Estados Unidos e Irán firmaron el Memorando de Islamabad, que detiene la guerra y reabre el estrecho de Ormuz, pero deja sin resolver los misiles balísticos y el enriquecimiento de uranio, los dos temas que originaron el conflicto.
La crisis naval entre Estados Unidos e Irán coloca al Estrecho de Ormuz en el centro del riesgo energético global.
El ejército de EU destruyó seis embarcaciones iraníes e interceptó misiles al arrancar el Proyecto Libertad en el estrecho de Ormuz, mientras 20 mil marineros aguardan salir del golfo Pérsico.
El presidente Donald Trump impuso un ultimátum de 48 horas a Irán para abrir el estrecho de Ormuz, amenazando con destruir su infraestructura eléctrica. La crisis expone las fracturas del orden internacional y presiona los mercados energéticos globales.
La revelación de cooperación militar entre Irán, Rusia y China muestra un reacomodo geopolítico en medio de la crisis energética del Golfo.
Los ataques a petroleros en el estrecho de Ormuz y la escalada entre Irán, Estados Unidos e Israel revelan una guerra con impacto global sobre el petróleo, la seguridad marítima y el equilibrio geopolítico.
En apenas 100 horas de guerra, Estados Unidos afirma haber golpeado 2 mil objetivos militares en Irán, hundido buques y debilitado su defensa aérea. En medio del conflicto, la Asamblea de Expertos eligió a Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo, consolidando al sector más duro del poder iraní.
TEHERÁN.— El mundo ha despertado este marzo de 2026 con una certeza escalofriante: la estabilidad económica global no depende de...









