Luisa del Carmen Cámara Cabrales acompaña al gobernador Javier May durante una jornada de apoyo a productores en Jalapa.
Luisa del Carmen Cámara Cabrales acompaña al gobernador Javier May durante una jornada de apoyo a productores en Jalapa.

Luisa Cámara Cabrales: la secretaria que convirtió el campo en eje político y económico de Tabasco

Héctor I. Tapia

En Tabasco hay una mujer que no aparece todos los días en los reflectores, pero su trabajo se siente en los caminos, los viveros y las parcelas. Luisa del Carmen Cámara Cabrales, secretaria de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesquero, se ha convertido en una de las piezas más sólidas del gobierno de Javier May Rodríguez.

No está metida en la grilla ni en la pelea política; su fuerza está en el trabajo diario y en el conocimiento del campo. Mientras otros buscan espacio en los discursos, ella lo encuentra en la tierra.

El gobernador la llama con frecuencia a su lado en los eventos de producción, no por protocolo, sino porque sabe que detrás de cada cifra hay seguimiento, método y resultados.

Desde que asumió la SEDAP, Tabasco empezó a mover la tierra en serio. Programas como Sembrando Vida Tabasco, la rehabilitación de caminos sacacosecha y los apoyos a mujeres productoras han tenido continuidad y orden.

La funcionaria no se vende como una figura política; su autoridad viene de entender lo que significa sembrar, producir y cumplir con los productores.

En las reuniones con campesinos suele hablar con datos en mano. Cita cifras de hectáreas recuperadas, proyectos en curso, convenios con municipios y hasta las fechas exactas en que llegarán los apoyos. Esa seriedad le ha ganado respeto entre los productores, muchos de los cuales no se sienten escuchados por los gobiernos. Con ella, el campo volvió a tener quien le hable de frente y sin adornos. “Nos dice las cosas claras, y cumple”, comenta un agricultor de Cárdenas, una frase que se repite en las comunidades como una señal de confianza.

El papel de Cámara Cabrales en el gabinete es particular: es la mujer fuerte del gobierno, pero no por sus discursos, sino porque sus resultados están a la vista. En un estado donde el campo define buena parte de la economía y la identidad, tener a alguien que lo entienda desde dentro es un valor político enorme.

Su perfil técnico se volvió su escudo. Mientras otros buscan reflectores, ella los evita; y eso, en tiempos de tanta exposición, es lo que la hace destacar.

Luisa del Carmen no nació para la foto, sino para coordinar esfuerzos. Su gestión ha permitido que Tabasco fortalezca su producción local, mejore la distribución de insumos y reactive zonas rurales que parecían olvidadas.

Su estilo de trabajo ha marcado una diferencia silenciosa, pero muy visible en el territorio. Por eso, aunque no se hable tanto de ella, su influencia atraviesa los proyectos más importantes del gobierno actual.

María Luisa Cabrales, con chaleco de programa social ofrece discurso en evento oficial.
María Luisa Cabrales, participa en la primera cosecha del programa “Pescando Vida” en Tabasco.

RAÍCES DE MUJER

Luisa del Carmen Cámara Cabrales no llegó al campo desde un escritorio. Su historia comenzó en las comunidades rurales de Tabasco, donde aprendió que la tierra tiene su propio lenguaje y que quien la entiende puede transformar un pueblo.

Es originaria de una familia ligada a la producción agrícola y creció viendo de cerca lo que cuesta hacer rendir una parcela bajo el sol del trópico. Por eso, cuando habla con los productores, lo hace sin traductores ni adornos: sabe de lo que habla.

Antes de ser funcionaria pública, trabajó de cerca con cooperativas, ganaderos y grupos de mujeres rurales. En cada encargo, dejó la misma huella: resultados visibles y respeto ganado a base de trabajo.

