La escena no es nueva: un alcalde convoca a una asamblea popular, toma el micrófono, y entre aplausos y reclamos arma lo que parece una denuncia histórica. Lo acusa de incumplimiento, de romper su palabra, de prometer y no cumplir. Lo llama engaño. Lo llama traición. Lo llama “no me firmó, pero me lo juró”.
Lo que sí es nuevo es lo que ocurrió después.
Porque esta vez, el Gobierno del Estado no respondió con desmentidos a medias, ni con evasivas. Respondió con números. Con actas. Con presupuestos. Con fechas.
Y esa respuesta marca la diferencia entre un escándalo político armado para la tribuna y una ruta de ejecución pública con respaldo institucional.
LO QUE SE DIJO… Y LO QUE HAY
El presidente municipal de Emiliano Zapata, Armin Marín Saury, levantó la voz hace unos días en una asamblea ciudadana en la colonia Las Lomas.
Visiblemente molesto, acusó que el gobierno de Javier May había roto un compromiso de palabra: el municipio construiría el drenaje y el sistema de agua potable de la calle 5 de Mayo, y el Estado pondría la pavimentación. Afirmó que se quedó esperando.
“Yo creí en la palabra”, dijo.
Sin embargo, este jueves, en el marco de una jornada de atención ciudadana en Teapa, el secretario de Gobierno, José Ramiro López Obrador, y el titular de la SOTOP, Daniel Casasús Ruz, ofrecieron una respuesta que, al menos en los hechos, desmonta la narrativa del incumplimiento.
La obra, dijeron, no solo está contemplada: ya cuenta con recursos asignados, acta del comité correspondiente y un proceso de convocatoria en marcha. La pavimentación de la calle 5 de Mayo será ejecutada este mismo año, a través de recursos gestionados con Caminos y Puentes Federales (Capufe), por un monto de cinco millones de pesos.
DATOS, NO GRITOS
El contraste es evidente. Mientras en el cabildo se prendían las cámaras y los discursos de “engaño”, desde el Gobierno del Estado se desplegó un expediente técnico de obras en curso.
En el municipio de Emiliano Zapata, solo este año se contempla una inversión pública de más de 112 millones de pesos, que incluye acciones de pavimentación, vivienda, infraestructura educativa y urbana.
Y no se trata de promesas.
Se trata de hechos documentados: la pavimentación con concreto hidráulico de las calles Rosa, Bugambilia, Eucalipto, Almendra, Camino Ganadero, Lirio y Orquídea; la construcción de tres aulas y obra exterior en la primaria Horacio Jiménez López; la modernización de calles en Arboledas, Ganadera, villa Chablé y El Piedral.
En total, más de 42 millones de pesos en obras ya iniciadas o concluidas.
POLÍTICA DE MICRÓFONO
¿Por qué entonces el escándalo? ¿Por qué la necesidad de llevar a tribuna algo que, según consta en documentos oficiales, está en proceso?
La lectura es política: cuando los calendarios electorales se acercan y los reflectores se hacen escasos, algunos ediles apuestan por la narrativa del desaire, por la figura del “municipio olvidado” que resiste frente al “centralismo”.
Pero esa estrategia tiene un límite: los datos duros.
Y en este caso, el gobierno estatal los puso sobre la mesa. Sin estridencia. Sin pleito.
Solo con una hoja de ruta que apunta, con claridad, a lo que sí se está haciendo.
SIN DISTINGOS, SIN REFLECTORES
Lo que está ocurriendo en Emiliano Zapata no es un caso aislado. Según explicó José Ramiro López Obrador, desde diciembre de 2024 se informó a todos los alcaldes —de todos los colores— sobre los montos de inversión que recibiría cada municipio. No hubo exclusiones, ni castigos partidistas.
En el caso de Zapata, la cifra supera los 100 millones de pesos en 2025.
Y lo más relevante: no hay un solo peso condicionado a aplausos ni a filiaciones.
Esa es la diferencia entre una administración que administra tensión política, y una que construye institucionalidad.
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