Alejandro Moreno y Andrés Manuel López Beltrán en composición editorial sobre la disputa por el VI Distrito federal de Tabasco.
Alejandro Moreno planteó que el PRI valore no presentar candidato en el VI Distrito; la eventual candidatura de Andrés Manuel López Beltrán convirtió esa demarcación en uno de los primeros focos políticos rumbo a 2027.

Alito apunta contra Andy y desnuda la caída del PRI tabasqueño

Héctor I. Tapia

La propuesta cayó como una provocación, pero también como una alarma dentro del propio PRI. El sábado 12 de septiembre, durante su visita a Tabasco, Alejandro Moreno Cárdenas planteó que su partido valore no registrar candidato en el VI Distrito federal si ahí compite Andrés Manuel López Beltrán. No anunció una retirada. Puso sobre la mesa la posibilidad.

“Yo creo que lo que deberíamos de hacer es que nadie registre candidato en ese distrito, y eso lo estamos valorando en el PRI, que no registremos candidato porque se va a robar la elección. Entonces, que juegue solo, a ver quién le va a validar eso”, dijo.

La frase estaba dirigida a Andy, pero el primer estremecimiento ocurrió en casa. Mientras Moreno hablaba, Fabián Granier Calles levantó las cejas y endureció el gesto. Una reacción de segundos, suficiente para ilustrar el tamaño de la idea: el jefe nacional del partido proponía dejar sin candidato una cancha que el PRI todavía ganó en 2015.

Moreno presentó la eventual ausencia como un acto de deslegitimación. Su argumento es que Morena usaría gobierno, programas sociales y estructuras institucionales para convertir al hijo del expresidente en ganador de una elección inclinada de antemano.

Alejandro Moreno durante un acto del PRI en Tabasco, donde planteó valorar no postular candidato en el VI Distrito federal.
Alejandro Moreno Cárdenas planteó durante su visita a Tabasco que el PRI valore no registrar candidato en el VI Distrito si ahí compite Andrés Manuel López Beltrán.

May devuelve el golpe

Este lunes 14, Javier May Rodríguez encontró el flanco.

“Están moralmente derrotados. Imagínense, no quieren ni postular candidatos. Es que nadie quiere ser candidato de esos movimientos. Entonces ya se rindieron antes de que empiece la contienda. Entonces, ¡Cómo! ¡Métanle, échenle ganas! ¡Ahí la llevan!”, expresó.

May no respondió al fondo de la acusación sobre una eventual elección de Estado. Hizo algo políticamente más rentable: cambió el terreno de la discusión.

La pregunta dejó de ser si Andy tendría ventaja oficialista y pasó a ser otra: ¿qué tan mal debe estar un partido para pensar en no competir?

Ahí empieza realmente la historia. Porque Alito quiso poner bajo sospecha una candidatura y terminó abriendo una discusión sobre la capacidad del PRI para seguir dando batalla.

Alito se queda sin coro

La primera dificultad para la maniobra de Alejandro Moreno no vino de Morena, sino de la falta de acompañamiento. Para que la frase “que juegue solo” tenga peso político, la ausencia tendría que ser colectiva. Si sólo el PRI decide no registrar candidato, la imagen cambia por completo: Andy no quedaría solo; quedaría sin rival priista.

Morena nacional entendió muy rápido esa grieta. El domingo difundió en redes sociales el video de Moreno y lo acompañó con una frase hecha para convertir la protesta en rendición: “Dicen que en Tabasco no van a competir. Uff, en el PRI ya se están rindiendo antes de empezar”. El mensaje buscó fijar una lectura sencilla: no se retiran porque la cancha esté inclinada, sino porque saben que perderán.

La dirigencia estatal reforzó la misma idea. Jesús Selván García calificó de “insólito” que un partido busque argumentos para no competir antes de presentar candidatos y propuestas. Después fue más lejos: aseguró que la oposición carece de perfiles y estructura territorial, y remató que “ni tienen candidatos arriba, ni tienen estructuras abajo”.

La réplica más delicada para el PRI, sin embargo, llegó desde fuera de Morena. El representante electoral del PAN, Esvi Cabrera, anunció que su partido sí postulará candidaturas en los seis distritos federales y los 21 locales. “Todo voto suma”, explicó. Para un partido que intenta recuperar presencia en Tabasco, dejar una boleta vacía no es protesta: es renunciar a medir su propia fuerza.

