En la ranchería Río Viejo primera sección, una casa nueva significa algo bastante concreto: cuando llueva, una familia ya no tendrá que sacar muebles y ropa para evitar que el agua los arruine.
Eso cuenta una de las mujeres que recibió vivienda el 9 de septiembre. Durante años habitó una construcción de lámina donde cada temporal convertía la casa en una carrera contra el agua.
“No podíamos levantar una casita digna porque si había para una parte, no alcanzaba para la otra, eso sin contar la mano de obra. Ahora hasta los vecinos han venido a verla y ya hasta la han chuleado. Me siento más tranquila”, relató.
Ese día, el gobierno estatal entregó 30 viviendas en comunidades de Centro. Un día después hizo lo mismo con otras 28 casas en el ejido Libertad y distintas localidades de Huimanguillo.
Entre ambas jornadas, alrededor de 290 personas dejaron viviendas con pisos de tierra y paredes de madera, cartón o lámina.

Del piso de tierra
Entre ellas estaba Matilde García. Durante 30 años vivió en una casa de madera, lámina y piso de tierra donde, recuerda, “llovía más adentro que afuera”.
“Nos tenían muy olvidados. Yo siempre había solicitado una vivienda, ya que mi casita se llovía mucho. Le reparábamos el techo seguido, pero no nos daba para una casita porque mi esposo trabaja en el campo”, explicó.
Su nueva vivienda tiene dos recámaras, baño interior, sala, comedor y cocina. También conserva algo mucho más doméstico: los hamaqueros donde puede colocar esas camas tropicales que forman parte de la vida cotidiana en las comunidades.
“Está bonito la verdad, hay luz y hamaqueros, sobre todo. El baño está adentro, ya no va a haber necesidad de salir. Su ventana para ver la salida del sol”, contó.
RITMO SEXENAL
El gobierno estatal reporta 4,800 viviendas construidas frente a una meta de 20 mil.
El ritmo cuenta
Las entregas forman parte de una política estatal que pretende alcanzar 20 mil viviendas rurales durante el sexenio. Para 2026, el Instituto de Vivienda de Tabasco mantiene una programación de miles de nuevas casas.
El 10 de septiembre, el gobernador Javier May Rodríguez sostuvo que desde el inicio de su administración se han construido alrededor de 4 mil 800 viviendas.
El avance ya permite observar una política en marcha. Sin embargo, la dimensión de la meta obliga a mirar también la velocidad.
No se trata de afirmar que el objetivo está fuera de alcance. El punto es otro: para llegar a 20 mil viviendas, el gobierno tendrá que mantener e incluso elevar durante los próximos años el ritmo alcanzado hasta ahora.
Además, conviene separar conceptos. Viviendas terminadas, certificados entregados, casas contratadas y desarrollos todavía en construcción suelen aparecer dentro de una misma narrativa pública, aunque corresponden a etapas distintas.
DOS JORNADAS
Centro y Huimanguillo muestran el rostro rural del programa estatal.
150 beneficiarios
$9.74 mdp de inversión
140 beneficiarios
$9.08 mdp de inversión
58 viviendas · 290 personas
Dos carriles
La política habitacional en Tabasco tampoco depende solamente del presupuesto estatal.
El gobierno federal mantiene proyectos de Conavi e Infonavit que amplían considerablemente la construcción de vivienda en el estado. Son programas distintos, con poblaciones objetivo y mecanismos diferentes.
Mientras las casas rurales estatales buscan atender familias que difícilmente pueden acceder a un crédito, los grandes desarrollos federales incluyen principalmente vivienda para trabajadores y hogares de bajos ingresos.
En municipios como Centro y Comalcalco ya existen proyectos de esa segunda vertiente. Por eso, sumar todas las cifras como si correspondieran a un mismo programa puede producir una lectura equivocada.
El programa estatal tiene además otra característica: los títulos de propiedad quedan a nombre de mujeres jefas de familia.

“Para mí es un gusto poder llevar a cabo estas acciones con el presupuesto del pueblo: el dinero del pueblo se lo devolvemos a ustedes. Como decimos siempre, amor con amor se paga”, dijo May durante la entrega en Huimanguillo.
El discurso acompaña la ceremonia. La evaluación vendrá después.
No sólo contará cuántas casas anuncie el gobierno, sino cuántas quedan terminadas y habitadas, en qué municipios se concentran y si el ritmo actual permite acercarse efectivamente a las 20 mil viviendas estatales comprometidas para el sexenio.
DOS CARRILES
Estado y Federación construyen vivienda, pero atienden poblaciones distintas.
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