CDMX.— El gobierno de México condenó de manera formal la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y el anuncio de que Washington administrará ese país, al tiempo que rechazó cualquier intento de subordinación en la relación bilateral.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió los principios constitucionales de la política exterior mexicana, mientras Donald Trump colocó la operación como un mensaje de fuerza para el hemisferio y lanzó advertencias veladas hacia México en una entrevista con Fox News.
La postura mexicana, respaldada públicamente por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, se produce en un contexto de alta tensión regional tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y la reactivación explícita de la Doctrina Monroe por parte de la Casa Blanca. El mensaje desde Palacio Nacional fue claro: colaboración, coordinación, pero no subordinación.
POSTURA OFICIAL
Desde su conferencia de este sábado, la Presidenta recordó que México ya fijó una postura oficial a través de la Cancillería y que esa posición no responde a una coyuntura política, sino a una tradición jurídica.
Citó la Doctrina Estrada, incorporada a la Constitución, y subrayó que la Carta de las Naciones Unidas prohíbe la intervención armada y obliga a resolver las controversias por la vía pacífica y multilateral. “Por eso condenamos esta intervención en Venezuela y vamos a estar atentos a los acontecimientos”, dijo.
Sheinbaum cuidó el tono. No rompió puentes con Washington. Reconoció que existe una relación de cooperación en materia de seguridad y otros temas sensibles, y confirmó que hay comunicación permanente con autoridades estadounidenses, incluido el secretario de Estado Marco Rubio. Pero al mismo tiempo fijó una línea: México coopera, no se subordina. El equilibrio no es retórico; es operativo y político.


En ese contexto, la Comisión de Marina del Senado suspendió la reunión que tenía programada para este 5 de enero, en la que se discutiría la autorización para el ingreso de militares estadounidenses a territorio mexicano. La sesión fue pospuesta luego del ataque de Estados Unidos en Venezuela y la decisión fue comunicada a los integrantes de la comisión sin mayores explicaciones, de acuerdo con fuentes legislativas.
El dictamen pendiente abría la puerta para que el pleno del Senado autorizara el ingreso de 29 militares de Estados Unidos como parte de un programa de cooperación bilateral en materia de fuerzas de operaciones especiales. La suspensión fue leída en el Congreso como un primer gesto de cautela institucional ante el nuevo clima regional y las señales de presión emitidas desde Washington.
El proyecto contemplaba actividades del 19 de enero al 15 de abril en instalaciones de la Marina en el Estado de México y Campeche, con el ingreso de la delegación armada a bordo de una aeronave militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Hasta ahora, no se ha fijado una nueva fecha para retomar la discusión del dictamen.
El Artículo 2, párrafo 4 de la Carta de las Naciones Unidas dice textualmente:
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) January 3, 2026
“Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de…
MENSAJE PRESIDENCIAL
Horas después, la Presidenta reforzó su posición en la red social X con una referencia que funciona como ancla histórica de la diplomacia mexicana. “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, escribió, evocando a Benito Juárez para advertir que ese principio también debe guiar a Estados Unidos. El mensaje no fue confrontacional; fue normativo.
La reaparición pública de López Obrador añadió un componente político interno y regional. Desde su retiro, el exmandatario se dirigió directamente a Trump para condenar el ataque y la captura de Maduro.


Apeló a figuras fundacionales —Simón Bolívar y Abraham Lincoln— para sostener que ninguno habría avalado una política de imposición internacional. Llamó a Trump a no escuchar a los “halcones” y a ejercer un juicio práctico.
“La efímera victoria de hoy puede ser la contundente derrota del mañana”, advirtió. Cerró con un respaldo explícito a Sheinbaum y una frase que marcó distancia: “Por ahora no le mando un abrazo”.


ADVERTENCIA ABIERTA
Del otro lado, Trump celebró el operativo y lo inscribió sin rodeos en la lógica de la Doctrina Monroe. En su entrevista con Fox News negó que la acción estuviera pensada como mensaje para México, pero añadió una frase que resonó en Palacio Nacional: “algo tendrá que hacerse” con el poder de los cárteles.
Elogió a Sheinbaum en lo personal y, acto seguido, lanzó una descalificación de fondo al afirmar que “los cárteles mandan en México”. Dijo que ella “no manda” y que “está asustada”, y reiteró que le ha ofrecido “sacar a los cárteles”, propuesta que el gobierno mexicano ha rechazado de forma consistente.
Trump no retomó esas alusiones en su mensaje posterior a la nación, pero amplió el alcance regional. Habló de Cuba, arremetió contra Colombia y presentó la intervención en Venezuela como prueba de que está dispuesto a acompañar sus palabras con acciones. Presumió además triunfos electorales de aliados políticos en América Latina, como si el tablero regional fuera una extensión de su agenda interna.
Estoy retirado de la política, pero mis convicciones libertarias me impiden callar ante el prepotente atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela y el secuestro de su presidente. Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía…
— Andrés Manuel (@lopezobrador_) January 3, 2026
LÍNEA ROJA
En clave de seguridad, el episodio coloca a México en una posición delicada. La cooperación con Estados Unidos es real y medible; los resultados se cuentan en decomisos, capturas y flujos de inteligencia compartida.
Pero la línea roja es la soberanía. Sheinbaum la trazó con precisión quirúrgica: entendimiento sí, subordinación no. López Obrador aportó la memoria histórica. Trump respondió con músculo y ambigüedad calculada.
Lo que viene no se resolverá en una entrevista ni en un tuit. Pasará por cancillerías, por foros multilaterales y por la capacidad de América Latina para articular una respuesta común frente a un regreso explícito del poder duro.
México, por ahora, eligió un camino reconocible: principios constitucionales, cooperación acotada y rechazo a la imposición. En un escenario cargado de pólvora, la claridad también es una forma de contención.


