Autoridades federales presentan la disminución nacional del homicidio doloso con corte a octubre de 2025.
Autoridades federales informan reducción del 37% en promedio diario de homicidios dolosos.

Tabasco rompe la curva del crimen: homicidios caen 51% en ocho meses

En el mapa del crimen mexicano, Tabasco fue durante años un punto rojo. Lo fue por su frontera abierta, por sus carreteras sin control y por una estructura policial corroída por la corrupción.

Hoy, las cifras lo colocan en otro sitio: la entidad logró una reducción del 51 por ciento en los homicidios dolosos entre febrero y octubre de 2025, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El dato no es anecdótico: es la primera vez, desde 2018, que Tabasco rompe la tendencia ascendente de violencia letal que había colocado a Villahermosa entre las ciudades más peligrosas del país.

LOS NÚMEROS DE LA CAÍDA

El descenso se explica por una estrategia de contención operativa y depuración institucional que, según los reportes federales, ha sido sostenida y verificable. En los últimos ocho meses, la entidad pasó de registrar un promedio de tres homicidios diarios a menos de 1.5. A nivel nacional, la reducción fue del 37 por ciento.

Marcela Figueroa Franco, titular del SESNSP, precisó que el estado ocupa hoy la posición 16 en incidencia de homicidios, con apenas el 3.1 por ciento del total nacional. Hace un año, se encontraba en el grupo de los primeros diez.

El parte de resultados incluye golpes quirúrgicos a células locales. En conferencia matutina, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, informó la captura de Leonardo Arturo “N”, alias “El Carnal”, ex director de la Policía Estatal de Tabasco, detenido en Chiapas por extorsión.

También fue asegurado Jorge Armando “N”, alias “El Toto”, presunto líder de una célula vinculada a ejecuciones y agresiones en Macuspana. En la misma acción, fueron arrestados cuatro policías municipales que presuntamente actuaban bajo sus órdenes.

Los informes federales los relacionan con cobros a comerciantes y con redes de halconeo que operaban entre Centro, Cunduacán y Emiliano Zapata.


ANÁLISIS | LAS CLAVES DEL DESCENSO

• Sustitución de mandos policiales en Tabasco
• Enlace operativo con fuerzas federales
• Operativos conjuntos en Macuspana, Centro y Cunduacán
• Estrategia dual: Cero impunidad y Atención a las causas
• Monitoreo semanal de incidencia y respuesta territorial


LA PINZA DE LA ESTRATEGIA

El modelo de seguridad, explica el gabinete federal, combina dos brazos operativos: la intervención territorial y la política social. Por un lado, las fuerzas federales –Ejército, Guardia Nacional y Fiscalía– mantienen operativos permanentes en puntos críticos del Golfo y el sureste; por el otro, el componente de atención a las causas concentra inversión social en comunidades donde el crimen reclutaba con facilidad.

“Cero impunidad y atención a las causas”, reiteró la presidenta Claudia Sheinbaum al presentar los avances del mes. El discurso sintetiza la apuesta del nuevo gobierno: desmontar la violencia no solo con armas, sino con oportunidades.

El caso tabasqueño ilustra algo que en otras entidades no ha cuajado: la coordinación real entre los tres niveles de gobierno. Los informes de inteligencia consultados por fuentes federales señalan que, a diferencia de etapas anteriores, el flujo de información entre la Fiscalía estatal, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad local es constante y validado semanalmente.

A eso se suma la reorganización interna emprendida por el gobernador Javier May, quien reemplazó mandos contaminados y ordenó auditorías sobre armamento, nómina y contratos de seguridad. Los resultados se reflejan en los números: mientras el país redujo los homicidios 37%, Tabasco lo hizo 51%, un diferencial de casi 14 puntos porcentuales.

LOS RETOS QUE PERSISTEN

No todo es saldo blanco. El estado sigue siendo paso de trasiego y tráfico humano, y los municipios fronterizos aún presentan focos de violencia vinculados a economías ilícitas. Los indicadores de robo con violencia y extorsión se mantienen por debajo del promedio nacional, pero con repuntes esporádicos en áreas urbanas.

Aun así, la tendencia general a la baja sostiene la hipótesis de una estabilización. La pregunta que queda en el aire es si el ritmo podrá mantenerse cuando los grupos criminales muten o busquen reacomodo.

De acuerdo con el análisis federal, los homicidios dolosos en el país bajaron de 100.3 a 66.1 diarios entre 2018 y 2025, lo que representa una reducción del 34 por ciento. En el mismo lapso, los delitos de alto impacto disminuyeron 46%; el robo de vehículo con violencia, 49%; y el robo a transportista, 54%.

La tasa de extorsión cayó 14% tras la implementación del plan nacional contra cobro de piso en julio. El reto inmediato será sostener la tendencia en los estados con mayor presión criminal —Guanajuato, Chihuahua y Baja California— donde aún se concentra el 40% de los homicidios del país.

La lectura más amplia es que Tabasco dejó de ser símbolo del colapso y se convirtió en referencia de recuperación institucional. No por milagro, sino por método: presencia, coordinación y control.

Después de años de letargo, el estado encontró en la reconstrucción de su aparato policial y en la alianza con el Ejército un eje de estabilidad. Si el modelo se consolida, el sur podría convertirse en la prueba de que el país aún puede revertir la violencia con estrategia y constancia.

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