Javier May (en círculo de color gris) y Adán Augusto, separados dos filas y tres asientos, resumen la tensión.

Blindaje contra traidores: Morena se vacuna y deja sangrar a Adán

Durazo y Alcalde activan comisión “anti‑chapulines”; el caso Bermúdez exhibe fractura en Tabasco y deja a Adán en la cuerda floja.

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CDMX.— La mañana amaneció templada frente al Hotel Barceló de la Ciudad de México. Consejeros estatales y gobernadores hicieron fila mientras los reporteros buscaban declaraciones; Adán Augusto López evitó la entrada principal y accedió por un acceso lateral del estacionamiento, esquivando la mayoría de las cámaras que cubrían la sesión.

Ya dentro, cuando el maestro de ceremonias presentó a cada integrante del presidium, un puñado de voces se animó a corear “¡No estás solo!” en favor del exgobernador tabasqueño. “Solo 25 compañeros gritaron ‘¡No estás solo!’; no fueron más, y menos todos. Yo no sé si Adán vino de Transilvania o de Tabasco —habría que investigarlo”, ironizó esa misma noche Paco Ignacio Taibo II en el programa Los Periodistas de Canal Once, poniendo cifra exacta al tibio respaldo recibido.

Dentro del salón, el personal del partido acomodó a los asistentes en un presidium de tres hileras que revelaba jerarquías sin necesidad de anuncios. La primera quedó para la dirigencia nacional; en la segunda y tercera, entre otros mandatarios en activo, tomó asiento Javier May, colocado a pocos lugares a la derecha de Adán.

El contraste resultaba ineludible: el gobernador que denunció a un exjefe policiaco y el exgobernador que carga con esa sombra compartían espacio, pero no palabras.

Circulaba otro dato que pocos comentaban en voz alta: la ausencia de AndrésManuel LópezBeltrán, secretario de Organización. Su nombre figuraba en el protocolo, pero la dirigencia no ofreció explicación; distintos consejeros aludieron a vacaciones o asuntos de salud. Esa inasistencia añadía un matiz de incertidumbre justo cuando el partido se disponía a aprobar un filtro anticorrupción destinado a blindar su identidad rumbo a 2027.

Con el quórum confirmado, la sesión comenzó sin estridencias: se pidieron teléfonos en modo silencioso y se declaró abierto el debate que revelaría, en breve, quién suma y quién simula dentro de Morena.

GOLPE ÉTICO

La primera intervención corrió a cargo de LuisaMaríaAlcalde, quien sentó la línea con una frase lapidaria: “Todo aquel que se desvíe de los principios deberá responder por sus actos”. Sin mencionar nombres, la presidenta nacional de Morena dejó claro que el caso Bermúdez era la vara con la que se mediría la disciplina interna. 

A continuación, el presidente del Consejo, AlfonsoDurazo, endureció todavía más el tono: “Blindamos al movimiento de quienes confunden sumar con simular”. El auditorio se mantuvo en silencio; las advertencias no necesitaban traducción.

Tras un breve receso de votación electrónica, los consejeros aprobaron por mayoría la ComisiónEvaluadora de Incorporaciones, presidida por Alcalde e integrada por Durazo, la secretaria general CarolinaRangel y dos figuras de la 4T. 

Su mandato: filtrar nuevos liderazgos, verificar buena fama pública y vetar a cualquier aspirante que pudiera “contaminar” la identidad del partido. La Secretaría de Organización —encabezada por el ausente AndrésManuelLópezBeltrán— quedó fuera del órgano, desplazamiento que pasó sin debate pero no sin lecturas políticas.

Durazo redondeó el mensaje con una advertencia dirigida tanto a militantes históricos como a recién llegados: “Nadie está por encima del proyecto; nadie tiene derecho a adelantarse ni a chantajear con la ruptura”. La frase resonó en el salón y fijó frontera para las campañas de 2027: la lealtad sería a los principios, no a las ambiciones personales ni a apellidos con historia.

El consenso sobre el filtro anticorrupción, sin embargo, abrió una pregunta que flotó entre los asistentes: ¿bastará una comisión para contener la presión de grupos y padrinazgos cuando el reloj electoral acelere? Esa inquietud marcaría el pulso del debate que seguiría avanzando en los pasillos, lejos del micrófono oficial.

