Fachada del Centro de Convenciones Tabasco con explanada pública y visitantes caminando.
Vista exterior del Centro de Convenciones Villahermosa 2030, eje del plan de infraestructura que prioriza contratación local, supervisión ciudadana y control administrativo antes del inicio de obras.

Convenciones arranca con reglas estrictas; priorizan control, economía local y vigilancia

En Tabasco los anuncios de obra pública suelen empezar por la maqueta: renders brillantes, fechas optimistas y promesas largas. Esta vez el Gobierno estatal tomó otra ruta.

Antes del concreto, el proyecto Villahermosa 2030 comenzó por lo menos vistoso: reglas, controles y condiciones de contratación. No hubo espectáculo; hubo procedimientos. Y en infraestructura, los procedimientos suelen pesar más que el discurso.

El secretario de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, Daniel Arturo Casasús Ruz, explicó que la instrucción fue cerrar márgenes desde la licitación. Convocatoria bajo normativa estatal, requisitos de registro local y preferencia a empresas con operación comprobable en Tabasco. La intención es concreta: que la derrama económica permanezca en el estado.

  • Auditorio amplio con escenario central y cientos de asistentes en un foro moderno.

No es un detalle menor. En proyectos de gran escala, el origen de los contratistas determina buena parte del impacto económico. Si construyen compañías locales, el dinero circula en nómina, proveedores y subcontratos. Si llegan de fuera, el flujo se dispersa. La diferencia no aparece en la maqueta, pero sí en el empleo cotidiano.

Con ese criterio se plantea el nuevo Centro de Convenciones, con inversión estimada de 2 mil millones de pesos y una proyección superior a mil 500 empleos directos. El paquete se dividirá en partidas técnicas que pueden absorber constructoras regionales. Cámaras empresariales y colegios profesionales ya fueron convocados. Participar implica ejecutar y responder.

REGLAS ANTES DEL CONCRETO

En paralelo, el gobierno incorporó un mecanismo poco común en la obra estatal: un Comité de Vigilancia Ciudadano. Vecinos, empresarios y representantes sociales revisarán avances, calidad y tiempos. El esquema se acompaña de supervisión técnica externa independiente. La lógica es sencilla: quien construye no puede ser su propio árbitro.

El modelo responde a una experiencia acumulada. Tabasco arrastra antecedentes de proyectos retrasados o inflados que erosionaron la confianza pública. En ese contexto, la transparencia dejó de ser un valor abstracto y se volvió una necesidad operativa. Sin control visible, cualquier megaproyecto arranca con sospecha.

El arranque formal, previsto para febrero, tampoco se limita al edificio. El plan contempla ampliación de Paseo Tabasco, un nuevo puente sobre el Carrizal y transporte híbrido. Se trata de infraestructura complementaria para integrar el recinto a la dinámica urbana. El objetivo es evitar un complejo aislado.

La lectura económica es directa. Durante años, Villahermosa compitió con espacios adaptados mientras otras capitales del sureste captaban congresos y exposiciones. Sin capacidad suficiente, los eventos simplemente se iban. Hoteles vacíos, restaurantes sin clientes y servicios detenidos. No invertir también tiene costos.

EL ENTORNO TAMBIÉN CUENTA

El complejo contempla áreas de exposición, auditorio, salones modulares y espacios de gran formato. La meta es atraer congresos médicos, ferias comerciales, convenciones empresariales y espectáculos. Actividad constante más que temporadas aisladas. Turismo de reuniones, no eventos esporádicos.

Desde el sector privado, la lectura es pragmática. Sin infraestructura adecuada, los organizadores no consideran la plaza. El recinto cubre una carencia histórica. Primero se necesita el espacio; después llega la agenda. Es un requisito básico para competir.

El punto central, sin embargo, no es el tamaño del edificio. Es el método. Recursos plurianuales, contratación local, supervisión externa y calendario definido ofrecen más certidumbre que cualquier presentación digital. Son decisiones administrativas que reducen riesgos de sobrecostos y abandono.

En esa línea se mueve la administración del gobernador Javier May Rodríguez: controles antes que anuncios. No hay narrativa épica, sino énfasis en procedimientos. Puede ser menos llamativo, pero apunta a resolver fallas estructurales que han frenado proyectos anteriores.

MÉTODO Y POLÍTICA

Si el plan se ejecuta como está planteado, Villahermosa no sólo sumará un edificio. También puede modificar su posición en el mercado regional de servicios, comercio y turismo de negocios. El impacto real no se medirá el día de la inauguración, sino en la actividad sostenida meses después.

El desafío, en todo caso, no es abrir puertas, sino cumplir plazos y costos. Los candados administrativos, la vigilancia ciudadana y la licitación local son herramientas, no garantías. Funcionan si se aplican con consistencia. En un estado con historial de anuncios fallidos, el resultado dependerá menos del diseño y más de la ejecución.

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