares mutuos, la posibilidad de un cara a cara en la ONU es el dato que más se aleja del guion repetido. Las amenazas de aniquilación, en cambio, ya son terreno conocido: Trump las viene reiterando desde hace semanas, y esta vez volvió a resumir el menú disponible para Teherán en tres opciones, “eliminarlos, dejar que Irán se pudra económicamente o llegar a un acuerdo”, frase que funciona más como ruido de fondo que como novedad.

Lo nuevo frente a lo ya sabido

Novedad

Trump se abre a reunirse con Pezeshkian en la Asamblea General de la ONU, en Nueva York.

Ya conocido

La amenaza de “eliminar” a Irán o dejarlo colapsar económicamente si no negocia.

Ya conocido

La promesa iraní de atacar bases estadounidenses ante cualquier error de Washington.

Contexto

Catar media activamente para que las conversaciones se reanuden.

El Tabasqueño

Ese giro hacia la diplomacia tiene, de todos modos, un contrapeso inmediato. El alto mando castrense iraní, el cuartel Khatam al Anbiya, repitió su advertencia de siempre: si Estados Unidos comete “un error” contra el país, todas sus bases e intereses en la región serán blanco de ataques “sostenidos, sensibles y contundentes, sin limitación ni vacilación alguna”. Es la misma amenaza de las últimas semanas, sin variaciones de fondo.

Una apertura diplomática con ruido militar de fondo

El contexto en el que surge la posible reunión no ayuda a bajar la tensión. El ejército iraní informó que derribó sobre el estrecho de Ormuz un dron de reconocimiento avanzado, modelo Orbiter, neutralizado con sistemas de defensa aérea de fabricación local. Ni Washington ni Israel confirmaron o desmintieron el episodio.

En paralelo, trascendió que Estados Unidos intensificó su presencia en el golfo Pérsico con siete aviones cisterna de reabastecimiento y un vuelo de reconocimiento de un MQ-4C Tritón sobre la zona, en lo que medios especializados en la región describieron como preparativos para una ofensiva a gran escala. Esa información no había sido verificada de manera independiente al cierre de esta edición.

Es justamente ese contraste el que vuelve relevante la señal de Trump: mientras los mandos militares de ambos países siguen hablando el lenguaje de la aniquilación total, Catar trabaja para reanudar las conversaciones entre Washington y Teherán. Un portavoz de su cancillería sostuvo que recibieron garantías de funcionarios estadounidenses sobre la voluntad de llegar a un acuerdo, lo que da algo de sustento a la posibilidad de un encuentro en la ONU.

Francia, mientras tanto, sumó un frente adicional: convocará al embajador iraní y tomará “medidas oportunas” después de que las autoridades de Teherán cerraran un centro de enseñanza en francés vinculado a su embajada, acusado por la fiscalía iraní de “abusar de su condición” para crear redes entre figuras de la élite del país.

Lo que se sabe hasta ahora

Actor Postura
Trump Abierto a reunirse con Pezeshkian en la ONU, sin abandonar la amenaza
Irán (mando militar) Repite la promesa de ataques totales ante cualquier error de EEUU
Catar Media para que se reanude el diálogo
Francia Convocará al embajador iraní por el cierre de un centro educativo
El Tabasqueño

Puertas adentro de Irán, sin embargo, hay una señal que complica cualquier acercamiento: diputados presentaron una iniciativa de urgencia para que el Parlamento apruebe la salida del país del Tratado de No Proliferación Nuclear, como represalia por los ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel. Si esa vía avanza, la posible reunión en Nueva York perdería buena parte de su sentido antes de ocurrir.

Donald Trump durante una aparición pública en la que habló sobre una posible reunión con el presidente de Irán
Donald Trump deslizó la posibilidad de reunirse con el presidente iraní, Massoud Pezeshkian, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

Yemen, el frente que puede arruinar la foto en Nueva York

La eventual cita entre Trump y Pezeshkian no depende solo de Washington y Teherán. El portavoz militar hutí, Yahya Saree, denunció 28 ataques sauditas en 24 horas, ejecutados con cazas F-15 y Typhoon desde bases en Khamis Mushait y Taif contra las gobernaciones de Taiz, Al Jawf y Marib. El presidente del Consejo Político Supremo de Yemen, Mahdi al Mashat, calificó las operaciones de sus milicias en zonas costeras como una acción para “imponer la soberanía y expulsar las concentraciones de tropas sauditas”.

Al Mashat fue más allá: advirtió que las “opciones se intensificarán y adoptarán formas más dolorosas” y que no renunciarán a sus derechos “aunque entreguemos nuestras vidas por ello”. Es el mismo lenguaje de guerra total que usa Irán, replicado en el frente yemení, y un recordatorio de que cualquier gesto diplomático en la ONU convive con al menos dos guerras paralelas sin resolver.

Ahí aparece el dilema de Trump: Arabia Saudita le pidió ayuda militar directa contra los hutíes, y aunque titubeó, decidió no participar, al menos por ahora. La puerta no está cerrada del todo: algunos funcionarios de su gobierno se inclinan por asistir a Riad en la próxima ronda del conflicto con Irán, a cambio de acceso al espacio aéreo y a bases sauditas, una decisión que podría chocar de frente con cualquier acercamiento a Teherán.

Tres frentes abiertos: toca cada uno

Trump se abre a reunirse con el presidente iraní, Massoud Pezeshkian, en la ONU, pero el mando militar iraní repite su advertencia: si Washington comete un error, atacará todas sus bases en la región.

Irán derribó un dron estadounidense sobre el estrecho de Ormuz; diputados iraníes impulsan salir del Tratado de No Proliferación Nuclear.

El Tabasqueño

Casa Blanca, el mismo lenguaje puertas adentro

El gesto hacia Pezeshkian no cambia el resto del estilo de Trump. El mandatario anunció que el arco que planea construir entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington se convertirá en un "complejo militar de primera categoría", capaz de albergar drones y francotiradores además de almacenar munición, la misma etiqueta que ya había usado para el nuevo salón de baile de la Casa Blanca.

El plan tiene aprobación inicial de la Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos, cuyos miembros fueron designados por el propio Trump, pero enfrenta una demanda de un grupo de tres veteranos y un historiador de arquitectura, que sostienen que el proyecto requiere aprobación del Congreso.

La foto de Nueva York, si finalmente ocurre, se dará entonces en medio de ese mismo estilo: un presidente que abre una puerta diplomática sin cerrar ninguna de las militares, ni siquiera las que construye en su propio patio.

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