Por su importancia política, simbólica y narrativa, El Tabasqueño reproduce íntegro el mensaje del gobernador Javier May Rodríguez por el Primer Año del Gobierno del Pueblo.
Se trata de un discurso que marcó un parteaguas institucional y político. En él, May refrenda los principios de la Cuarta Transformación —austeridad, cercanía y justicia social— y lanza una frase de ruptura con el pasado:
No pactamos con la delincuencia ni con la corrupción.”
La frase, lanzada desde el escenario del Auditorio del DIF Tabasco, se interpreta como un corte de caja político y ético tras las revelaciones de triangulación de recursos públicos por más de 78 millones de pesos, ligadas a exfuncionarios y proveedores del gobierno anterior.
La narrativa del gobernador sugiere una reorientación total del gasto público hacia el bienestar, con apego a principios de “no lujos, no privilegios y cero pactos turbios”, en contraste con lo que llamó antes “favores y concesiones”.
Saludo a nuestro Gabinete estatal que me acompaña aqui en el presidium.
A los representantes de los Poderes Legislativo y Judicial.
A las presidentas y presidentes municipales.
A las diputadas y diputados locales y federales.
A los integrantes de la Mesa de Seguridad.
A las delegadas y delegados federales.
A empresarios, representantes de los medios de comunicación, y de los diversos sectores de la sociedad que están hoy aquí.
Un saludo con todo aprecio a todos y cada uno de ustedes.
La política de nuestro gobierno nace del amor a su gente.
La dignidad y fortaleza de Tabasco se encuentran en su gente trabajadora, en la riqueza de sus tradiciones y en la energía de sus comunidades que nunca han dejado de luchar por un futuro mejor.
Estas virtudes, convierten hoy a Tabasco en un símbolo de la acción transformadora que, abrazando los principios del Humanismo Mexicano, aspira a una prosperidad compartida.
Con esa inspiración, asumimos con responsabilidad el mandato popular de profundizar la Cuarta Transformación en Tabasco.
Desde el primer día trabajamos para que nadie se quede atrás y nadie se quede afuera.
Hoy celebramos el Primer Año del Gobierno del Pueblo como mejor sabemos hacerlo; cumpliendo con el compromiso de ser cercanos y transparentes, cumpliendo el compromiso ser un gobierno cercano al pueblo.
Un año que ha sido parteaguas para señalar el rumbo, y dar pasos certeros de hacia dónde nos dirigimos; estamos mejorando la vida de las tabasqueñas y los tabasqueños.
Celebramos también, formar parte del gran cambio nacional, liderado por la primera presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, nombrado el Segundo Piso de la Cuarta Transformación.
Así, honramos el legado de nuestro querido siempre Presidente, Andrés Manuel López Obrador, y caminamos hombro con hombro con el pueblo, para que las políticas se construyan desde el amor, nunca desde el odio.
Esa misma lógica de cercanía y presencia, caracteriza nuestro modelo de gobierno.
Hemos adoptado un modelo territorial que entiende que las soluciones se construyen en diálogo directo y constante con la ciudadanía.
Es nuestra manera de gobernar.
Hace un año, con un respaldo histórico, el pueblo tabasqueño decidió abrir un nuevo capítulo de su historia.
Ese apoyo fue hacia un proyecto de transformación con raíces profundas en la dignidad y en la justicia social.
Asumimos ante el pueblo 50 compromisos por la transformación de Tabasco.
Hoy puedo afirmar, con la conciencia tranquila, que la gran mayoría de ellos ya son una realidad.
Estos compromisos abarcan salud, educación, vivienda, campo, pesca, cultura, deporte y servicios básicos.
Representan la visión de un gobierno que escucha y atiende las verdaderas necesidades del pueblo, no las ocurrencias ni los intereses de las élites.
Tabasco recuerda muy bien lo que significaron décadas de abandono y corrupción.
Antes, se gobernaba desde oficinas cerradas, lejos de la gente, con presupuestos diluidos en burocracia y privilegios. Antes, se pedían favores y se repartían concesiones.
Hoy, la realidad es otra. Este gobierno practica la austeridad, no como discurso, sino como forma de vida.
Redujimos el aparato burocrático, eliminamos gastos superfluos, acabamos con los lujos que ofendían al pueblo. Y lo más importante, ahora el presupuesto va directo a la gente.
No se trata de dádivas ni de caridad, sino de derechos conquistados.
Los programas sociales se han convertido en un eje central de nuestra política, porque garantizan piso parejo a todas y todos.
Con esta visión, Tabasco ha dejado atrás el clientelismo y ha recuperado la dignidad de un pueblo que recibe lo que le corresponde.
Hemos estado en los 17 municipios, en los Centros Integradores que hoy son el corazón de nuestra acción pública.
Allí, hemos escuchado directamente las voces de la gente. Ese contacto es el que nos permite construir soluciones reales, sin intermediarios ni rodeos.
Las jornadas de atención no son simples actos administrativos: son encuentros de comunidad.
Son la expresión de un gobierno que manda obedeciendo, que entiende que la política no se escribe en un escritorio, sino en el territorio, junto al pueblo.
La diferencia con el pasado también se ve en cómo usamos los recursos.
Antes el dinero público se convertía en negocios privados.
Hoy, cada peso se destina al bienestar de las familias tabasqueñas.
El presupuesto del pueblo se queda en el pueblo.
Tabasco tiene un lugar central en la historia nacional. Somos tierra de lucha, cuna de movimientos que han marcado a México.
Hoy seguimos siendo protagonistas, ahora como parte del segundo piso de la Cuarta Transformación.
Junto a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, consolidamos este proyecto nacional. Con ella trabajamos en unidad, con respeto y con coordinación plena.
El pueblo tabasqueño sabe que hoy tiene un gobierno estatal que no está solo, sino que trabaja en plena coordinación con los otros niveles de gobierno para llevar bienestar a todas las familias.
Un año es poco tiempo para resolver los problemas heredados. La desigualdad, la inseguridad y el abandono de décadas no desaparecen de la noche a la mañana.
Pero hemos demostrado que el rumbo es el correcto.
No pactamos con la delincuencia ni con la corrupción. No nos detenemos ante ningún interés creado.
Tenemos principios firmes y la convicción de que tenemos en corazón en el lugar correcto.
Convoco a todas y todos a mantener la unidad. La transformación es la obra colectiva del pueblo de Tabasco.
Desde hace un año, Tabasco avanza con determinación hacia un modelo de desarrollo con bienestar, con un gobierno democrático, del pueblo y para el pueblo.
En estos meses de trabajo, hemos puesto en marcha una política enfocada en mejorar la calidad de vida de las y los tabasqueños.
Sumándonos a un proyecto de nación que pone en el centro de todas nuestras acciones, la felicidad de las personas y la dignidad de nuestras comunidades.
Hoy, a diferencia del pasado, todas las regiones de nuestro estado participan y protagonizan este proceso de transformación.
En cada rincón de Tabasco, se hace justicia a las causas históricas de las comunidades y se atiende al pueblo con respeto.
Así, la labor del Gobierno del Pueblo llega a los rincones más alejados de Tabasco, con educación, obra pública y cultura, que fortalecen la paz y el bienestar.
Y, sobre todo, se refrenda el compromiso con la justicia social, para que cada persona, sin importar su origen o condición económica, cuente con las condiciones necesarias para vivir con plenitud.
Aquí no hay marcha atrás. Vamos a seguir trabajando desde el territorio, con austeridad y con principios firmes.
¡Que viva el pueblo de Tabasco!
¡Que viva Tabasco!
¡Que viva la Cuarta Transformación!
Muchas gracias.
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