Rubén Rocha Moya camina hacia el Palacio de Gobierno de Culiacán tras reasumir el cargo de gobernador
Rubén Rocha Moya se dirige al Palacio de Gobierno de Culiacán el 21 de agosto, horas antes de solicitar por segunda vez licencia al cargo.

Rocha Moya: 34 horas de poder y una salida amarrada desde Palacio Nacional

CULIACÁN.— El viernes por la mañana, a las 8:46 horas, Rubén Rocha Moya volvió a sentarse en la silla que había dejado vacía durante 112 días. Treinta y cuatro horas después, ya la estaba dejando otra vez.

El sábado 22 de agosto, alrededor de las 18:00 horas, el gobernador de Sinaloa envió un oficio al presidente de la Diputación Permanente del Congreso local, Manuel de Jesús Guerrero Verdugo, en el que pidió licencia temporal “con carácter indefinido”, sin dar mayores explicaciones. “Por así considerarlo pertinente”, escribió, “me presento ante ese Honorable Poder Legislativo para efecto de solicitar licencia temporal con carácter indefinido, por más de treinta días, al cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa”.

El oficio se ampara en el artículo 50, fracción VIII, de la Constitución sinaloense. Horas más tarde publicó un mensaje más corto en X: “Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”.

Una vuelta calculada, una salida obligada

Rocha había regresado el 21 de agosto, a las 8:46 de la mañana, con un mensaje grabado desde el despacho del Palacio de Gobierno que buscaba curarse en salud antes de que nadie le reclamara nada: dijo que retomaba el cargo “con la frente limpia y en alto” y presumió que “como la propia Fiscalía General de la República lo ha informado ya, en conferencia de prensa, no existen los mínimos elementos de prueba” en su contra. De paso, anunció que pensaba aguantar en el puesto hasta el 31 de octubre de 2027.

El festejo le duró lo que tarda un fin de semana en pasar. Según morenistas de Sinaloa, la orden de frenar no vino después, en forma de comunicado ni de regaño público: llegó desde la tarde misma del viernes, “desde Palacio Nacional”, horas antes de que Sheinbaum publicara una sola línea.

Por eso Rocha canceló, casi de inmediato, las reuniones que ya tenía agendadas con alcaldes y sectores productivos —el arropo que necesitaba para presentarse como gobernador consolidado, no como uno de facto—. Lo que se vio hacia afuera como un rechazo espontáneo del partido fue, en los hechos, la ejecución de algo que ya se había decidido puertas adentro: primero la instrucción privada, después la condena pública, y al final el oficio de licencia. En ese orden.

La Secretaría de Gobernación salió a decir que la decisión era “exclusivamente” personal y que no tenía respaldo del Gobierno federal —una frase que, vista con el dato de Palacio Nacional encima, suena menos a sorpresa institucional y más a guion ya escrito—. La dirigencia nacional de Morena —con Ariadna Montiel y Citlalli Hernández sumándose por su cuenta en redes— se deslindó, igual que las bancadas del partido en San Lázaro y en el Senado. De los 23 gobernadores de la 4T, ninguno salió a defenderlo. Todo el sábado, el Palacio de Gobierno de Culiacán se vio prácticamente vacío; solo entraron algunos secretarios.

Rubén Rocha Moya ofrece un mensaje a la ciudadanía de Sinaloa desde el despacho del Palacio de Gobierno
Rocha Moya se dijo “ajeno e inocente” de las acusaciones en su contra al anunciar su regreso al cargo.

La sentencia de verdad llegó por escrito y sin mencionar a nadie. La presidenta Claudia Sheinbaum publicó un mensaje en el que advirtió que ningún interés personal puede estar por encima del pueblo y la Nación, “mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder”.

Siguió: “el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo termina enfrentándose a la historia”. Y cerró con la frase que más se comentó ese fin de semana: “por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, están el pueblo y la Nación”. A Rocha no lo nombró. No hacía falta.

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EL ORDEN DE LOS HECHOS

La secuencia entre la orden privada, la condena pública y la licencia sugiere un guion, no una improvisación.

1

VIERNES 21 AGO, POR LA TARDE

Desde “Palacio Nacional” le piden frenar su intento de consolidarse en el cargo, según fuentes de Morena en Sinaloa. Cancela sus reuniones con alcaldes y sectores productivos.

2

SÁBADO 22 AGO, POR LA MAÑANA

Sheinbaum publica en X que “ningún interés personal puede estar por encima del pueblo y la Nación”, sin mencionar a Rocha por su nombre.

