El último día de descanso no se vivió en carretera ni en aeropuerto. Se vivió en la alberca. En la Ciudad Deportiva de Villahermosa, el cierre vacacional tuvo rostro familiar: niñas corriendo, adultos vigilando y un dato que resume la escena, 3 mil 249 visitantes en cinco días. No es turismo de postales. Es recreación de banqueta.
Desde temprano, el espacio operado por el INJUDET se convirtió en refugio cercano. “Aquí vine con mi hija y mis dos nietas a distraernos un rato”, contó Doña Flor, vecina de Gaviotas. Su testimonio no es aislado. Explica una realidad: para muchas familias, quedarse también es una decisión económica.
Además, la asistencia creció conforme avanzaron los días. El viernes llegaron 730 personas, el sábado 878 y el domingo 800. La curva no es casual. Refleja cómo el fin de semana concentra la movilidad urbana, incluso en espacios gratuitos.



Recreación que revela brechas
No obstante, detrás del ambiente festivo hay una lectura más profunda. La alberca pública no compite con destinos turísticos; compensa lo que muchos no pueden pagar. “Es muy buena para quienes no tienen oportunidad de salir de la ciudad”, dijo Francis “N”, quien acudió casi toda la semana.
En este sentido, el dato es político. El acceso gratuito a espacios recreativos funciona como amortiguador social. No resuelve la desigualdad, pero la contiene. Y lo hace en un momento clave: el cierre del periodo vacacional.
“Mi niña acaba de aprender a nadar y la trajimos para que practique jugando”, agregó. Esa frase, simple, expone el valor del espacio público: aprendizaje, convivencia y permanencia en comunidad.
Operativo estatal bajo presión
Mientras la ciudad se concentraba en la alberca, el resto del estado registraba una movilidad mayor. De acuerdo con el reporte oficial, 136,908 personas visitaron destinos turísticos en Tabasco, con 18,414 vehículos movilizados.
El operativo de Semana Santa desplegó cobertura en cuatro regiones: Costa, Sábana, Frontera Sur y Sierra. Hubo 50 atenciones prehospitalarias y 4 rescates. El balance general apunta a control operativo, aunque no sin incidentes.
El caso más delicado ocurrió en Teapa. Un turista originario de Coatzacoalcos murió por sumersión en un balneario. Entró a una zona profunda. No salió. El dato rompe el discurso del “saldo blanco total” y obliga a matizar.
Seguridad, percepción y realidad
Por ello, el balance no es absoluto. Las autoridades destacan coordinación institucional y presencia preventiva. Sin embargo, la muerte registrada revela que el riesgo sigue ahí, especialmente en espacios naturales.
Aun así, el 12 de abril cerró con saldo blanco en la mayoría de zonas monitoreadas. La diferencia entre días muestra algo relevante: la seguridad no es constante, es variable según la afluencia.
En paralelo, en la Ciudad Deportiva, visitantes como Jesús “N” resumieron la percepción urbana: “Es un buen lugar, está bien cuidado, hay mucha seguridad”. Esa frase conecta con otro fenómeno: cuando el Estado logra controlar un espacio, la percepción cambia de inmediato.
El regreso a la rutina
El cierre de la alberca a las 16:00 horas del domingo marcó más que el fin de una actividad. Señaló el regreso a clases. El regreso a la rutina.
En ese tránsito, quedan dos Tabascos visibles. El que viaja, con más de 136 mil visitantes en destinos turísticos. Y el que se queda, encontrando en una alberca pública su única escapatoria.
Ambos conviven. Ambos definen la realidad del estado.
¡Mantente informado en WhatsApp!
Recibe las noticias más importantes de Tabasco y México directamente en tu celular.



