ASÍ LO DIJO EL TABASQUEÑO / HÉCTOR TAPIA / 02/03/26
Un reconocimiento puede ser anecdótico. Dos, circunstanciales. Once ya no caben en la casualidad. Cuando un gobierno municipal suma el Distintivo a la Excelencia Municipal, un sexto lugar nacional en rendición de cuentas otorgado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el segundo lugar en competitividad urbana según el IMCO y una calificación A (mex) de Fitch Ratings, la conversación deja de ser propagandística y empieza a ser estructural.
▌El Ayuntamiento de Centro, bajo la conducción de Yolanda Osuna, no ha construido su narrativa en discursos encendidos ni en confrontaciones públicas. Lo ha hecho en evaluaciones técnicas, en tablas comparativas y en revisiones financieras externas. Eso no garantiza simpatías automáticas, pero sí configura un patrón: disciplina fiscal, aumento en ingresos propios, reducción del gasto corriente y obras estratégicas como el Acueducto Usumacinta.
▌La comparación con la segunda etapa de Evaristo Hernández es inevitable. Aquella administración terminó marcada por el desgaste y la improvisación. Osuna, en cambio, parece empeñada en que “Honestidad y resultados” no sea consigna, sino método.
▌¿Es esto un blindaje institucional sostenido por números? Todo apunta a que sí. ¿Es suficiente para sostener legitimidad ciudadana? Los rankings no votan. La calle sí.