3

SÁBADO 22 AGO, 18:00 HORAS

Rocha envía el oficio al Congreso de Sinaloa solicitando licencia temporal con carácter indefinido.

El paso 1 proviene de una fuente partidista sin confirmación oficial; los pasos 2 y 3 están documentados en publicaciones y oficios públicos.

FUENTE: Elaboración propia con declaraciones y documentos públicos

Que se haya enterado del regreso por una publicación en X, y no por una llamada directa entre la jefa del Ejecutivo federal y un gobernador de su propio partido, cuadra con la lectura de que el mensaje ya se le había hecho llegar por otro canal antes de que hiciera falta hablar con él en persona.

No faltó quien lo cuestionara abiertamente: el empresario Manuel J. Clouthier ironizó en redes sobre que alguien le creyera a la Presidenta no haber sabido con antelación lo que se cocinaba en Culiacán. Cierto o no del todo, la anécdota retrata el tamaño del quiebre: en un movimiento que presume disciplina, el gobernador de un estado clave terminó ejecutando —34 horas después— una instrucción que había recibido desde el primer día.

Claudia Sheinbaum, presidenta de México, hace declaraciones ante medios de comunicación
Sin mencionar a Rocha Moya por su nombre, la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que ningún interés personal puede colocarse por encima del pueblo y la Nación.

34 HORAS

Rocha Moya reasumió el cargo el viernes y pidió licencia nuevamente el sábado siguiente.

21 ago Rocha Moya reasume la gubernatura tras 112 días de licencia
22 ago Presenta segunda solicitud de licencia indefinida
23 ago Congreso de Sinaloa sesiona para definir el interinato
112 días Duró la primera licencia, solicitada el 1 de mayo

Las fechas corresponden a los documentos oficiales difundidos por el propio gobernador y el Congreso de Sinaloa.

FUENTE: Elaboración propia con información del Congreso de Sinaloa

El fuero como último refugio

Detrás del boletín institucional hay una explicación más cruda: sin el cargo, Rocha Moya queda expuesto a un proceso que ya no depende de nadie en México. El Departamento de Justicia de Estados Unidos lo acusa, junto con otras nueve personas, de conspirar para importar narcóticos desde al menos 2012 y de posesión de armamento vinculado al narcotráfico, cargos que en conjunto contemplan penas de entre 40 años y cadena perpetua.

La acusación, identificada como S9 23 Cr. 180, fue certificada el 23 de abril y fue lo que lo llevó a pedir licencia por primera vez, el 1 de mayo, según dijo él mismo, “para no obstaculizar la investigación”.

Volver al cargo no era gratis: le devolvía el fuero constitucional que lo protege de una detención inmediata. Fue una apuesta fuerte, y le aguantó menos de dos días.

LA ACUSACIÓN

Estados Unidos imputa a Rocha Moya tres cargos por narcotráfico y posesión de armas.

  • Expediente: S9 23 Cr. 180 (Corte del Distrito Sur de Nueva York)
  • Cargo 1: conspiración para importar narcóticos desde 2012
  • Cargo 2: posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos
  • Cargo 3: conspiración para poseer ese armamento
  • Pena contemplada: de 40 años a cadena perpetua
  • Acusados en el expediente: 10 funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa

La acusación fue certificada el 23 de abril de 2026 y motivó la primera licencia del gobernador.

FUENTE: Departamento de Justicia de Estados Unidos

La sombra de Héctor Melecio Cuén

El otro expediente que persigue a Rocha Moya tiene nombre propio: Héctor Melecio Cuén Ojeda, el político sinaloense asesinado el 25 de julio de 2024 en circunstancias que la Fiscalía estatal, en su momento, intentó disfrazar de asalto. Tres días antes del regreso fallido del gobernador, las autoridades detuvieron a Fausto Corrales, colaborador cercano de Cuén y testigo directo de los hechos, en una audiencia de imputación que se realizó en privado el 19 de agosto.

La coincidencia de fechas no es casual. Si Corrales suelta algo que involucre a Rocha en la muerte de Cuén, el gobernador tendría un frente judicial abierto en México, aparte de la extradición que pide Washington. Esa posibilidad, más que la lealtad al partido, explica la prisa con la que intentó recuperar el fuero, y la misma prisa con la que lo soltó en cuanto vio que nadie lo iba a sostener.

SIN RESPALDO

Gobierno federal, Morena y gobernadores se deslindaron del regreso de Rocha Moya al cargo.

Segob Calificó el regreso de decisión personal
Morena nacional Se deslindó de la decisión
Gobernadores 4T Los 23 no respaldaron el regreso
Ricardo Monreal Había pedido reconsiderar el regreso
Bonilla Valverde Gobernadora interina durante los 112 días previos

El deslinde se dio horas después del regreso del gobernador, el 21 de agosto.

