CDMX.— En Palacio Nacional, la Presidenta Claudia Sheinbaum trazó este martes una línea política que combina firmeza diplomática, defensa de la soberanía y vigilancia regulatoria.
Un día después de su llamada telefónica con el Presidente estadounidense Donald Trump, la mandataria respondió con una narrativa que buscó cerrar filas, contener la especulación y reafirmar el papel de México como un país que coopera, pero no se subordina.
El enfoque de la Presidenta, con el sello de su estilo político —directo, sobrio y sin dramatización—, apuntó a desmontar la idea de que la relación bilateral se mueve a partir de presiones externas o tensiones provocadas por grupos opositores.

Sheinbaum recordó que los principios de la política exterior mexicana se fundan en la independencia y la no intervención, y sostuvo que algunos actores esperaban un desencuentro para exigir la presencia dominante de Estados Unidos en asuntos internos.
“México es un país libre, independiente y soberano”, subrayó, colocando en la mesa una advertencia política: quienes buscan justificar una intervención, dijo, son los mismos que no han logrado construir fuerza interna.
LÍNEA DIPLOMÁTICA
Sheinbaum reveló que la llamada con Trump no surgió de un impulso repentino. Hubo gestión directa con la Casa Blanca y un puente facilitador a través del embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, a quien la Presidenta agradeció públicamente por su intervención.
El dato no es menor: reconoce la importancia del canal diplomático, pero deja claro que la comunicación se dio bajo condiciones de igualdad, no de dependencia.
La mandataria narró que el contacto se coordinó tanto por vía institucional como mediante la interlocución con el embajador, a quien calificó como un apoyo constante en gestiones binacionales. Con ello, matizó la narrativa de tensión que algunos sectores quisieron instalar tras la llamada.
En el fondo, Sheinbaum operó un mensaje doble: neutralizar la expectativa de conflicto y reforzar que México mantiene una posición firme, cuidadosa y basada en respeto mutuo.
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MENSAJE INTERNO: SOBERANÍA Y PRESIONES
La Presidenta aprovechó la conferencia para lanzar una crítica directa a sectores opositores, a quienes acusó de promover la narrativa de incapacidad del gobierno mexicano. Según explicó, estas voces esperaban una “mala salida” en la llamada para argumentar que México requiere tutela o intervención de Washington.
La mandataria recordó episodios históricos —la pérdida de territorio en el siglo XIX y los intentos de invasión durante la Revolución— para subrayar que la soberanía ha tenido un costo alto y que su gobierno no permitirá retrocesos ni cesiones de autoridad.
“Cualquier tema, los mexicanos somos capaces de resolverlo”, dijo, recordando que diálogo y coordinación no significan subordinación.


VIGILANCIA ECONÓMICA: ASEGURADORAS EN LA MIRA
En un giro hacia la agenda económica, Sheinbaum anunció que instruyó a la Secretaría de Hacienda a vigilar que las aseguradoras no incrementen los costos de las pólizas como consecuencia de los ajustes a las reglas del IVA, que modificaron el mecanismo de deducibilidad para el sector.
La advertencia presidencial responde a reportes que señalaban incrementos de hasta 20 por ciento en los seguros, en un intento de trasladar a los usuarios el impacto fiscal que entró en vigor este año.
“No debe ser así”, sostuvo la mandataria, y pidió a Hacienda verificar que las empresas no utilicen los cambios regulatorios para encarecer el mercado. El mensaje refuerza la línea de Sheinbaum de mostrar un Ejecutivo que interviene cuando observa distorsiones económicas que afectan a consumidores.
RUTA BILATERAL: SEGURIDAD Y T-MEC
Al delinear su postura, Sheinbaum adelantó que funcionarios de su gabinete viajarán a Washington para reforzar la coordinación en materia de seguridad. También anunció que habrá una nueva conversación con Trump para revisar temas comerciales y el marco del T-MEC, que entrará a evaluación este año.
El énfasis fue claro: México avanzará con diálogo, pero desde una posición firme y sin aceptar presiones que vulneren su autonomía.
En un país donde los debates sobre seguridad, migración y soberanía suelen convertirse en armas políticas, Sheinbaum busca blindar la narrativa presidencial: cooperación sí, sumisión no. Una línea que, ante la expectativa de la oposición y la presión externa, define buena parte del pulso político de la semana.