EL ACORRALADO

Ni bien tomó asiento, AdánAugusto López se mantuvo en perfil bajo: ningún discurso, apenas un saludo protocolario. Su única declaración había sido horas antes, al llegar: “Ya informé, que las autoridades investiguen; cerremos filas con la Presidenta”.

El intento de bajar el volumen contrastaba con los números que lo persiguen: bajo su gestión en Tabasco, los homicidios pasaron de 1,744 (2013‑2018) a 3,198 (2019‑2024), un salto de 83 por ciento según registros oficiales publicados por diario Reforma este domingo. Su ex secretario de Seguridad, HernánBermúdez, ahora es buscado por Interpol en 90 países por presuntos vínculos con “La Barredora”.

Las cifras de violencia son acompañadas por la memoria. “García Luna fue el ejecutor. Pero ni modo que quien ocupaba la máxima responsabilidad del Estado pues no supiera. Claro que sabía… La justicia a veces tarda en llegar, y siempre llega”, sentenció Adán Augusto en 2023, cuando exigía cuentas al calderonismo. Hoy, esa máxima regresa en su contra mientras las pesquisas sobre Hernán Bermúdez avanzan y la dirigencia le exige explicar por qué el crimen se instaló en Tabasco bajo su mandato.

La presión no viene solo de los expedientes. El viernes previo, ClaudiaSheinbaum pidió públicamente que el senador exponga su versión “para que la gente conozca qué sucedió”. A ello se suma la postura de JavierMay, quien días antes recalcó: “Cada quien es responsable de sus hechos”. La dirigencia morenista, en voz de Durazo, completó el cerco al subrayar que ningún militante está por encima del proyecto.

En el salón, la tensión se medía en decibelios. Cada vez que la Comisión Evaluadora se mencionaba, varias miradas apuntaban a la segunda fila. Así, el blindaje ético recién votado se convirtió en una lupa inmediata sobre el legislador tabasqueño: el filtro interno podría terminar siendo el preludio de un deslinde mayor si las investigaciones federales —anunciadas para el 22 de julio— confirman complicidades más allá de Bermúdez.

FILTRO GUINDA

La recién creada ComisiónEvaluadora se convirtió en el eje del blindaje anticorrupción aprobado por el Consejo. Presidirá LuisaMaríaAlcalde, acompañada de AlfonsoDurazo, la secretaria general CarolinaRangel y dos figuras adicionales de la 4T

Su mandato: revisar cada ficha de aspirante externo, verificar “buena fama pública” y vetar a quien aparezca ligado a prácticas de corrupción.

Durazo detalló que la comisión podrá frenar afiliaciones “si detecta indicios de simulación” y deberá emitir un dictamen antes de que un nuevo cuadro solicite registro. Además, tendrá facultad para auditar trayectorias de militantes que busquen saltar a cargos en 2027, exigiendo carta de no inhabilitación y declaración patrimonial pública. Todo aspirante firmará un compromiso de lealtad a principios y renunciará a campañas adelantadas.

Llamó la atención que la Secretaría de Organización, encabezada por AndrésManuel LópezBeltrán, quedó fuera de este órgano. Dirigentes minimizaron el ajuste, pero entre consejeros se interpretó como un desplazamiento del área que históricamente gestionaba territorios y estructuras.

La gran incógnita es si este mecanismo de control interno bastará para contener la presión de grupos locales y arribistas con recursos y padrinazgos. Por ahora, la dirigencia apuesta su reputación a que el filtro guinda marque una línea roja: sumar sí, simular jamás.

AUSENCIA NOTORIA

La inasistencia de AndrésManuelLópezBeltrán —titular de la Secretaría de Organización— fue el dato más comentado en los pasillos. Su nombre figuraba en la convocatoria, pero un suplente ocupó discretamente el lugar asignado y la dirigencia evitó explicaciones oficiales. Algunos consejeros aludieron a vacaciones, otros a asuntos de salud; lo cierto es que el partido arrancó la sesión sin uno de sus operadores clave.

La ausencia cobra peso porque la Secretaría de Organización quedó excluida del recién creado filtro guinda, órgano que verificará nuevas afiliaciones y auditará trayectorias rumbo a 2027. Con el mando de la depuración en manos de Alcalde y Durazo, el secretario faltante pierde margen para influir en la construcción territorial y en la lista de candidaturas.

Dirigentes cercanos insisten en que “su visión se votó” aunque no estuviera presente, pero la lectura política apunta a un reacomodo de poder dentro de la 4T: la simbología familiar cede terreno a criterios de lealtad verificable y fama pública.