FUENTE: Elaboración propia con declaraciones públicas

Rubén Rocha Moya ríe junto a un subsecretario de Gobierno durante su breve regreso al cargo
Rocha Moya se reunió con integrantes de su gabinete horas antes de que Morena y el Gobierno federal le retiraran el respaldo.

Un partido que aprendió a soltar

Los 23 gobernadores de Morena no se quedaron en el silencio: le exigieron a Rocha, en un comunicado conjunto, “madurez y responsabilidad”, y le recordaron que “la desmesura y las decisiones de facción atentan contra los principios de honestidad y lealtad que juramos defender”.

El coordinador de los diputados federales, Ricardo Monreal, había ido incluso más lejos un día antes: en un videomensaje advirtió que “la Presidenta de la República, y el Estado mexicano, no permitiría, ni jugaría a un tipo de movimientos” como el de Rocha, y pidió que reconsiderara para dejar que la FGR “concluya las investigaciones”. Cuando el gobernador dio marcha atrás, Monreal cambió el tono: dijo que la decisión “ayuda bastante” y que “ya se resolvió el desencuentro aparente”.

No todos en la coalición hablaron igual de fuerte. El coordinador del Partido Verde en el Senado, Manuel Velasco, calificó por separado la decisión de Rocha de “imprudente”. El PT, en cambio, optó por la cautela y dijo que se mantendría “atento a la información” que compartiera la FGR.

Voces sueltas, como la del senador Gerardo Fernández Noroña, salieron a defenderlo argumentando que no hay una sola prueba formal en su contra —una postura que, frente al desplante generalizado, quedó como minoría dentro del bloque oficialista.

Sala de plenos del Congreso del Estado de Sinaloa, donde se define el trámite de la licencia de Rocha Moya
El Congreso de Sinaloa convocó a sesión extraordinaria este domingo para definir el interinato en el Poder Ejecutivo estatal.

Lo que sigue en Culiacán

El Congreso de Sinaloa convocó a sesión extraordinaria de la Diputación Permanente para este domingo 23 de agosto, con el fin de darle trámite a la licencia y nombrar a un gobernador interino. Yeraldine Bonilla Valverde, quien despachó durante los 112 días de la primera ausencia, es la referencia más inmediata, aunque su regreso no está garantizado.

Un día antes, la oposición había amagado con ir más lejos: la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, planteó activar los mecanismos para declarar la desaparición de poderes en el estado si el gobernador no daba marcha atrás. Era, más que una ruta viable, una advertencia sin filo: sin los votos de Morena, ni el PAN ni sus aliados tienen manera de sacar adelante esa figura por sí solos, y resolver la crisis por esa vía habría sido, en los hechos, una decisión de Morena disfrazada de triunfo opositor. El oficialismo lo entendió a tiempo, y prefirió resolverlo puertas adentro antes de regalarle ese golpe a la oposición.

La Presidenta ya dio, de hecho, su lectura final del episodio. Al llegar a la supervisión de la Línea 4 del Cablebús en la Ciudad de México, dijo que la salida de Rocha fue, igual que su regreso, “una decisión personal”, y remató: “creo que es lo mejor para Sinaloa”. Confirmó que no ha hablado con él “desde la primera vez que pidió licencia” y, cuando le preguntaron si el episodio le pega al movimiento, contestó en una sola palabra: “no”.

Empresarios y ciudadanos que habían convocado a una protesta este lunes en la explanada del Palacio de Gobierno ya no piden la salida de Rocha —eso ya lo consiguieron—; ahora le exigen a Sheinbaum un plan de rescate para Sinaloa, ante la crisis económica, policiaca y de seguridad que dejó su gobierno.

Sinaloa llega ya bastante desgastado, en lo político y en lo policiaco, a la disputa por la candidatura al gobierno estatal de 2027, y sostener a Rocha Moya un día más habría significado sumarle otro frente a una lista que ya pesa. Cortarlo a tiempo, más que un gesto de principios, fue también un cálculo: a Morena le convenía electoralmente soltarlo antes de que el costo siguiera creciendo.

Lo que queda, más allá del trámite legislativo, es una lección de aritmética política sencilla: en México ni el fuero, ni la reivindicación pública, ni un partido entero alcanzan para sostener a un gobernador cuando la Presidencia decide, sin decir su nombre, que ya no cuenta con su respaldo. A Rocha Moya le tomó 34 horas entenderlo.

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