CDMX.— Para los militantes que quedaron fuera de la carrera por una gubernatura, la encuesta ya terminó. La disputa, no. Morena abrió ahora una segunda etapa: sentar a los inconformes, contener rupturas y decidir hasta dónde llega la disciplina partidista cuando alguien desconoce el resultado.
La presidenta nacional, Ariadna Montiel, confirmó este 22 de septiembre que la dirigencia buscará a quienes perdieron las mediciones. El objetivo, dijo, es colocar el proyecto común por encima de las aspiraciones personales. También admitió que cada caso podrá seguir una ruta distinta si existe una queja formal.
“Hay que entender que la condición humana de todos, también cuenta, la gente se hace sus expectativas, sus equipos. Primero, los coordinadores están hablando con todos los participantes”.
El mensaje tiene dos carriles. Uno es político: negociar, integrar y ofrecer espacios. El otro es institucional: revisar agravios y, cuando corresponda, aplicar los mecanismos internos.
Además, Morena anunció que, cuando termine el proceso en las 17 entidades, hará públicos los resultados y la metodología de sus encuestas. Actualmente están definidas 10 coordinaciones estatales.
ENCUESTAS BAJO LUPA
Morena promete publicar las mediciones y metodología cuando concluya todo el proceso estatal.
El anuncio toca uno de los puntos más sensibles del proceso. Durante las primeras designaciones, la dirigencia mantuvo bajo reserva las mediciones. Esa decisión alimentó reclamos entre aspirantes y aliados. Ahora, Montiel sostiene que las encuestadoras explicarán, entidad por entidad, cómo midieron y qué resultados obtuvieron.
La presión por conocer esos números ya alcanzó incluso a entidades donde Morena todavía no anuncia ganador. En Sonora, la aspirante Célida López condicionó la posibilidad de construir unidad a que el partido transparente primero sus mediciones.
“Esta unidad solamente se puede construir cuando tiene una base y la base es evidentemente, la transparencia del proceso, una transparencia que se tiene que demostrar con los números, que se tiene que explicar con los números”, sostuvo.
📌📰 El CEN de Morena comparte el siguiente comunicado de prensa:
— Morena (@PartidoMorenaMx) September 22, 2026
“MORENA DARÁ A CONOCER RESULTADO DE ENCUESTAS DEL PROCESO INTERNO PARA LAS COORDINACIONES ESTATALES”: ARIADNA MONTIEL REYES pic.twitter.com/ewITozYohI
El planteamiento introduce una diferencia importante. En Guerrero, Zacatecas o Michoacán, los reclamos aparecieron después de conocerse las designaciones. En Sonora, la advertencia llegó antes del resultado. La discusión sobre transparencia dejó así de ser únicamente una reacción de derrotados.
La apertura ocurre después de que la presidenta Claudia Sheinbaum considerara que Morena tendría que mostrar sus encuestas. “En su momento tendrán que abrir todas las encuestas; ya decidirán ellas cuándo”, declaró el 21 de septiembre.
También modifica la lógica con la que Morena había conducido esta selección. A comienzos de septiembre, la dirigencia había decidido reservar los sondeos, aunque la encuesta seguía siendo el método establecido para seleccionar las coordinaciones. En procesos anteriores, los resultados habían sido mostrados públicamente con mayor detalle.
Ahora la dirigencia promete hacer el recorrido inverso: primero terminar las 17 definiciones y después abrir los resultados “detalladamente, una por una”, según Montiel. La publicación posterior permitirá saber si las cifras efectivamente explican decisiones que hoy el partido defiende políticamente.
No obstante, transparentar números es apenas una parte del problema. La otra consiste en mantener dentro del mismo proyecto a quienes construyeron estructuras, movilizaron simpatizantes y ahora quedaron desplazados.
FOCOS INTERNOS
Guerrero, Michoacán, Zacatecas y Quintana Roo concentran reclamos tras las primeras designaciones.
Guerrero es uno de los casos visibles. Montiel confirmó que ya habló con Abelina López, quien cuestionó la designación de Beatriz Mojica y llegó a describirla como la “crónica de una muerte anunciada”. La dirigencia había anunciado desde días antes que buscaría dialogar con ella.
En Michoacán, el problema avanzó un paso más. Raúl Morón analiza impugnar el proceso que favoreció a Carlos Torres Piña. Su equipo jurídico revisa recursos y el senador con licencia consultará a sus estructuras antes de fijar una posición definitiva.
Por ello, la llamada operación cicatriz ya no consiste únicamente en fotografías de unidad. Morena necesita impedir que las inconformidades terminen en litigios, rupturas partidistas o estructuras territoriales trabajando a medias en 2027.
Hay otra salida sobre la mesa. Montiel señaló que quienes no obtuvieron una coordinación podrán competir posteriormente por diputaciones, alcaldías u otros cargos. Es decir, la negociación también puede pasar por mantener abiertas futuras rutas políticas.
LA RUTA DEL INCONFORME
Morena combina diálogo político, revisión interna y nuevos espacios para contener las diferencias.
Sonora, siguiente prueba
Sonora puede convertirse en una prueba inmediata de esa promesa. Morena todavía debe resolver una contienda en la que participan Célida López, Lorenia Valles, Javier Lamarque, María Dolores del Río y Froylán Gámez.
López, exalcaldesa de Hermosillo y exintegrante del gabinete de Alfonso Durazo, aseguró tener “una alta probabilidad” de encabezar las mediciones. Sin embargo, insistió en que el resultado tendría que sostenerse no sólo con la encuesta partidista, sino también con las mediciones espejo utilizadas durante el procedimiento.
Su mensaje colocó la transparencia antes que la disciplina: primero conocer los números; después construir la unidad.
EL PUNTO DE PRESIÓN
La publicación de las encuestas convertirá una decisión partidista en información verificable.
Resultados reservados
Las primeras coordinaciones fueron anunciadas sin divulgar de inmediato las mediciones completas ni toda su metodología.
Promesa de apertura
La dirigencia asegura que difundirá los resultados entidad por entidad cuando concluya el proceso interno.
La dirigencia, además, rechaza que la cercanía entre varios coordinadores y los gobernadores demuestre una imposición. “¿Quién tomó la decisión? El pueblo”, sostuvo Montiel. Su argumento es que las candidaturas surgieron de las mediciones y no de acuerdos entre mandatarios. Sin embargo, esa defensa tendrá una prueba concreta: las encuestas prometidas.
Cuando los estudios sean públicos podrá revisarse si la metodología, las ponderaciones y los resultados respaldan las decisiones tomadas. Hasta entonces, Morena no sólo administra siete definiciones pendientes. Administra algo más complejo: la inconformidad de quienes ya perdieron y todavía conservan estructura política.
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