Estudió con rigor y se preparó en gestión del desarrollo rural, lo que la convirtió en una de las pocas funcionarias con conocimiento técnico y experiencia de campo al mismo tiempo. Esa mezcla le ha permitido mantenerse lejos de la improvisación y de la burocracia lenta que tanto daño ha hecho al sector.

Su formación profesional la distingue, pero su sentido práctico la define. Cuando fue invitada a integrarse al gabinete estatal, el encargo fue claro: reorganizar la SEDAP, ordenar los programas, limpiar el rezago y devolverle rumbo a la política agropecuaria de Tabasco. Lo hizo sin reflectores, con el mismo estilo que la caracteriza: escuchar primero, corregir después. “La gente del campo no necesita discursos, necesita que lo atiendan bien y a tiempo”, suele repetir en sus giras.

Hoy, los resultados la respaldan. Los productores la reconocen por su cercanía y su claridad, mientras que los equipos técnicos la destacan por su exigencia. No busca protagonismo ni encabezar campañas políticas, pero su nombre empieza a sonar como uno de los pilares del gobierno. No es una política tradicional, pero es una servidora pública que entiende que el campo también es poder.

Luisa del Carmen Cámara Cabrales escucha a productores rurales durante una reunión comunitaria en Tabasco.
Luisa del Carmen Cámara Cabrales conversa con productores rurales durante una jornada en Centla.

MOVER LA TIERRA

Cuando Luisa del Carmen Cámara Cabrales llegó a la SEDAP, el campo tabasqueño estaba lleno de diagnósticos, pero con poco movimiento real. En menos de un año, la secretaria ordenó la casa: actualizó padrones, simplificó trámites y reactivó convenios con productores. Su sello fue claro desde el primer día: menos papeles, más resultados.

El impacto se nota en los números y, sobre todo, en las comunidades. A través de los programas de fortalecimiento productivo, la SEDAP ha atendido o reactivado cerca de 70 mil hectáreas dedicadas a cacao, plátano, palma y ganadería, según datos internos de la dependencia.

Se crearon alianzas con municipios, se recuperaron viveros y se reabrieron centros de acopio. Cada acción tiene una intención: que Tabasco vuelva a producir lo que consume y que el campo deje de ser un problema para convertirse en motor económico.

Cámara Cabrales sabe que el campo no se cambia con discursos. Por eso, su estrategia combina inversión y acompañamiento técnico. Equipos de ingenieros agrónomos visitan las parcelas y ajustan métodos de producción. En el último año, más de 29 mil productores recibieron apoyo técnico o financiero.

Otro de sus aciertos ha sido el impulso a las mujeres rurales, quienes hoy representan casi el 40% de las beneficiarias directas de los programas. “Cuando una mujer produce, la comunidad entera mejora”, repite en sus recorridos.

EL CAMPO VOLVIÓ A HABLAR

Durante años, el campo tabasqueño fue sinónimo de abandono. Hoy las comunidades rurales recuperan la voz. En Jalapa, Centla y Balancán hay historias de viveros reactivados, ganaderos que volvieron a producir y mujeres que encabezan proyectos. Detrás de ese cambio está la SEDAP.

Los programas de impulso productivo no solo mejoraron la cosecha, sino también la confianza. “Por primera vez nos toman en cuenta”, dicen los agricultores. Esa confianza, en Tabasco, vale más que cualquier cifra.

Dentro del gabinete de Javier May Rodríguez, hay una expresión que se repite: “el eje B”. Así llaman al bloque de trabajo que sostiene las acciones de desarrollo territorial. En ese grupo, Luisa del Carmen Cámara Cabrales es una figura central. No busca reflectores; su fuerza está en los resultados.

EL SUR DEL PORVENIR

Tabasco volvió a creer en sí mismo. Lo que antes era abandono, hoy es proyecto. Y detrás de ese cambio está una mujer que trabaja con discreción y resultados. Luisa del Carmen Cámara Cabrales no busca aplausos, sino cosechas. Su papel ha sido esencial para que el campo tabasqueño se convierta en la base del desarrollo estatal.

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