Quien camina hoy por el Malecón Carlos A. Madrazo ve una obra terminada apenas hace dos años. Ciclovía, andadores, jardineras, iluminación: todo salió de una inversión federal cercana a los 3 mil millones de pesos.
Y sin embargo, el Gobierno de Tabasco anuncia otra intervención, esta vez con recursos propios, para “integrarlo” al Barrio Mágico. La pregunta que se cuela detrás del anuncio no es si el Malecón necesita cambios, sino por qué nunca deja de necesitarlos.
El gobernador Javier May Rodríguez confirmó que ya existen recursos por 85 a 90 millones de pesos y que espera arrancar obras este mismo año. “Vamos a integrar el Barrio Mágico con el Malecón”, explicó, y detalló intervenciones en la avenida Zaragoza, Los Portales y el drenaje de la zona.
Es un anuncio de continuidad, no de ruptura: busca completar, con presupuesto estatal, lo que el proyecto federal dejó pendiente en materia de conectividad urbana.
La ciclovía que la Federación construyó y el Estado ahora duda
Aquí aparece el dato que cambia la lectura del anuncio. La titular de la SOTOP, Victoria Arévalo Zenteno, no descartó el retiro de la ciclovía para ganar espacio de estacionamiento. “Estamos evaluando”, dijo, y reconoció que el Centro Histórico “no se ha sabido aprovechar”.
Lo relevante es que esa ciclovía —seis kilómetros en total— fue parte central de la obra que recuperó doce hectáreas de zonas inundables, siete hectáreas de áreas deportivas y seis kilómetros de ciclovía bajo el Programa de Mejoramiento Urbano de la Sedatu, inaugurada apenas el 2 de febrero de 2024 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.
En este sentido, el debate actual no es solo sobre estacionamiento: es sobre si una infraestructura recién estrenada, y pagada por la Federación, se desmonta a los dos años de operar.

El malecón que se reinventa cada generación
Ese patrón no es nuevo. El Malecón nació entre 1959 y 1964, bajo el gobierno de Carlos Alberto Madrazo Becerra, con el propósito de construir un mirador al Grijalva y ofrecer a los tabasqueños un paseo. Décadas después, tras las inundaciones de 2007, se levantó una barda alta que ocultó la vista al río y terminó por abandonar el espacio.
La obra federal de 2021-2024, con un costo superior a los 2 mil 965 millones de pesos, prometía revertir ese abandono, pero llegó marcada por retrasos: se planeó para concluir a finales de 2023 y se entregó un año tarde, con señalamientos de mala calidad en los materiales del colchacreto colocado en las márgenes del río.
Por ello, cada generación de gobierno hereda el mismo dilema: qué hacer con un espacio que promete identidad y termina, una y otra vez, a medio resolver.

Mientras tanto, el Malecón espera
Con la obra estatal aún sin fecha firme —depende de que el Ayuntamiento de Centro transfiera el inmueble— el sector empresarial no quiere esperar. El presidente del CCET, Raúl Guzmán Priego, propuso activar el espacio con actividades semanales al estilo Feria Tabasco, un municipio distinto cada fin de semana.
“No nada más al municipio Centro, sino a todos los municipios”, planteó. Para el estacionamiento sugirió habilitar la avenida Constitución de noche, con capacidad para 200 a 300 vehículos. No es casualidad que la propuesta insista en lo inmediato: durante la obra federal, las cámaras empresariales calcularon pérdidas de más de 123 millones de pesos para los comerciantes del Centro Histórico.
El Malecón, entonces, no solo es un símbolo en disputa entre cultura y estacionamiento; es también, otra vez, un cálculo de tiempos entre lo que el Estado promete y lo que el comercio necesita ya.
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