Sin aclarar el motivo real, la inasistencia deja flotando la duda de si fue un gesto calculado para no avalar el nuevo dique o simplemente una ausencia circunstancial.

Sea cual sea la razón, el episodio se convirtió en el primer test de unidad interna: mostró que la dirigencia puede avanzar en reformas estratégicas aun cuando falten apellidos ilustres. El reto será sostener esa cohesión conforme se acerque la batalla electoral y los filtros comiencen a vetar aspiraciones con peso histórico.

HOJA DE RUTA

La aprobación del Plan 2027 colocó metas concretas sobre la mesa. Morena se impuso la creación de 71,541 comités seccionales —uno por cada sección electoral del país— como columna vertebral de la movilización.

Cada gobernador y dirigente estatal quedó encargado de alinear padrones, capacitar responsables y reportar avances trimestrales; quien no cumpla, advirtió Durazo, “quedará fuera de la conversación sobre candidaturas”.

Junto al despliegue territorial, la cúpula avaló un Plan Municipalista para capacitar alcaldes y síndicos en políticas sociales y control de obra pública, blindaje que buscan exhibir como antídoto contra la corrupción local.

La dirigencia espera que los resultados se traduzcan en narrativa electoral: gobiernos municipales morenistas con gestión transparente y obra verificable.

El Consejo también ratificó la orden de prohibir campañas adelantadas. Ningún aspirante podrá contratar espectaculares ni iniciar giras proselitistas antes de los tiempos marcados por la ley.

Durazo fue tajante: “Nadie chantajeará al movimiento con amenazas de ruptura; la lealtad se mide respetando el calendario”. Al mismo tiempo, la Comisión Evaluadora vigilará redes sociales y reportes de gastos para frenar cualquier intento de “precampaña encubierta”.

Con estas reglas, la hoja de ruta persigue un doble objetivo: mantener la unidad mientras se construye músculo territorial y cerrar la puerta a los métodos que, irónicamente, Morena criticó en sexenios pasados. Queda por ver si la disciplina interna aguanta la presión conforme se acerque la carrera de gubernaturas, Congreso y alcaldías en 2027.

RELOJ DE ARENA

La cuenta regresiva hacia el informe federal del 22 de julio mantiene al partido en vilo. Ese documento, elaborado por el Gabinete de Seguridad, ofrecerá detalles sobre la fuga de Hernán Bermúdez, su presunto vínculo con “La Barredora” y la responsabilidad omisiva o directa de exfuncionarios tabasqueños.

Para Morena será la primera prueba de su blindaje anticorrupción recién estrenado: si el reporte confirma complicidades, la dirigencia deberá reaccionar con la misma severidad que proclamó en el Consejo.

Tres escenarios se discuten tras bambalinas. El primero, de expulsión fulminante, implicaría que el expediente implique de manera clara a actores internos; la Comisión Evaluadora tendría que activar los nuevos estatutos y dejar fuera a quienes “contaminen” al movimiento.

Un segundo escenario habla de comparecencia voluntaria: Adán Augusto podría presentarse ante la Fiscalía o emitir un informe detallado para disipar sospechas, evitando fracturas mayores. El tercer camino apuesta por la unidad interna: convertir el informe en ejemplo de transparencia, sancionar sólo a mandos intermedios y preservar la cohesión rumbo a 2027.

Sea cual sea la ruta, el Caso Bermúdez dejó de ser un asunto local y se instaló en el corazón político de la 4T. Cada hora que pasa acerca el momento en que Morena deberá demostrar si su discurso de “cero impunidad” es un pilar sólido o apenas un eslogan sometido a prueba por el propio calendario.

GOLPE FINAL

Apretado entre sus propios acuerdos y la sombra del casoBermúdez, Morena decidió ponerse a prueba antes de que lo hagan las urnas. El blindaje aprobado —una ComisiónEvaluadora con dientes y la prohibición de campañas adelantadas— marca la pauta de lo que podría ser la etapa post‑fundadores: unidad interna sujeta a exámenes de transparencia y fama pública. 

Pero la verdadera medida llegará con el cronómetro: si el informe del 22 de julio confirma complicidades, el partido deberá exhibir la misma severidad que predica o resignarse a cargar una fractura que puede sangrar hasta 2027. En Tabasco y más allá, la brújula de la 4T apunta a un solo destino: demostrar que el proyecto está por encima de apellidos, silencios y herencias bravas.

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