El PVEM tomó la misma ruta. Su coordinador parlamentario, Miguel Moheno, dijo respetar la postura de Moreno, pero adelantó que su partido tendrá candidatos en los seis distritos federales, los 21 locales y las 17 alcaldías. Incluso habló de una meta de 150 mil votos en el estado, además de diputaciones y presidencias municipales.

Ahí aparece la primera paradoja seria de la propuesta priista. Moreno quiso construir una escena de aislamiento alrededor de Andy López Beltrán, pero PAN y Verde ya avisaron que no piensan salirse de la cancha. Sin una retirada conjunta, la maniobra pierde fuerza simbólica y deja al PRI frente a una pregunta más incómoda: si los demás sí van a competir, ¿qué gana realmente con no hacerlo?

TABASCO 2027

¿QUIÉN SE BAJA?

Alito propone dejar solo a Andy, pero sus posibles aliados toman otra ruta.

PRI
Valora no registrar candidato en el VI Distrito federal.
PAN
Anuncia candidatos en los seis distritos federales y 21 locales.
PVEM
Competirá en los seis federales, 21 locales y 17 alcaldías.
MORENA
Presenta la propuesta priista como una rendición antes de competir.
LECTURA: sin una retirada conjunta, Andy no jugaría solo; jugaría sin el PRI.

El distrito que cambió de dueño

Para entender por qué la propuesta de Alejandro Moreno sacudió tanto al PRI tabasqueño hay que mirar hacia atrás. El VI Distrito no siempre fue territorio morenista. Hace apenas once años era una plaza fragmentada, competida y todavía ganable para el tricolor. En 2015, el PRI se impuso con 45,438 votos y 29.18%; detrás quedaron PRD-PT con 37,401, PVEM con 31,816 y Morena con apenas 19,550.

Ese resultado retrata un equilibrio que hoy parece lejano. Ninguna fuerza dominaba por sí sola y el PRI todavía podía ganar con menos de una tercera parte de los sufragios. Morena era apenas la cuarta fuerza. El distrito funcionaba como un espacio de competencia abierta, no como un bastión.

Tres años después ocurrió el quiebre. En 2018, con Andrés Manuel López Obrador en la boleta presidencial, la coalición Morena-PT-PES llevó a Ricardo de la Peña Marshall a 137,472 votos, 68.25%. El PRI cayó a 19,875 votos, 9.86%, mientras PAN-PRD-MC reunió 18,592. Lo que en 2015 era una competencia de cuatro fuerzas se convirtió en hegemonía.

HISTORIA ELECTORAL

CAMBIÓ DE DUEÑO

El VI Distrito pasó de competencia fragmentada a dominio morenista sostenido.

2015
PRI
45,438
29.18%
2018
Morena-PT-PES
137,472
68.25%
2021
Morena
88,756
60.12%
2024
Morena
104,899
59.66%
CLAVE: Morena no ha repetido el pico de 2018, pero conserva alrededor de seis de cada diez votos del distrito.

El fenómeno no desapareció cuando AMLO dejó de estar en la boleta. En 2021, ya en una elección intermedia, Morena ganó el VI Distrito con 88,756 votos, 60.12%. PAN-PRI-PRD, juntos, apenas llegaron a 26,336. La participación cayó, pero la ventaja morenista siguió siendo enorme.

En 2024, Morena volvió a colocarse por encima de los 100 mil votos. Tras la recomposición del cómputo, obtuvo 104,899 votos, 59.66%. Movimiento Ciudadano quedó segundo con 16,858; la coalición PAN-PRI-PRD alcanzó 14,678; PVEM, 14,560; y PT, 12,866.

Ese dato resume el tamaño de la transformación: Movimiento Ciudadano solo obtuvo más votos que PAN, PRI y PRD juntos. El viejo eje PRI-PRD dejó de ordenar el distrito. Morena pasó de cuarto lugar en 2015 a dominar tres elecciones consecutivas.

De ganar a encogerse

Para el PRI, la caída es todavía más áspera. En 2015 ganó con 45,438 votos. En 2018 bajó a 19,875. Y en 2024, ya dentro de una coalición, su votación individual fue de apenas 7,132 sufragios.

No es una comparación perfecta, porque las coaliciones cambian y el contexto de cada elección también. Pero sí muestra una tendencia territorial difícil de ignorar: el partido perdió 38,306 votos entre su victoria de 2015 y su votación propia de 2024.

CAÍDA ELECTORAL

DEL PODER AL MARGEN

El PRI ganó el VI Distrito en 2015 y nueve años después quedó reducido a una fracción.

