Mano de productor mostrando una larva de gusano barrenador extraída de ganado.
Un productor muestra una larva del gusano barrenador extraída durante la inspección sanitaria del ganado. La detección temprana es clave para frenar la propagación de la plaga en el sureste del país.

Caen 57% los casos de gusano barrenador; Tabasco entre los 5 estados más afectados

CDMX.— La caída del 57% en los casos activos de gusano barrenador en menos de un mes movió el tablero sanitario y obligó al Gobierno federal a ajustar el nivel de respuesta.

Para Senasica, el desplome —de 1,145 a 492 casos entre el 10 de diciembre y el 7 de enero— confirma que el operativo funcionó; para especialistas en sanidad animal, el dato es alentador, sí, pero insuficiente: México llegó al punto en que la emergencia ya no admite una estrategia regional limitada, sino un control integral que considere al país entero como zona susceptible.

Ese es el ángulo: un éxito operativo que, lejos de cerrar el capítulo, obliga a abrir uno más exigente.

Vaca con arete oficial de identificación ganadera de Sader durante inspección sanitaria.
El ganado marcado con arete oficial facilita la trazabilidad y el monitoreo de casos sospechosos en regiones donde la plaga del gusano barrenador sigue activa.

CAÍDA ACELERADA

La Secretaría de Agricultura informó que 17 entidades han tenido presencia de la plaga, aunque la atención oportuna y los protocolos estrictos han logrado que el 95.7% de los 492 casos activos al 7 de enero se concentren en nueve estados: Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo, Tabasco, Campeche, Guerrero y Puebla.

Aun así, cuatro entidades —Jalisco, Morelos, Nuevo León y Querétaro— lograron quedar libres tras una respuesta inmediata.

El mensaje oficial subraya coordinación con productores y gobiernos locales, un esfuerzo que permitió evitar un crecimiento exponencial que habría presionado la movilidad pecuaria en las semanas de mayor tránsito del año.

ALERTA AMPLIADA

Pero el mapa es más complejo de lo que muestra el corte estadístico. La aparición de casos en Estado de México, Michoacán y Tamaulipas, fuera de las zonas de amortiguamiento, revela que la mosca está operando más allá de los corredores tradicionales.

Oaxaca, Veracruz y Yucatán encabezan la lista de entidades con más casos acumulados, pero el corte también revela que Tabasco se ubica en el cuarto lugar nacional, con 1,084 registros, una cifra que confirma la presión sanitaria en el corredor ganadero del sureste. De hecho, esos cuatro estados concentran por sí solos más de la mitad de los casos detectados en el país.

Para Octavio Carranza, exrepresentante de México ante la OIRSA, el país debe asumir que la plaga “está en todas partes” y transitar a un modelo de control nacional tripartita, involucrando a productores, academia y autoridades con presencia territorial permanente. “El país debe dejar la contención y avanzar al control integral”, señala.

En Tamaulipas —uno de los principales exportadores de ganado bovino— Senasica desplegó un plan emergente que incluye vigilancia intensiva y liberación focalizada de mosca estéril.

El riesgo en esa zona no sólo es sanitario: un brote sostenido podría comprometer los flujos de exportación hacia Estados Unidos y presionar económicamente a miles de pequeños y medianos ganaderos.

Técnicos de Senasica manejan moscas estériles en un contenedor durante el proceso de control biológico.
Personal técnico prepara moscas estériles utilizadas en la estrategia de supresión del gusano barrenador. La liberación controlada busca reducir la reproducción de la plaga en zonas críticas.

CAPACIDAD EXPANDIDA

El Gobierno apuesta a que la nueva planta de mosca estéril en Metapa de Domínguez, Chiapas, cambiará la ecuación este mismo año. La obra tiene 48% de avance y, una vez en operación en el primer semestre, duplicará la producción actual para liberar 200 millones de moscas estériles por semana.

La medida es estratégica: permitirá reforzar zonas críticas, intervenir áreas emergentes y sostener protocolos sin depender exclusivamente de la capacidad instalada existente.

Mientras tanto, Senasica mantiene medidas complementarias como el Protocolo de Movilizador Confiable y la suspensión temporal de movilización hacia engordas de Nuevo León, decisiones que buscan prevenir saltos geográficos y cerrar brechas de inspección.

En el sureste, la presión no baja: Oaxaca, Veracruz y Chiapas concentran más del 70% de los casos acumulados, un indicador que revela tanto la intensidad de la plaga como las limitaciones históricas de infraestructura sanitaria en una región donde miles de pequeños productores dependen de la ganadería de subsistencia.

México tiene una ventana de oportunidad, pero estrecha. El descenso del 57% en los casos activos es un dato significativo; la pregunta es si bastará para frenar la propagación natural de la mosca y evitar que la emergencia se prolongue más allá de 2026.

Para los técnicos, el país está ante un punto de quiebre: actuar ahora con visión integral o arriesgarse a que la plaga vuelva a avanzar sobre una frontera sanitaria que tomó décadas construir.

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