Bebidas energéticas y sueros saborizados compiten en anaqueles, sin advertencias nutricionales visibles.

Sueros azucarados: negocio libre de impuestos bajo lupa en el Congreso

CDMX.— En México, un producto que se vende en anaqueles de supermercados como alivio inmediato para el cansancio, la deshidratación o la “cruda” mueve un mercado de 360 millones de litros anuales.

Son las llamadas bebidas con electrolitos orales, conocidas comercialmente como sueros, que se promueven como solución médica pero se consumen como refrescos.

El punto neurálgico: al estar catalogadas como “medicamentos”, estas botellas escapan al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que grava a las bebidas saborizadas con exceso de azúcares.

Morena en la Cámara de Diputados calculó que, de gravarse como refrescos, estas bebidas habrían aportado 591 millones de pesos en recaudación en 2025.

UN REFRESCO DISFRAZADO DE SUERO

El comparativo que circuló en San Lázaro resulta demoledor: una botella de Electrolit de 625 ml contiene 31.25 gramos de azúcares, casi la misma proporción que un refresco de cola de 500 ml (37.5 gramos).

Ambos productos rondan las 60 calorías por 200 ml. La diferencia no está en el contenido, sino en la regulación: el refresco porta sellos negros de advertencia, el suero no.

Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de Morena, lo sintetizó así: “Los sueros saborizados difieren significativamente de las sales de rehidratación oral reconocidas por la OMS y el Sistema Nacional de Salud. No son medicamentos, son bebidas con azúcar”.

La discusión trasciende las finanzas públicas. En colonias populares de ciudades como Villahermosa, Monterrey o Ciudad de México, estas bebidas se consumen como refrescos cotidianos.

En tiendas de conveniencia, compiten en la misma góndola que aguas saborizadas o bebidas deportivas, pero sin los sellos de advertencia que alertan al consumidor.

El riesgo sanitario es doble: altas concentraciones de glucosa y sodio que no responden a una formulación médica, y un consumo masivo que alimenta la epidemia de obesidad y diabetes.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños no consuman más de 25 gramos de azúcares añadidos al día; un solo envase de suero saborizado rebasa ese límite.

ENTRE DEPORTE Y ENFERMEDAD

Expertos subrayan que hay que distinguir:

  • Soluciones de rehidratación oral (SRO): diseñadas para cuadros de diarrea o vómito, con osmolaridad baja y proporción precisa de glucosa y sodio.
  • Bebidas deportivas: útiles en ejercicios intensos y prolongados, con carbohidratos al 4–6% y sodio moderado.
  • Sueros saborizados: ni cumplen función terapéutica estricta ni se ajustan al perfil deportivo; se quedan en una zona gris de consumo masivo.

La falta de claridad regulatoria ha permitido que empresas coloquen sueros en el mercado sin los mismos controles fiscales y de advertencia que un refresco.

EDULCORANTES BAJO OBSERVACIÓN

Las versiones “zero” han ganado espacio, con edulcorantes como sucralosa o acesulfame-K. La FDA los considera seguros, pero estudios observacionales recientes advierten un posible incremento del riesgo cardiovascular en consumos altos. La evidencia no es concluyente, pero alimenta el debate sobre si sustituir azúcar por químicos es solución real o espejismo.

El dilema político se resume en dos planos:

  1. Financiero: un boquete de casi 600 millones de pesos anuales en un contexto de presiones fiscales.
  2. Sanitario: la contradicción de permitir que bebidas con perfiles azucarados similares a un refresco se vendan como medicamentos sin advertencias visibles al consumidor.

La bancada de Morena planteó en su reserva a la Ley de Ingresos 2025 que estas bebidas sean consideradas bebidas saborizadas cuando contengan azúcares añadidos. Sería un giro que equipara la política fiscal con la sanitaria.

En paralelo, voces médicas urgen a reforzar la educación al consumidor: agua como principal hidratante, sueros orales sólo en caso de enfermedad, y bebidas deportivas limitadas a atletas de alto rendimiento. El resto, dicen, es mercadotecnia disfrazada de medicina.


DEL MEDICAMENTO AL ANAQUEL

  • 2003–2006: OMS y Unicef adoptan SRO de osmolaridad reducida como estándar.
  • 2010: México endurece etiquetado de bebidas azucaradas.
  • 2020: NOM-051 introduce sellos frontales de advertencia.
  • 2025: Morena propone gravar sueros saborizados con IEPS.

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