CÁRDENAS.— En un estado donde hablar de agua suele significar inundaciones, la noticia de este martes trastocó la narrativa: dos comunidades de Cárdenas pusieron fin a 12 y hasta 20 años de vivir sin suministro regular.
Con datos en mano y una frase de carga política —“Cárdenas está resurgiendo en su economía y en su dignidad”— el gobernador Javier May Rodríguez encabezó la entrega de obras que modifican, al menos en esta región, la relación cotidiana con el agua.
El mandatario abrió operación en la rehabilitada planta potabilizadora de Paso y Playa 2, una infraestructura clave para más de 80 mil habitantes, y en el Sistema de Agua Potable de Miguel Hidalgo, donde 2 mil 160 personas vivieron más de una década dependiendo de pipas, pozos improvisados y gestiones fallidas. Para una zona castigada por el abandono hidráulico, el anuncio es más que obra pública: es un reordenamiento de lo básico.

REHABILITACIÓN MILLONARIA
La intervención en Paso y Playa 2 implicó una inversión de 16 millones 235 mil pesos, ejecutada por la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS).
La planta ahora opera con sistemas nuevos de cloración, tanques de reactivos, bombas dosificadoras, filtros renovados y una capacidad de 500 litros por segundo, suficiente para estabilizar el abasto que durante años fue un espejismo.
La obra llega después de administraciones que no intervinieron la infraestructura y que, según técnicos presentes, dejaron “la red colapsada, con equipos obsoletos y sin mantenimiento de fondo”.
La gira incluyó a los titulares de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, Daniel Casasús, y de Bienestar, Mayra Paloma López, señal de que el proyecto se vincula con otras líneas de inversión territorial.
May no eludió el contraste político:
“Nada más hacía falta hacer equipo con el pueblo para salir adelante”.
Con esa frase cerró el mensaje en una comunidad cuyo nombre está ligado a los playones de la costa, pero cuyas redes hidráulicas habían estado prácticamente muertas.
Estamos beneficiando a más de 80 mil habitantes de Cárdenas, Tabasco, con la rehabilitación de la primera etapa de la planta potabilizadora que inauguramos, acompañados nuestro amigo, el presidente municipal, Euclides Alejandro Alejandro, en la r/a Paso y Playa 2. pic.twitter.com/idAqwSYAW6
— JAVIER MAY (@TabascoJavier) January 7, 2026
EL OTRO NUDO: MIGUEL HIDALGO
Horas antes, la ranchería Miguel Hidalgo primera sección vivió un acto que sus propios habitantes calificaron de “increíble después de 12 años sin agua”. CEAS rehabilitó el pozo profundo, la caseta de operación, una bomba sumergible y la subestación eléctrica.
La inversión —1 millón 792 mil pesos— es pequeña en comparación con la planta de Paso y Playa, pero significativa en términos sociales: recupera un derecho básico.
El gobernador reconoció la persistencia de los habitantes:
“No es nada fácil vivir 12 años sin agua.”
Y dejó una línea con peso político-administrativo:
“Se resolvió porque hubo ejercicio honesto y responsable de los recursos públicos.”
Ese matiz —sin señalamientos directos, pero con contraste implícito— resume el tono de un mitin que buscó recuperar confianza en un municipio históricamente fracturado entre rezagos y abandono.








LA AGENDA QUE SIGUE
El anuncio no se limitó a entregar dos obras. May adelantó trabajos de mantenimiento en cinco cárcamos para febrero y un desazolve de la red de drenaje antes de la temporada de lluvias.
Para un municipio que sufre el doble filo del agua —sequía prolongada y saturación pluvial— el mensaje es claro: la administración quiere evitar el ciclo perverso de reparar solo cuando colapsa.
El trasfondo técnico-político es evidente: Cárdenas necesitaba desmontar el rezago hidráulico para que funcione cualquier estrategia de bienestar, desde salud hasta movilidad escolar.
En ese sentido, el conjunto de obras no solo reestablece un servicio, sino que intenta romper dos décadas de improvisación.
SIGNIFICADO POLÍTICO DEL DATO
En términos de política pública, el movimiento coloca a Tabasco en una agenda que no había logrado consolidarse: inversión hidráulica preventiva, no solo reactiva. Y en clave política, el gobernador hiló la narrativa de territorio: “resurgimiento”, “dignidad”, “hacer equipo con el pueblo”.
Sin estridencias, pero con un filo claro, el mensaje apunta a reconstruir confianza en una región donde miles de familias vivieron en carne propia la ausencia del Estado. La nota de fondo no está en el monto, sino en el hecho: dos comunidades dejaron de peregrinar por agua después de 12 a 20 años.
Es un dato que pesa.