2015
45,438

PRI · 29.18% · ganó el distrito.

2018
19,875

PRI · 9.86% · pierde el control.

2024
7,132

PRI individual · 4.06%.

Entre 2015 y 2024, el PRI perdió 38,306 votos propios en el VI Distrito.

La paradoja es evidente: el partido que todavía podía ganar el VI Distrito en 2015 discute ahora si vale la pena siquiera presentar candidato. Y por eso la frase de Alito no cae en el vacío; cae sobre una historia de pérdida sostenida de votos, estructura y centralidad política.

Andrés sin AMLO

El VI Distrito parece hoy una fortaleza morenista, pero 2027 no será 2018 ni 2024. En aquellas elecciones hubo presidencia de la República en juego y una movilización superior. Las intermedias suelen enfriar el entusiasmo: en 2015 participó alrededor de 49% del electorado del distrito; en 2021, cerca de 48%. En cambio, con elección presidencial la participación subió a 68% en 2018 y rondó 57% en 2024.

Andrés Manuel López Beltrán con camisa de Morena, posible aspirante al VI Distrito federal de Tabasco en 2027.
Andrés Manuel López Beltrán ha manifestado interés en competir en Tabasco; el VI Distrito aparece como una de las demarcaciones asociadas a su eventual participación electoral en 2027.

Eso obliga a matizar cualquier triunfalismo. Una eventual candidatura de Andrés Manuel López Beltrán partiría de una ventaja territorial evidente, pero tendría que demostrar cuánto de esa fuerza puede activarse sin su padre en la boleta y sin una elección presidencial jalando participación. El apellido pesa; la maquinaria también. Pero ninguna de las dos cosas vuelve automática una votación.

TOCA PARA COMPARAR

CUANDO BAJA LA MAREA

Las presidenciales movilizan más; las intermedias enfrían el VI Distrito.

2015
49%

Participación aproximada en una elección sin Presidencia en disputa.

2021
48%

El distrito volvió a quedarse por debajo de la mitad del electorado.

Lectura: 2027 se parece más a estas elecciones que a 2018 o 2024.
2018
68%

Con López Obrador en la boleta, la participación alcanzó su pico reciente.

2024
57%

La movilización subió frente a una intermedia, pero no repitió 2018.

Lectura: el apellido puede heredar un bastión; no necesariamente hereda el mismo nivel de movilización.

El costo de ausentarse

Para el PRI, no competir tampoco sería un gesto gratuito. Una elección sirve para algo más que ganar una curul: permite contar votos, probar cuadros, mover estructura territorial, acreditar representantes de casilla y detectar dónde todavía existe presencia partidista. También suma sufragios a la cuenta federal que alimenta la representación proporcional.

Por eso, abandonar el distrito puede darle al PRI una narrativa de protesta, pero al mismo tiempo le quita una medición política de sí mismo. Y en un partido que viene perdiendo votos, no saber cuánto queda puede ser casi tan grave como perder. Una derrota deja números, operadores y territorio identificado. La ausencia deja silencio.

Aquí está la paradoja que vuelve tan riesgosa la propuesta de Alejandro Moreno. Si PAN, PVEM, MC y otras fuerzas sí compiten, Andy no queda aislado. Queda, en todo caso, sin rival priista. La diferencia es enorme porque una protesta colectiva podría abrir una crisis de legitimidad; una retirada solitaria puede parecer simplemente abandono.

Fabián Granier reacciona durante la rueda de prensa en la que Alejandro Moreno planteó no competir en el VI Distrito.
Mientras Alejandro Moreno hablaba de valorar una retirada del VI Distrito, Fabián Granier reaccionó desde la mesa priista. Un gesto breve que acompañó una propuesta de consecuencias mayores para el partido.

¿Liquidación anticipada?

Ese es el punto donde la ocurrencia de Alito deja de ser sólo una frase para convertirse en síntoma. El PRI ganó el VI Distrito en 2015 y hoy discute si vale la pena aparecer en la boleta. En medio quedaron una caída de 38,306 votos propios y tres elecciones consecutivas dominadas por Morena.

Mientras Moreno hablaba de dejar la cancha vacía, Fabián Granier levantó las cejas. El gesto puede leerse como anécdota, pero resume bien el dilema: el dirigente nacional intentaba convertir la ausencia en castigo contra Andy; en Tabasco, algunos parecían escuchar otra cosa.

Porque si el PRI se retira y los demás sí juegan, no deja solo a su adversario. Se deja solo a sí mismo.

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