CDMX.— Morena no eligió este 14 de septiembre a dos candidatos a gobernador. Formalmente ungió a dos “coordinadores de la defensa de la transformación”, eufemismo con el que el partido en el poder evita la palabra que todos entienden: candidatura anticipada.
En Michoacán, el elegido es un fiscal en funciones que llega a la coordinación con el expediente de sus propios rivales entre las manos. En Guerrero, la definición dejó una alcaldesa con licencia que habla abiertamente de fraude y que ya no descarta competir con otro partido.
Dos estados entre los más violentos del país, dos procesos que la dirigencia nacional presenta como unidad y que, vistos de cerca, exhiben más bien las costuras de una decisión tomada desde arriba.
Este párrafo sustituiría al primero que tenías. El segundo párrafo original (el que presenta a Torres Piña y Mojica con sus cargos) se mantiene igual después de este, ya que ahí sigue la información dura de quiénes son.
Morena mantiene ventaja amplia de identidad partidista en Michoacán y Guerrero rumbo a 2027
Las cifras varían según la casa encuestadora y la fecha de levantamiento.
Fuente: Cripeso / TResearch / Question Mark Estudios de Opinión

Michoacán: el ahijado con la fiscalía en la mano
Torres Piña no ganó una encuesta abierta y limpia: ganó una posición construida desde el poder. Como fiscal en funciones citó a declarar a su rival más incómodo, el senador Raúl Morón, y al exgobernador Leonel Godoy, por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. El propio Morón, que buscaba la coordinación por segunda ocasión tras perderla en 2021 por no reportar gastos de precampaña, se había reunido semanas antes con la presidenta Claudia Sheinbaum para exponer su caso. La tensión entre ambos grupos obligó a Montiel a sentarse con el gobernador y con Morón para, en los hechos, ponerles freno.
El resultado deja una pregunta que el discurso de unidad no responde: ¿pesó más el trabajo territorial o la ventaja institucional de controlar una fiscalía que también ha señalado, desde ese cargo, al expanista Silvano Aureoles y al alcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, presunto competidor opositor en 2027? La coincidencia entre investigación penal y carrera política es, cuando menos, un dato que el partido prefiere no explicar.

Guerrero: la heredera de un pleito que no cerró
En Guerrero el libreto fue distinto pero el fondo, idéntico. Mojica llegó después de que Morena bloqueó la aspiración de Félix Salgado Macedonio, descartó a la excandidata Esthela Damián por no residir en la entidad y superó a la alcaldesa de Acapulco con licencia, Abelina López Rodríguez, arrastrada por los escándalos de su gestión municipal. La designación se decidió tras cuatro mediciones internas, tres de ellas encuestas espejo, “por lo ríspido de la contienda”, según reconoció la propia dirigencia.
López no aceptó el resultado en silencio. Llamó a la definición “la crónica de una muerte anunciada” y advirtió que su lucha continúa, sin descartar competir fuera del partido guinda. A su inconformidad se sumaron la diputada Guadalupe Eguiluz, quien acusó sectarismo, y el dirigente petista Victoriano Wences, que ya anunció que impugnará. Cuando una coordinación deja tres frentes abiertos el mismo día en que se anuncia, la “unidad” es más aspiración que hecho consumado.
La disputa interna morenista en Michoacán mostró resultados contradictorios entre encuestadoras
| Aspirante | Rango de encuestas |
| Raúl Morón | 10.9% – 38.2% |
| Carlos Torres Piña | 10.9% – 24.9% |
| Gladyz Butanda | 22.7% |
El vaivén entre encuestas alimentó las acusaciones de proceso dirigido.
Fuente: C&E Research / Cripeso / TResearch

Las encuestas, el arma y la coartada
El patrón se repite en ambos estados: la dirigencia legitima con números lo que ya decidió con criterios políticos. En Michoacán, distintas mediciones de este año colocaron en momentos diferentes tanto a Morón como a Torres Piña al frente de la interna guinda, un vaivén que sugiere que la “medición científica” también se negocia. En Guerrero, Mojica sí mostró ventaja sostenida en casi todo el año frente a Salgado, Sandoval y López, lo que explica por qué su triunfo generó menos sorpresa, aunque no menos resistencia.
Lo que ambos casos comparten, más allá de las cifras, es el manejo de la incertidumbre: Morena convierte una decisión de cúpula en una fiesta de consenso, mientras a la oposición, fragmentada y sin capacidad real de disputa en ninguno de los dos estados, le queda observar cómo se define el próximo relevo antes de que arranque formalmente el proceso electoral.
Beatriz Mojica lideró de forma sostenida las preferencias internas de Morena en Guerrero
Mojica venció en careo directo a los principales aspirantes opositores en todas las mediciones disponibles.
Fuente: Enkoll / TResearch / SRC / FactoMétrica
Lo que viene
Ni Torres Piña ni Mojica son todavía candidatos. La ley electoral obliga a esperar los tiempos formales. Pero la coordinación de la defensa de la transformación es, en los hechos, la antesala inevitable de la candidatura, y ambos lo saben.
La pregunta que queda abierta para 2027 no es si Morena ganará en Michoacán y Guerrero, donde su ventaja estructural es amplia y la oposición carece hoy de una figura capaz de disputarle el primer lugar, sino si la manera de decidir sus candidaturas —con fiscalías que investigan a modo y encuestas espejo que legitiman cúpulas— resiste el escrutinio de la misma sociedad a la que dice representar.
Porque un partido que gobierna con el argumento de la cercanía con la gente difícilmente puede sostener, al mismo tiempo, que sus decisiones más relevantes se resuelven puertas adentro, entre dirigentes y encuestadoras de confianza, mientras a la militancia solo le queda aplaudir el veredicto.
¡Mantente informado en WhatsApp!
Recibe las noticias más importantes de Tabasco y México directamente en tu celular.



