Las ciudades crecen rápido. A veces tanto que la memoria se queda atrás. Uno camina por avenidas, cruza colonias, repite nombres todos los días… y no sabe de dónde vienen. Eso es justo lo que el Ayuntamiento de Centro quiere corregir.
La presidenta municipal Yolanda Osuna Huerta anunció una campaña de difusión histórica en el polígono del Centro Antiguo de Villahermosa para explicar quiénes fueron los personajes que hoy dan nombre a calles, plazas y colonias. Nada solemne ni de museo. La idea es más simple: contar historias cortas, claras, en redes sociales, para que la gente entienda qué está pisando cuando camina la ciudad.
El anuncio se hizo durante el panel “De la Constitución de 1917 a 1919: la adecuación constitucional en Tabasco”, un encuentro con académicos, abogados e historiadores.
Ahí, Osuna soltó una observación que cualquiera puede confirmar: muchos jóvenes —y también adultos— pasan por Sánchez Magallanes, Galeana o Lino Merino sin tener idea de quiénes fueron. Los nombres se vuelven paisaje. Y cuando todo es paisaje, nada significa.
Por eso el proyecto se apoyará en el Archivo Municipal y en especialistas que prepararán cápsulas, datos y relatos breves. Contenido digerible. Sin discursos largos. Algo que se lea rápido en el teléfono y deje una idea clara: esa calle tiene historia, ese nombre tiene contexto, esa ciudad no empezó ayer.

MEMORIA COTIDIANA
Más allá del formato, el movimiento tiene un fondo político interesante. No se trata sólo de rescatar efemérides. También es una forma de fortalecer identidad. Cuando la gente entiende de dónde viene, participa más, pregunta más, exige más. Y eso, en la práctica, termina impactando la vida pública.
La alcaldesa vinculó esa idea con otro dato concreto de su administración: la aplicación local de la reforma de igualdad sustantiva impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. El resultado fue tangible. Hoy siete de cada diez delegaciones municipales están encabezadas por mujeres. No como cuota simbólica, sino como resultado de un proceso electivo paritario.
La combinación no es casual. Historia por un lado, representación por el otro. Identidad y participación. Son piezas distintas, pero se cruzan en el mismo punto: cómo se involucra la ciudadanía en lo público. Porque conocer el pasado ayuda a entender las reglas del presente.
Además, el calendario acompaña. En 2026 Villahermosa conmemorará 200 años de haber pasado de pueblo a ciudad y 110 años de recuperar su nombre actual. El Ayuntamiento quiere llegar a esas fechas con una comunidad más informada, no sólo con ceremonias y placas.
MÁS QUE FECHAS
Puede parecer una acción menor frente a obras o grandes presupuestos. No hay maquinaria ni inauguraciones. Pero a veces los cambios más duraderos empiezan por cosas menos vistosas: información clara, memoria compartida, conversación pública.
Si funciona, la campaña no sólo explicará quién fue tal o cual personaje. Puede ayudar a que la ciudad se reconozca a sí misma. Y eso, aunque no se vea en una fotografía, termina pesando en cómo la gente se apropia de su espacio.
En política local, ese tipo de detalles suele pasar desapercibido. Pero son los que construyen comunidad. Y gobernar, al final, también tiene que ver con eso.
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