En un potrero del poblado Vernet tercera sección, en Macuspana, cien becerros explican mejor que cualquier informe lo que pasa con el Crédito Ganadero a la Palabra. Donde antes había pasto sin animales, hoy hay crías.
El gobernador Javier May Rodríguez visitó el viernes 23 de octubre la Comunidad de Aprendizaje Pecuario (CAP) “Villa Benito Juárez”. Ahí informó que el programa cerrará 2026 con mil 500 productores beneficiados en seis municipios.
“Este programa del Gobierno del Pueblo nos tiene muy contentos, porque está mejorando nuestra ganadería y la economía de las familias beneficiadas. Lo iremos ampliando año con año, porque queremos llegar a la meta de 50 mil novillonas y 5 mil sementales”, aseguró.



Becerros que ya cuentan
La Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca (SEDAP) reportó mil 950 nacencias registradas y alrededor de 2 mil novillonas preñadas. Es decir, el ganado entregado ya empezó a multiplicarse por sí mismo.
Ese es el dato de fondo. Un programa ganadero no se mide por las vacas repartidas, sino por las que paren. Por ello, las nacencias son la señal de que la genética entregada funciona en el potrero.
“Tenemos aquí 100 nacencias que representan vida y nuevas oportunidades para nuestras familias”, dijo el productor Rosendo Ocaña Pérez, a nombre de los beneficiarios.
Un crédito que se paga con crías
El esquema es sencillo. Cada productor recibe 10 novillonas y un semental de registro, sin aval ni garantías. Está dirigido a pequeños ganaderos que la banca nunca consideró sujetos de crédito.
La deuda se salda en especie. A los 2 años y 3 meses de recibir el paquete, el beneficiario devuelve cuatro, luego tres y al final tres animales. Con esas crías se arman paquetes para otras familias.
En este sentido, el programa se alimenta de su propio crecimiento. En agosto, el gobierno calculó que en 2027 el ganado devuelto sumará 2 mil 180 novillonas, suficientes para 218 paquetes nuevos.
La fórmula tiene raíz en el campo mexicano. En los noventa, Pronasol prestaba a campesinos “a la palabra”. La diferencia es que aquí no se presta dinero: se presta ganado y se cobra en becerros.
De Macuspana al resto del estado
El programa arrancó a inicios de 2025 en Macuspana, el primer municipio atendido. Para abril de ese año ya se había completado la cuarta entrega, con 306 paquetes.
Después siguieron Emiliano Zapata y Comalcalco. Al cierre del primer año, la SEDAP contabilizó 783 productores, 7 mil 830 novillonas y una inversión de 215.1 millones de pesos.
Para 2026, el gobierno destinó 200 millones de pesos. Además, proyecta un monto similar en 2027 para sumar otros mil 500 productores. Los beneficiarios trabajan en CAP con asesoría técnica permanente.
“El campo se reactiva y se están mejorando las condiciones de vida de los productores, porque durante mucho tiempo las actividades agropecuarias estuvieron abandonadas”, sostuvo May Rodríguez.
La cuenta hacia 50 mil novillonas
La meta sexenal equivale a 5 mil paquetes. Con mil 500 al cierre de este año, el avance ronda el 30 por ciento, a poco más de dos años de gobierno.
No obstante, la curva puede acelerarse. Si se cumple la proyección de 2027, con mil 500 productores más y los 218 paquetes de reposición, el avance superaría el 60 por ciento a mitad del sexenio.
El secretario de la SEDAP, Guillermo Priego León, defendió el sello del modelo: “Solo con Javier May se hace este programa en nuestro país”.
La prueba de 2027
El momento decisivo llegará a mediados de 2027. Entonces los primeros beneficiarios de Macuspana cumplirán el plazo y comenzarán a devolver animales.
Si la devolución fluye, el programa dejará de depender solo del presupuesto. Si se atora, la meta quedará atada al dinero público. Por ahora, los becerros de Vernet indican que el ciclo va por buen camino.



